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sábado, 19 de abril de 2014

19 de Abril de 1882, Down House, Kent, Inglaterra.

Hasta ahora, no se conoce con exactitud la enfermedad que padeció Darwin durante gran parte de su vida y que lo llevaría a la muerte, un día como hoy. Es hasta tal punto misteriosa ésta enfermedad que se conoce como “Enfermedad de Darwin” y que es una combinación de síntomas, entre los destaca la fatiga extrema, las palpitaciones, el dolor de pecho y los problemas estomacales.



Esta extraña enfermedad, que ha sido causa de estudio y controversia durante décadas por parte de médicos y biógrafos, dejaba a Darwin seriamente debilitado durante largos períodos, incapacitándole para una vida normal y para la producción intelectual, llegando al extremo de postrarle en la cama frecuentemente. El mismo Darwin afirmó:

“Constant attacks....makes life an intolerable bother and stops all work”

“Los constantes ataques... hacen de la vida una molestia constante y paralizan todo el trabajo”

Darwin consultó a más de 20 médicos, pero la medicina de su tiempo no logró diagnosticar claramente la causa de su enfermedad. Parece que probó todos los tratamientos disponibles, pero con escaso éxito.

La ciencia médica ha tratado varias veces para determinar la etiología, y se hicieron muchas hipótesis, tales como:

Envenenamiento por arsénico, El síndrome de Asperger, Síndrome de Fatiga Crónica, La enfermedad de Crohn, síndrome del vómito cíclico, Hipocondría, Intolerancia a la lactosa, El lupus eritematoso, La enfermedad de Ménière, La migraña .

Y en menor probabilidad: hemorragia cerebral espontánea con insomnio, Múltiples alergias, Trastorno de pánico, Trastorno obsesivo-compulsivo, Psicosomática la enfermedad.

Últimamente se ha manejado la teoría de que la enfermedad que aquejaba a Darwin era el “Mal de Chagas” (http://www.larepublica.pe/16-11-2009/el-mal-de-chagas-seria-la-causa-de-la-muerte-de-darwin).

La descripción más dolorosamente detallada y quizá más exacta de los últimos días de Darwin está en la biografía de Desmond y Moore:

El dolor comenzó de antes de la medianoche. Fue brutal, agarrándole viciosamente, apretando cada minuto. Se despertó Emma y le rogó que buscar el amyl del estudio. Ella se lanzó a buscar la medicina desde el dormitorio y hubo mucha confusión, por último llamó a Bessy. Se tomó unos minutos para encontrar las cápsulas. Charles, en la agonía, sintió que se estaba muriendo, pero fue incapaz de gritar. Como se desplomó inconsciente sobre la cama, Emma y Bessy regresaron. Llamaron a un criado y lo levantaron. Le dieron brandy. Se corría a través de su barba y por la camisa de dormir hasta la colcha. En la lucha, lo obligaron a inclinar su cabeza hacia atrás y le hicieron beber. Emma estaba angustiada, pensando que era el final.

Segundos más tarde, farfulló algo y vomitó, y sus ojos parpadearon. Ella se apretó contra él, buscando en su rostro alguna señal de reconocimiento. "Mi amor, mi amor precioso", le susurró, apenas audible. "Dile a todos mis hijos que recuerdo lo buenos que han sido siempre para mí"; Se atragantó e hizo una mueca. Emma le cogió la mano con fuerza, era tan horrible, las palabras le fallaban. Empezó de nuevo, plenamente consciente ahora, mirándola a los ojos, "No tengo en lo más mínimo miedo a morir." Se calmó.

Ella llamó al Dr. Allfrey, que llegó a las dos. Le aplicó cataplasmas de mostaza en el pecho de Charles, que le dio un poco de alivio. Justo después de las siete, los sirvientes trajeron el desayuno y se las arregló para tomar unos bocados antes de dormirse. Allfrey, encontró su pulso más fuerte, se pensó que estaba recuperando la conciencia. El médico salió a las ocho.

Inmediatamente Charles empezó a vomitar. Era un vomito violento y prolongado. Cuando ya no quedaba nada, seguían las ondas de la náusea, dominándolo. Su cuerpo se estremeció y se agitó como si estuviera poseído por una fuerza externa. Pasó una hora, luego dos. No obstante que le amordazaron continuó vomitando. "Si pudiera, pero me muero", exclamó en repetidas ocasiones, “si pudiera, pero muero”. Emma se aferró a él, temblando por otro espasmo que comenzaba. Estaba frío y húmedo; su piel gris y fantasmal. La sangre vomitada, corría por su barba. Ella nunca lo había visto sufrir tanto.

Frank volvió de Londres antes de las diez. Bessy envió a Jackson por Henrietta, que llegaron juntos. Corrió escaleras arriba para encontrar a su padre durmiendo y Emma a punto de quebrarse, tratando de consolar a Frank. Henrietta insistió en que ella tomase una píldora de opio para descansar, cosa que hizo sin rechistar. Había dormido menos de dos horas en las ultimas veinticuatro.

Carlos se despertó en un sueño, y pidió que lo levantasen. Reconoció a sus niños y los abrazó con lágrimas. Frank le dio una cucharada de sopa y brandy, mientras que Henrietta frotarba ligeramente su pecho. A continuación, le regresaron las náuseas una vez más convulsionando. “Oh, Dios mío” exclamó sin poder hacer nada, "¡Oh Señor Dios!" y se desmayó. Henrietta le dio sales de olor, que olfateó con avidez, pero volvió a caer exhausto. "¿Dónde está mami?" llamó él con una voz delgada y hueca. Ellos dijeron que ella estaba descansando. "Me alegro de ello", suspiró. 'Ustedes dos queridos son las mejores enfermeras. Le Dio sueño. Eso los confundió, y pensaron que se estaba agonizando, y con un movimiento débil y tembloroso extendió sus manos para ser levantado. Frank le levantó, pero tuvo mucho dolor. Pidió un poco de whisky, recordando que el Dr. Allfrey se lo había sugerido.

El tiempo se detuvo para Henrietta. Frank, tomaba el pulso de su padre a intervalos, y sabía que la hora estaba cerca. A los veinte y cinco minutos después de las tres, mientras estaba sentado, se Charles se quejó con frases ininteligibles “Me siento como si me sh.. d débil”. Llamó a Emma, quien llegó de inmediato. Su rostro estaba decaído, pero después de unas cuantas cucharaditas de whisky revivió un poco, y ella lo ayudó a acostarse. Pero el dolor era insoportable en cualquier posición. El dolor aumentó, y se desmayó otra vez. Sonó el timbre, eran los médicos. Henrietta corrió escaleras abajo a su encuentro mientras Charles abrazaba a Emma. Frank gritó para que viniesen al instante.

Perdió el conocimiento. Ellos vieron que no había esperanzas ya. Solo tenía una respiración profunda estentórea que precede a la muerte. Emma acunó su cabeza sobre su pecho, balanceándose con suavidad, con los ojos cerrados.

Su vida terminó a las cuatro de la tarde del miércoles 19 de abril de 1882.


Sus últimas frases fueron para su familia, diciéndole a su mujer Emma:

"No tengo miedo de la muerte. Recuerda qué buena esposa has sido para mí. Dile a mis hijos que recuerden lo buenos que han sido todos conmigo."
"Casi ha merecido la pena estar enfermo para recibir vuestros cuidados"



lunes, 17 de marzo de 2014

CONFIRMAN PRESENCIA DE AGUA EN MANTO TERRESTRE

Se trata de la primera muestra terrestre de ringwoodita, que confirmaría la existencia de grandes volúmenes de este elemento atrapado entre el manto superior e inferior de la Tierra.


Una investigación afirma haber encontrado la primera muestra terrestre de ringwoodita, un mineral que contiene una cantidad significativa de agua y que confirmaría las teorías científicas que hablan de que existen grandes volúmenes de este elemento atrapado entre el manto superior e inferior de la Tierra.

"Esa zona en particular de la Tierra, la zona de transición (entre 410 y 660 kilómetros de profundidad), podría tener tanta agua como todos los océanos del mundo en su conjunto", afirma Graham Pearson, de la universidad de Alberta, Canadá, en el estudio publicado en la revista científica Nature.

Hasta el momento, sólo se habían encontrado muestras de ringwoodita en los meteoritos, pero nada en muestras terrestres. 

Sin embargo, el año 2008, y mientras un equipo de científicos buscaba otro mineral en el Mato Grosso de Brasil, fue encontrado un diamante de aspecto sucio, que luego de múltiples análisis se dieron cuenta que dentro se encontraba este esquivo mineral.


"Realmente fue un golpe de suerte, como ocurre con muchos descubrimientos científicos", afirma Pearson.

De acuerdo al estudio realizado por los científicos, se cree que el diamante en el que estaba insertado este mineral fue traído a la superficie por una de las rocas volcánicas más profundas, llamada kimberlita.

Además, las investigaciones demostraron que mineral contiene una cantidad significativa de agua: el 1,5 por ciento de su peso.

El hallazgo de agua bajo la corteza podría tener ingerencia en el estudio del vulcanismo y de las placas tectónicas, pues -según Pearson-, "una de las razones de que la Tierra sea tan dinámico, es la presencia de un poco de agua en su interior. El agua cambia el modo en que un planeta funciona".

[Fuente]

miércoles, 12 de marzo de 2014

PEREZOSOS ACUATICOS

Hace millones de años, perezosos acuáticos recorrían las aguas poco profundas frente a las costas de lo que hoy es  Chile y Perú. Estos nadadores ahora extintos tenían huesos de alta densidad que facilitaron la transición de la tierra al mar, ayudándoles a hundirse para pastar en la vegetación submarina.

Esqueleto y recreación de Thalassocnus

Los investigadores de la Universidad de la Sorbona en París estaban interesados en la confirmación de esta transición de la tierra al mar y el análisis de los tiempos de la transición mediante el estudio de los cambios en la densidad ósea en las especies progresivamente menores conservados en los yacimientos de fósiles peruanos.

Los restos fósiles sugieren que estos perezosos acuáticos se originaron en tierra y tuvieron una transición gradual a la vida submarina. Una serie de yacimientos de fósiles a lo largo de la costa de Perú contienen restos de cinco especies diferentes de perezosos extintos que los investigadores han interpretado como acuáticos, basados en la estructura de sus huesos. Por ejemplo, la densidad de sus huesos es mucho mayor que la densidad de los huesos de los mamíferos terrestres, pero similar a los huesos de mamíferos acuáticos que pastan en la vegetación del fondo marino, como los manatíes.

[Fuente]
http://www.huffingtonpost.com/2014/03/12/sea-sloth-land-ocean-fossils_n_4947982.html?&ncid=tweetlnkushpmg00000047

jueves, 6 de marzo de 2014

YAMATO

[Fuente: https://www.facebook.com/SobreHombros]


Hace unos mil millones de años, mientras en los océanos de La Tierra la vida multicelular comenzaba apenas su campaña hacia la dominación global, en el planeta Marte – que ya para ese entonces había perdido los océanos que la evidencia sugiere alguna vez tuvo – se formaba un fragmento de roca.

Era una roca esculpida no por las poderosas fuerzas fluviales de las lluvias y los ríos, que tanto suelen alterar el paisaje de nuestro punto azul. Tampoco se trató del resultado de algún terremoto – ya que no existen placas tectónicas que posibiliten esta clase de movimientos en nuestro vecino rojizo. Más bien fueron los procesos atmosféricos – esas brisas suaves y tormentas rabiosas cargadas del ya famoso óxido de hierro – las que le dieron forma, en el curso de millones de años, haciendo de sus cicatrices testigos mudos del acontecer químico y geológico del planeta.

Eventualmente, el impacto inesperado de un meteoro expulsó a nuestro fragmento rocoso de su hogar planetario, haciéndolo flotar sin rumbo por el sistema solar, cargado con los secretos de un mundo perdido que nunca fue observado por humanos (pues aún no existíamos). En algún momento de los últimos 10 mil años, el viajero encontró su camino a La Tierra, y – como buscando un sitio que le recordara sus orígenes – se estrelló en el desierto helado de la Antártida. Hace 14 años, un equipo de científicos japoneses lo encontró, enterrado en el hielo.

Lo llamaron “Yamato”.

En un estudio publicado el mes pasado, investigadores del Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA pusieron a consideración de la comunidad científica las formaciones que pueden ver en la fotografía – en un círculo rojo – observadas en Yamato. Estas pequeñas esferas enriquecidas en carbono, comenta el equipo, serían fuertemente asociadas a la actividad de microbios si se tratara de una muestra terrestre. Qué curioso – reconocen – es encontrarlas en una roca en la que está impreso el pasado olvidado del planeta Marte; sumándose a los otros indicios que en años recientes han generado sospechas sobre si alguna vez la vida luchó por su existencia en aquellos parajes, solo para fracasar estrepitosamente.

No se trata de evidencia incuestionable (podrían ser otros procesos – no biológicos – los causantes de estas formaciones microscópicas), pero el consenso es claro entre los investigadores: Marte era un lugar muy interesante en el pasado distante, no demasiado diferente de La Tierra de esa época.

Sea cual sea la verdad sobre la vida en ese planeta, la solución al misterio está allí, escrita en las grietas que recorren en silencio el rostro de los testigos.

Esperando ser leída.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Sorex (Drepanosorex) margaritodon, una musaraña propia del Pleistoceno Inferior en Atapuerca.

En los últimos años, los yacimientos de Gran Dolina y Sima del Elefante de la Sierra de Atapuerca (Burgos) han sido el origen de importantes hallazgos relacionados con la microfauna. El último, publicado en la revista Paläontologische Zeitschrift, es una musaraña propia del Pleistoceno Inferior, Sorex (Drepanosorex) margaritodon cuyos fósiles se han localizado en los niveles inferiores de la Sima del Elefante. Se trata de la primera vez que esta especie, perteneciente al grupo de los sorícidos o musarañas de dientes rojos, se encuentra en Europa occidental.


Mandíbula izquierda incompleta de Sorex (Drepanosorex) margaritodon de la Unidad Roja Inferior de la Sima del Elefante, Sierra de Atapuerca (Burgos, España) en vista lateral. / J. Rofes y G. Cuenca

Una invetigación firmada por los miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) Juan Rofes, de la Universidad del País Vasco, y Gloria Cuenca-Bescós, de la Universidad de Zaragoza y responsable del Grupo de Microfauna, describe la especie hallada en Atapuerca. Este animal es una musaraña, una de las pocas especies de mamíferos venenosas conocidas, que vivió en el yacimiento burgalés hace aproximadamente entre 780.000 años y 900.000 años, y que no se ha descubierto en otro lugar.

El interés de esta especie de musaraña descrita, Sorex (Drepanosorex) margaritodon, radica en tres aspectos fundamentales, según detalla a DiCYT el investigador Juan Rofes. "El primero es que hasta ahora solo se había encontrado en yacimientos de Europa central, al este del Rin, de modo que el hallazgo en la Sima del Elefante representa no sólo el primero en la península Ibérica, sino de toda Europa occidental”.

Por otro lado, Sorex (Drepanosorex) margaritodon “se ha encontrado en uno de los nieves más profundos del Pleistoceno Inferior de la Sierra de Atapuerca, en concreto en el yacimiento de la Sima del Elefante, donde han aparecido los restos más antiguos de homínidos de Europa, los que tienen sobre 1’2 millones de años”.

Esto representa además un importante avance en el ámbito de la biocronología, para la datación de los yacimientos, en concreto para el periodo comprendido entre hace 1’1 y 1’5 millones de años.

“Por la cronología de los yacimientos sabemos que es un especie propia solamente del Pleistoceno Inferior, es decir, que no llega al Pleistoceno Medio y por tanto no traspasa la barrera de los 700.000 años. Esto supone para nosotros un buen indicador biocronológico ya que si aparecen restos humanos, líticos o de macromamíferos en estos mismos sedimentos, por asociación con este animal podemos estimar su edad”, explica Rofes.

Además de describir la especie, en el artículo publicado en Paläontologische Zeitschrift los investigadores van un paso más allá y señalan el posible origen de Sorex (Drepanosorex) margaritodon, su evolución y aportan un mapa de distribución geográfica de la especie, así como sus relaciones de parentesco y filogenia con otras musarañas del mismo género.

Por otra parte, la descripción de este tipo de especies contribuye al conocimiento de la Paleoecología. “Cada una de estas descripciones de microfauna va sumando para llegar a los artículos de recopilación general que nos permiten realizar una reconstrucción del ambiente de Atapuerca en el que se movieron los homínidos y todos los animales que convivieron con ellos. Estos animales nos dan información, por ejemplo, sobre si el ambiente era más seco o más húmedo, más cálido o más frío, o si era más boscoso o más abierto”, recuerda el miembro del EIA.

El hallazgo de Sorex (Drepanosorex) margaritodon se suma a las otras musarañas descritas anteriormente por el EIA en los yacimientos de Gran Dolina (Dolinasorex glyphodon) y Sima del Elefante (Beremendia fissidens, Crocidura kornfeldi y Asoriculus gibberodon).

¿A qué se debe la acumulación de restos de microfauna?

La acumulación de restos de microfauna en los yacimientos tiene su origen en la actividad de las rapaces nocturnas, como lechuzas o búhos. “Estas rapaces suelen cazar a varios kilómetros a la redonda de los yacimientos y tienen habitualmente sus reposaderos en las partes altas de las cuevas. Las rapaces ingieren la carne de sus presas pero la piel, el pelo y los huesos los regurgitan formando una especie de bola denominada egagrópila.

La acumulación durante cientos de miles de años de estas egagrópilas a la entrada de las cuevas, dan como resultados las grandes acumulaciones de microvertebrados como murciélagos, conejos, musarañas, anfibios o reptiles en los yacimientos”, precisa el investigador.

Referencia

  • Rofes, J., & Cuenca-Bescós, G. (2013). First record of Sorex (Drepanosorex) margaritodon (Mammalia, Soricidae) in Western Europe: biostratigraphy, biogeography and evolution of the species. Paläontologische Zeitschrift, 1-13.


[Fuente]
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-en-Atapuerca-una-musarana-propia-del-Pleistoceno-Inferior