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jueves, 26 de noviembre de 2015

Orquídeas chilenas, nuevo registro aumenta su número a 72 especies


Se las puede encontrar desde el altiplano hasta Magallanes, e incluso una crece en el archipiélago Juan Fernández. Solo viven en estado silvestre, ya que los esfuerzos por domesticarlas han sido muy limitados.

Cuando se menciona la palabra orquídea se suele pensar en una densa y húmeda selva tropical. Pero la verdad es que las orquídeas también crecen en regiones de clima templado.

Es así como en nuestro territorio viven al menos 72 especies, según lo consigna la segunda edición ampliada de la Guía de Campo de las Orquídeas de Chile, que acaba de ser editada por la Corporación Chilena de la Madera (Corma). “Lo más relevante es que en la versión anterior de 2006 se presentaban 50 especies y ahora aumentamos a 72”, destaca el botánico Diego Alarcón, quien junte a sus colegas Patricio Novoa, Mauricio Cisternas, Erwin Domínguez y Jaime Espejo aportaron sus investigaciones para la publicación.

“Muchas especies todavía no han sido clasificadas en categorías de riesgo, pero lo más probable es que deban consignarse como vulnerables o en peligro de extinción”, dice Alarcón. Son poco conocidas y además su hábitat coincide con zonas sujetas a cambios muy rápidos, especialmente de uso de suelo, en la zona entre Valparaíso y Biobío.

A ello se suma que ha sido muy difícil domesticarlas y que si bien ha habido algunos intentos con la Chloraea crispa, los resultados han sido limitados. Por ello, para verlas hay que salir de las ciudades aunque no muy lejos, en algunos casos. Es así como en Santiago se las puede ver en la parte alta del cerro Manquehue o en los cerros de Caleu, mientras que en la V Región es posible observarlas en la parte alta de Valparaíso y Viña del Mar.

Justamente en esta zona es donde más se ha producido reducción de su hábitat, reconoce Patricio Novoa otro de los autores, quien es investigador del Jardín Botánico Nacional.

De hecho, cuenta, hay descripciones antiguas de que la Chloraea gavilu era abundante entre los cerros Los Placeres y Barón, pero esa zona hoy está completamente urbanizada.

Tampoco crecen en todas partes.

Normalmente prefieren las laderas expuestas al sol que miran hacia la costa o hacia el sur. “Sospechamos que muchas dependen de la presencia de un hongo con el que entran en una estrecha relación”, dice Novoa.

Con coloridos que van desde el blanco al rojo, pasando por el amarillo y el verde, se las puede encontrar desde el altiplano hasta Magallanes salvo en la Región de Atacama. Es así como a orillas del lago Cotacotani, en la Región de Arica y Parinacota, vive la Myrosmod. Es nervosa, que está entre las únicas orquídeas que crecen a más de 4 mil metros de altura.

Otra exclusividad es la Gavilea insularis, que solo crece en la isla Alejandro Selkirk, en el archipiélago Juan Fernández.


Pero la que se lleva todos los títulos de rareza es la Bipinnula taltalensis, que florece gracias a la camanchaca de Paposo, cerca de Taltal. Solo ha sido vista en dos ocasiones, en 1951 y 1990. Novoa es optimista: “La próxima semana voy a Antofagasta a hacer unas charlas y aprovecharé para hacer una pequeña expedición a ver si la encontramos”.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Australophoca changorum, nueva pinnípedo fósil para el Cenozoico de Chile

Fuente: Una nueva foca fósil paraChile: Australophoca changorum. Nota de David Rubilar, Jefe del área de Paleontología para el FanPage del MNHN.

Los pinnípedos son mamíferos marinos que incluyen a los lobos y leones marinos, focas y morsas. Éstos se caracterizan, en general, por tener las extremidades transformadas en aletas y pasar gran pasar gran parte de su vida en el mar. Específicamente, en la costa oeste del continente sudamericano, incluyendo gran parte de la costa chilena, es posible encontrar lobos y leones marinos. Por otro lado, las focas se distribuyen en el extremo austral del Hemisferio Sur, siendo posible reconocer algunas especies en extremo sur del país.


Sin embargo, el registro fósil demuestra que este panorama fue distinto en el pasado. Así, en el lapso de 11 y 3 millones de años atrás, la costa oeste de América del Sur estuvo habitada por focas, habiéndose descrito hasta el momento unas pocas especies extintas en Chile y Perú. Todas ellas caracterizadas por tener un tamaño corporal entre medio y grande (de unos 2 a 5 metros). En este contexto, han sido cruciales las unidades geológicas fosilíferas como la Formación Pisco y Bahía Inglesa, ubicadas en el sur de Perú y norte de Chile respectivamente. Ambas unidades se caracterizan por la abundancia de restos fósiles de vertebrados marinos tales como cetáceos, pinnípedos, sirenios, aves, cocodrilos, tiburones, entre otros con una edad va desde el Mioceno medio al Plioceno tardío, es decir, un rango de tiempo que abarca desde los 23 a los 3 millones de años. Así, ambas unidades entregan interesantes antecedentes para entender cómo eran la fauna de pinnípedos (y otros vertebrados marinos) en este momento crucial de la historia del planeta.

Recientes estudios realizados por voluntarios del Área de paleontología del MNHN, junto con integrantes de la Universidad de Chile, el Smithsonian Institution y el Consejo de Monumentos Nacionales, han resultado en el descubrimiento de una nueva especie de foca, la cual se caracteriza por poseer un tamaño corporal muy pequeño (a pesar de ser adulto) que puede ser comparado con las especies más pequeñas de focas actuales (restringidas al hemisferio norte). El nombre de esta nueva especie es Australophoca changorum, hace referencia a su hallazgo en el hemisferio sur y a los Changos, los cuales son un grupo étnico que se caracterizaban por ser un pueblo dedicado a la pesca y cuya extensión geográfica es estimada desde la Región de Atacama hasta el sur de Perú. Australophoca da nuevas luces sobre la diversidad (tanto morfológica como taxonómica) y evolución de las focas en el Pacífico Sur. Por otro lado entrega indicios de cómo cambios abióticos, como por ejemplo cambios de corrientes y climáticos podrían haber afectado el establecimiento de los actuales patrones de distribución de los pinnípedos.

Referencia (enlace al Paper)




miércoles, 18 de noviembre de 2015

Revelando la identidad de la laucha de pelo largo (Abrothrix longipilis castaneus) de Isla Mocha

Fuente: Nota preparada por Jhoann Canto, Curador del Área de Zoología del MNHN, que nos cuenta sobre los roedores de Isla Mocha, publicada originalmente el en FanPage del MNHN

Los roedores representan sobre las 2.000 especies a nivel planetario. En Chile se han reconocido unas 65 especies hasta hoy. En el contexto de investigar nuevas especies en localidades poco estudiadas, investigadores del Área de Zoología del Museo Nacional de Historia Natural viajaron durante los primeros días de noviembre hasta la isla Mocha, frente a la Región del Biobío.

El objetivo es determinar si la laucha de pelo largo presente en la isla es especie plena (propia) o una subespecie como actualmente se la considera. Esto es de gran importancia, ya que identificar el estatus taxonómico permitirá definir en qué nivel de conservación debería ser enmarcada.

La laucha de pelo largo (en la fotografía) es una especie llamada Abrothrix longipilis (en adelante A.l.) que actualmente reúne a ocho subespecies en Chile: A.l.longipilis, A.l. hirta, A. l. apta,   A.l. suffusa, A.l. moerens, A.l. nubila, A.l. francei y A.l. castaneus, que se distribuye desde el límite entre la Región de Atacama y Coquimbo hasta un poco al sur de Temuco. (Muñoz-Pedreros y Gil 2009).

El trabajo de campo desarrollado con el valioso apoyo de los funcionarios de CONAF (Guillermo Reyes, Jaime Herrera, Francisco Astete, Fernado Gonzalez y Julio Herrera) de la administración de Cañete y de isla Mocha permitió obtener las muestras necesarias para la realización de estudios morfológicos y moleculares que actualmente están en proceso en el MNHN. Dentro de los próximos meses sabremos la identidad de este roedor nativo y podremos conocer si se trata de una especie propiamente tal.

Referencia:

  • Muñoz-Pedreros, A. y C. Gil. Roedores. En: Mamíferos de Chile. Muñoz-Pedreros, A. y J. Yáñez Eds. CEA Ediciones, Valdivia, Chile 569 p.

viernes, 21 de agosto de 2015

La nueva Formación Baños Morales y la redefinición de la Formación Lo Valdés. por Christian Salazar

Fuente: FanPage del Museo Nacional deHistoria Natural (Chile)
Nota preparada por Christian Salazar, que aparecerá en el Boletín n°64 del Museo de Historia Natural.

La Formación Lo Valdés es clásicamente conocida, ya que se encuentra en la parte alta del Cajón del Maipo cercano al poblado de Baños Morales. Científicamente esta formación es conocida por su importante contenido fosilífero que nos ha entregado y sigue entregando conocimientos y respuestas a enigmáticas interrogantes paleontológicas y geológicas.

En este reciente artículo titulado  “Redefinition, Stratigraphy and Facies of the Lo Valdés Formation (Upper Jurassic - Lower Cretaceous) in central Chile” (Salazar & Stinnesbeck, 2015), formalmente es redefinida la Formación Lo Valdés y definida una la nueva Formación Baños Morales. Dentro de la geología existe laInternationalCommission on Stratigraphy en donde están los conceptos, definiciones y convenciones que norman y orientan los temas relacionados a la estratigrafía. Entre sus artículos está la definición de Formación y sus características. 


Producto de las investigaciones que el Dr. Salazar viene realizando en la zona del Cajón del Maipo desde el 2006, hoy ha concluido un nuevo artículo, en donde redefine la Formación Lo Valdés de acuerdo a los estándares dados por la comisión internacional de estratigrafía,dividiéndola en dos nuevas formaciones.

La nueva Formación Baños Morales tiene 760 metros de potencia y consiste de andesitas porfiricas y brechas volcánicas, con sólo cuatro unidades sedimentarias de algunos metros intercaladas en estas litologías volcánicas, por lo cual la divide formalmente en dos miembros (de base a techo): La Cuesta y Placa Verde. Ammonites y otros moluscos provenientes de los niveles sedimentarios intercalados en las secuencias de rocas andesíticas indican una edad titoniana temprana a media para la Formación Baños Morales.

La redefinida Formación Lo Valdés, tiene 539 metros de potencia, y consiste de rocas siliciclásticas y carbonáticas y aquí es separada en tres miembros (de base a techo) como los Miembros Escalador, Placa Roja y Cantera. La Formación Valdés abarca del Titoniano tardío al Hauteriviano, basado en la abundancia y riqueza relativa de ammonites.

La composición litológica y el contenido biótico de la Formación Lo Valdés permiten interpretar ambientes de costero, de transición a costa afuera y de costa afuera. El contenido carbonático aumenta hacia la parte superior de la sección.

El Miembro Escalador representa un ambiente costero con intervalos de transgresión de aguas someras y una facies de tormenta en plataforma.

Facies de un ambiente de transición de costa afuera están reflejados en el Miembro Placa Roja por intercalaciones rítmicas de lutitas, lutitas calcáreas, wackestone y packstone. La presencia de pirita diseminada y altos contenidos de materia orgánica indican ambientes de reducción y baja energía.

Ambientes de costa afuera (rampa externa) están presentes en el Miembro Cantera hacia el techo de la sección y son representados por un incremento en wackestone lutítico y mudstone y un decrecimiento en la abundancia de fauna. La redefinición de la Formación Lo Valdés, y la asignación de la nueva Formación Baños Morales muestran que existen dos eventos principales en la Cuenca Andina durante la transición del Jurásico Tardío – Cretácico Temprano. La Formación Baños Morales contiene una dominancia de litologías andesíticas que indican eventos volcánicos con una pausa, que está evidenciado por capas sedimentarias decimétricas. Un cambio litológico fuerte, de la dominancia volcánica a la Formación Lo Valdés exclusiva sedimentaria marina, marca un segundo evento durante este tiempo en la Cuenca Andina.

Enlace de descarga

viernes, 17 de julio de 2015

Propuesta nueva clasificación para las avispas de las agallas

Las avispas de las agallas representan una de las interacciones planta-insecto más interesante de las que se producen en la naturaleza, ya que estos insectos son capaces de manipular la genética y la fisiología de la planta en su propio beneficio. Un equipo de científicos ha descubierto nuevos datos de la historia evolutiva de esta especie.

Agalla de Andricus kollari mostrando en su interior larvas inquilinas de una especie de Synergus, perteneciente al principal  linajes de inquilinos en agallas de cinípidos de los robles.
José Luis Nieves-Aldrey

Un equipo internacional, con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha presentado el primer estudio integral de las relaciones filogenéticas o de parentesco de las avispas de las agallas, es decir, de los insectos himenópteros de la familia Cynipidae. Esta clasificación revisada divide la familia en 12 tribus de las cuales cuatro se proponen como nuevas: Aulacideini, Phanacidini, Diastrophini y Ceroptresini.

Los datos se han obtenido mediante el estudio morfológico y molecular de más de 100 especies de cinípidos de todo el mundo que representan todos los linajes conocidos y la mayoría de los géneros de la familia.

Una avispa de las agallas de los robles en el momento de
depositar sus huevos en una yema de roble. /MNCN

Las avispas de las agallas representan una de las interacciones planta-insecto más interesantes de las que se producen en la naturaleza, ya que estos insectos son capaces de manipular la genética y la fisiología de la planta en su propio beneficio.

Dentro de las agallas viven asociadas microcomunidades de insectos integradas por especies inquilinas parasitoides y sucesores formando redes tróficas complejas. Estas avispas y sus comunidades asociadas pertenecen al orden de los himenópteros, uno de los cuatro grandes grupos hiperdiversos de insectos, que agrupa más de 200.000 especies entre las que se encuentran hormigas, abejorros o abejas entre otros.

Agallas de cinípidos en quejigo (Quercus faginea). Obsérvense las bellotas al lado de las agallas que muchas veces son confundidas con frutos. / MNCN

“Gracias a esta investigación hemos podido confirmar que los cinípidos, o avispas de las agallas, son muy conservadores en la elección de sus plantas hospedadoras y que la expansión de sus linajes asociada a plantas herbáceas   se ha producido de manera repetida sobre diferentes grupos de plantas no relacionadas entre sí”, explica José Luis Nieves-Aldrey, investigador del MNCN.

Algunas especies de avispas de las agallas tienen mucha relevancia agroforestal ya que pueden atacar distintos árboles de la familia de las fagáceas, como las  encinas, los alcornoques y los robles. De hecho, la avispita del castaño, Dryocosmus kuriphilus, una especie invasora de reciente introducción en España, se ha convertido en una importante plaga para la producción del fruto de este árbol.

“Conocer mejor las interacciones de estos insectos con las plantas puede ayudar a mejorar el tratamiento de este tipo de plagas”, comenta Nieves-Aldrey.

Una sorprendente teoría evolutiva

Los resultados del estudio refutan algunas de las hipótesis evolutivas previas, basadas solo en datos morfológicos, que se manejaban respecto a la evolución de este grupo de insectos.

Hasta ahora se asumía que el origen de las avispas de las agallas estaba en el hemisferio norte y que, partiendo de la inducción de agallas en plantas herbáceas, se extendieron rápidamente a plantas leñosas y árboles, fundamentalmente fagáceas del género Quercus.

Agalla de Diastrophus rubi en los tallos de la zarzamora (Rubus spp.). / MNCN

“Nuestros resultados sugieren un escenario diferente, más complejo, en el que las primeras avispas de las agallas estuvieron asociadas con plantas leñosas del hemisferio sur a la vez que se encuentran evidencias de un posible origen múltiple de los cinípidos inductores de agallas”, aclara el investigador.

En cuanto a los grupos de cinípidos inquilinos que viven en las agallas, las teorías previas apuntaban a que se trataba de un grupo monofilético (especies cuyos miembros descienden de una misma especie troncal compartida exclusivamente por ellos) que habrían surgido a partir de los verdaderos inductores de agallas tras perder la facultad de inducirlas por sí mismos. Los resultados del estudio apuntan, por el contrario,  a un origen múltiple, polifilético, de los inquilinos.

“Una interesante hipótesis que se deriva del estudio es que la facultad de inducción de las agallas pudo surgir en los cinípidos a partir de distintos linajes de inquilinos en agallas de otros himenópteros, de lo que encontramos ejemplos actuales en los bosques de Nothofagus del sur de Chile, apunta José Luis Nieves-Aldrey.

“Las relaciones de las diferentes tribus de cinípidos no han quedado completamente resueltas en el análisis, por lo que la cuestión del origen y evolución ancestral de este grupo de insectos inductores de agallas tiene aún muchos puntos oscuros que se irán dilucidando a medida que hagamos análisis más profundos, algunos de los cuales están ya en marcha”, concluye Nieves Aldrey.

Referencia






miércoles, 8 de julio de 2015

Ammonites de la Formación Baños del Flaco

Por Christian Salazar, curador del Área de Paleontología del MNHN
Reproducimos aquí, nota publicada en la FanPage del Museo Nacional de Historia Natural

Recientemente en la prestigiosa revista “Journal of Systematic Palaeontology” perteneciente al Natural History Museum (Inglaterra), ha salido publicado el artículo titulado “Tithonian – Berriasian ammonites from the Baños del Flaco Formation, central Chile”, como autores el Dr. Christian Salazar (MNHN) y el Prof. Dr. Wolfgang Stinnesbeck (Universität Heidelberg, Alemania). Este artículo contiene importantes antecedentes paleontológicos de la Formación Baños del Flaco, en la localidad ubicada en lo alto del río Teno en la provincia de Curicó. En él se destaca la primera descripción sistemática y sus respectivas discusiones de doce especies de amonites, siendo el completo registro de estos antiguos cefalópodos en estos estratos. Trabajos previos en esta zona, destacan a Klohn (1960) quién definió esta formación, y posteriormente Larraín & Biro (1985) que describen una nueva especie de erizo en estas rocas.

Corongoceras evolutum, especie endémica de Chile. R, 
Substeueroceras koeneni, fósil guía del Berriasiano.

Este nuevo aporte de Salazar & Stinnesbeck (2015), destaca especies descritas por primera vez para la formación, los que son Aulacosphinctes proximus, Micracanthoceras spinulosum y Corongoceras evolutum. Por otra parte, cinco especies de ammonites son documentadas por primera vez para Chile, tales como Pseudolissoceras cf. zitteli, Lithacoceras malarguense, Choicensisphinctes windhauseni, Catutosphinctes cf. americanensis, Virgatosphinctes scythicus y Micracanthoceras microcanthum.

Además se analizaron específicamente algunas especies que arrojaron importantes antecedentes paleobiológicos, como Micracanthoceras spinulosum y Windhauseniceras internispinosum que muestran fuertes cambios ontogenéticos, esto quiere decir, fuertes variaciones morfológicas entre los estadios juveniles a su paso a estadios adultos. Por otra parte Virgatosphinctes scythicus es una especie altamente variable en su morfología, y en esta publicación se plantea que esta especie es una sinonimia mayor de Virgatosphinctes andesensis, V. mendozanus, V. mexicanus and V. leñaensis. También Micracanthoceras lamberti y M. tapiai son sinonimias menores de M. microcanthum.

Para la determinación de la edad de la Formación Baños del Flaco, ha sido fundamental el registro de fósiles índices del Titoniano (Jurásico Superior), como es el caso de Windhauseniceras internispinosum y Corongoceras alternans que son considerados fósiles guías en Chile y Argentina, mientras que Virgatosphinctes scythicus y Micracanthoceras microcanthum son fósiles guías de la plataforma Rusa y Tethys respectivamente. Además el importante registro de Substeueroceras koeneni en la parte más alta de la formación, demuestra una edad Berriasiana (Cretácico Inferior).

Columna estratigráfica y ubicación capa por capa de los amonites registrados.

Además una importante hipótesis se entrega en este artículo desde una perspectiva paleobiogeográfica, en donde mediante estos registros de ammonites en la Formación Baños del Flaco, y sus registros en diferentes partes del mundo, se plantea un modelo de corrientes migratorias de estas especies a través del corredor hispánico entre Norteamérica y Sudamérica y el canal marino Indo-Austral entre Antártica y Sudamérica-África planteadas por Salazar y Stinnesbeck en este artículo.

Referencia

Referencias citadas:
  • Klohn, G. 1960. Geología de Santiago, O’Higgins, Colchagua y Curicó. Instituto de Investigaciones Geol_ogicas Chile, 8, 95.
  • Larraín, A. & Biro, L. 1985. New Pygurus (Echinodermata: Echinoidea) from the Tithonian of Central Chile: first record from the Jurassic of the Southern Hemisphere. Journal of Palaeontology, 59, 1409-1413.



jueves, 25 de junio de 2015

Huellas humanas de 13.000 años en Canadá.

La primera huella fue descubierta durante el otoño pasado en arcilla en las orillas de la isla Calvert, a 500 kilómetros al noroeste de Vancouver

Huellas humanas fosilizadas, que se remontan a más de 13.000 años, y que por lo tanto serían las más antiguas de América del Norte, fueron descubiertas en una isla frente a la costa oeste de Canadá. El descubrimiento apoyaría una nueva teoría en la que se afirma que los primeros habitantes de América del Norte poblaron el continente desde Alaska y viajaron en barco por la costa en lugar de a pie a través del interior


Huellas humanas fosilizadas, que se remontan a más de 13.000 años, y que por lo tanto serían las más antiguas de América del Norte, fueron descubiertas en una isla frente a la costa oeste de Canadá, según ha anunciado un equipo de arqueólogos.

La primera huella fue descubierta durante el otoño pasado en arcilla en las orillas de la isla Calvert, a 500 kilómetros al noroeste de Vancouver, según indican en un comunicado los arqueólogos Duncan McLaren y Daryl Fedje de la universidad de Victoria (Columbia Británica).

Una expedición en esta isla en mayo permitió el hallazgo de doce huellas. Se trata, según McLaren, de las de dos adultos y un niño que estuvieron reunidos alrededor de una fuego. Pruebas de carbono 14 concluyeron que estas huellas datan de hace 13.200 años. Sin embargo, se necesitarán más pruebas para confirmar estos resultados.

Nuevas hipótesis.

"Hasta donde sabemos, estas serían las huellas más antiguas descubiertas hasta la fecha en América del Norte", subraya McLaren. Este descubrimiento, afirma, apoyaría una nueva teoría en la que se afirma que los primeros habitantes de América del Norte poblaron el continente desde Alaska y viajaron en barco por la costa en lugar de a pie a través del interior de las tierras.

"No hay manera alguna de ir a la isla Calvert si no es en barco, y esto es tan cierto ahora como hace 13.000 años", enfatiza McLaren. Huellas similares, que se remontan a 14.500 años de antiguedad, fueron descubiertas en 1997 en Monte Verde, en Chile, lo que las convierte en los signos de actividad humana más antiguos en el continente americano.

Fuente



viernes, 5 de junio de 2015

El desconocido mundo de los onicóforos chilenos

Reproducimos la nota publicada el 26 de Mayo de 2015, en la FanPage del MNHN
Por Mario Elgueta, Jefe de Entomología del Museo Nacional de Historia Natural

A propósito de la reciente noticia “Chilenos ayudan a develar el misterio del gusano de terciopelo”, cabe señalar algunos antecedentes sobre nuestros onicóforos.

Los onicóforos chilenos se incluyen en la familia Peripatopsidae, en la que se ubican también cerca de cien otras especies que se distribuyen en Australia (incluyendo Tasmania), Nueva Guinea, Nueva Zelanda y sur de África; las especies chilenas son los únicos representantes de esta familia en América, evidenciando antiguas relaciones entre las masas de tierra del hemisferio sur.

Ejemplar de Paropisthopatus sp.
(Provincia Cardenal Caro, recolecta. Foto del autor)

Son sólo cuatro las especies conocidas de Chile, dos de ellas pertenecen al género Metaperipatus y las otras dos al género Paropisthopatus; tres de las especies fueron descritas hace ya más de 100 años, entre 1837 y 1925, la más reciente es conocida desde el año 2007. Hasta hora todos los registros publicados, corresponden a recolecciones efectuadas exclusivamente en distintos puntos de la cordillera de la Costa, entre la provincia de Petorca y la de Arauco; es muy posible que se encuentren en otras zonas de Chile, pues existe un gran desconocimiento en nuestro país debido a que no se han efectuado estudios recientes y tampoco hay especialista. Para dos de las especies descritas de nuestro país, existe dificultad en su reconocimiento debido a lo breve de las descripciones y el desconocimiento de la localidad en que se capturaron los ejemplares.

El bajo número de especies descritas de Chile, todas endémicas, contrasta con la mayor riqueza de especies en las restantes áreas geográficas en que se distribuyen los representantes de la familia Peripatopsidae; el Dr. Georg Mayer, uno de los pocos investigadores que trabajan con estos organismos, ha manifestado que es altamente probable que se descubran en Chile algunas otras especies que aún no han sido descritas. A modo de ejemplo, al ejemplar de la fotografía se le ha podido identificar sólo hasta nivel de género y no hay certeza de que corresponda a alguna de las especies ya conocidas.

En la página de “Onicóforos del mundo” se pueden encontrar buenas fotografías, incluyendo una en que se observa el lanzamiento de la secreción que permite la captura de sus presas.

lunes, 25 de mayo de 2015

Chile definirá áreas prioritarias para la conservación del cóndor andino (Vultur gryphus)

Las amenazas que enfrenta esta especie en el país van desde las intoxicaciones hasta la pérdida de su hábitat.



En Perú, una de las principales amenazas para el cóndor es su captura para el festival del Yawar Fiesta (fiesta de sangre) que se celebra en varias localidades y durante todo el año en ese país. En la celebración, el cóndor es amarrado a un toro, quien intenta librarse a toda costa de sus ataques. Si el ave muere, el ritual se transforma en una tragedia, porque simboliza la llegada de calamidades a toda la comunidad.

Este problema no existe en Chile, sin embargo, hemos discutido que una de las principales amenazas que enfrenta la especie es el envenenamiento de carroñas, cacería y pérdida del hábitat. A pesar de esto existe un vacío de información al respecto, que debemos estudiar para cuantificar cuál es la amenaza real para la población en Chile”, explica el biólogo Víctor Escobar, quien participó en el Taller Regional para la Conservación de esta especie que se realizó este mes en Lima, Perú.

En la cumbre, que recibió a expertos de todos los países donde habita esta ave, se compartió información científica para diseñar un mapa con las áreas prioritarias de conservación, el que se dará a conocer este año.

¿Cuántos existen?

Escobar, quien asistió al encuentro en representación de la Corporación de Amigos del Cóndor, señala que actualizar este tipo de información, como la distribución y cantidad de ejemplares, podría permitir que la especie pase de la categoría mundial “cercana a la amenaza” a “amenazada”, al interior de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

A nivel nacional, explica que la especie está en una condición vulnerable en la Zona Norte y Central y fuera de peligro en el sur, aunque allí hay amenazas latentes, como la muerte por plomo.

Escobar agrega que en Chile no se ha realizado ningún estudio que determine una cifra exacta de cóndores. Sólo se han elaborado censos parciales que dan cuenta de unos 300 ejemplares en la Zona Central.

La cumbre fue promovida por organismos de gobierno del Perú y la ONG Wildlife Conservation Society (WCS), organización que ha establecido áreas prioritarias para otras especies de vida silvestre amenazadas en el mundo, como el elefante asiático, el chimpancé y el jaguar.

Rob Wallace, quien pertenece a la filial boliviana del organismo y quien  participó activamente en el encuentro, explica que el objetivo del  trabajo, entre otros, fue “identificar los lugares que cada país considera más importante para la conservación de la especie en el futuro”, dice.

Hoy se encuentran sistematizando la información para enviar el primer borrador de las conclusiones a los participantes.



Amenazas locales

Entre los peligros a nivel nacional figuran, por ejemplo,  la intoxicación por plomo que genera una muerte silenciosa, y en el largo plazo, del animal. Este problema se ha reportado especialmente en la Patagonia, donde existe una población estimada de 100 cóndores.

Este tipo de intoxicación tiene su origen cuando el ave se come los perdigones de plomo de animales muertos por cacería, que luego contaminan su torrente sanguíneo.

En la Zona Central del país, el peligro lo representan las carroñas envenenadas para eliminar perros salvajes y el  relleno sanitario que existe en  la  localidad de Montenegro al norte de Santiago.

Víctor Escobar cuenta que esta situación es compleja, porque el vertedero se construyó “justo en una ruta de tránsito histórica de la especie, que es el cordón de Chacabuco. Ellos siempre han volado por ahí”, afirma.

Cecilia Agüero, directora de Desarrollo Corporativo de KDM, empresa dueña del relleno sanitario Lomas del Colorado, al que hace referencia Escobar, señala que a raíz de un incidente con cóndores que ingirieron desperdicios en el relleno, en 2005, se encargó un estudio que, entre otras conclusiones,  advirtió que el relleno implicaba un riesgo por la eventual ingesta de bolsas.

Tras el incidente, la empresa adoptó  medidas  para ahuyentar las aves, habilitó comederos alejados del relleno y puso en operaciones el Programa de Conservación del Cóndor Andino.

“Desde esa fecha, ha disminuido la presencia de cóndores que lleguen al frente de trabajo y no se han registrado intoxicaciones en las aves”, afirma Agüero.

En algún momento, recuerda, se utilizó la técnica de tronadura para alejarlos de la zona, pero se vio que no era efectivo. Por eso hoy cuentan con una persona que cumple con la labor de espantarlos y se está evaluando la incorporación de un perro amaestrado.

Los comederos no sólo buscan evitar que coman de la basura, sino que también tienen el fin de proveerles de alimentación entre julio y diciembre de cada año, período en que la comida escasea para estas aves.

“Durante el período de funcionamiento del comedero, pueden llegar hasta 150 cóndores diarios que se alimentan y luego vuelven a la cordillera”, concluye.

lunes, 18 de mayo de 2015

Delfín chileno (Cephalorhynchus eutropia) se estaría separando en dos poblaciones distintas

por Cristina Espinoza (La Tercera)
Estudio concluye que existen diferencias genéticas entre poblaciones de la zona central con las de zona sur.

Cephalorhynchus eutropia (Fuente CMS)

El delfín chileno (Cephalorhynchus eutropia), delfín negro o tonina es una especie endémica, poco estudiada y vulnerable. Habita entre Valparaíso y la isla Navarino (Región de Magallanes), y su clasificación de riesgo de extinción se ha hecho separando a los que viven desde la Región de Los Lagos al norte y de ahí al sur. Los primeros están vulnerables y en el sur casi amenazados.

Ahora un estudio logró determinar que esa separación no es aleatoria, sino que tienen diferencias genéticas.

María José Pérez, investigadora postdoctoral de la U. de Chile y del Centro de Investigación Eutropia (dedicada a estudiar los mamíferos marinos nativos), realizó un análisis genético a delfines de ocho localidades de la costa chilena. Su trabajo arrojó que no hay intercambio genético actual entre poblaciones y que se estarían diferenciando.

A la luz de esta información existe una población desde Puerto Montt hacia el norte y otra desde Puerto Montt hacia el sur, lo que es bastante impresionante para un delfín que tiene la capacidad móvil de cruzar el canal de Chacao y, por tanto, el quiebre poblacional no debería ser tan abrupto. Pero los resultados son reveladores, avalan una marcada estructura poblacional, formándose dos poblaciones”, dice Pérez.

Esa diferencia también se da en términos morfológicos, “es decir, podríamos pensar que cada población ya se estuviese adaptando al ambiente donde habita -diferencias en el cráneo por ejemplo-, lo que a largo plazo contribuye a la diferenciación entre ellas”, agrega la bióloga marina. “Se encontraron diferencias en  tamaño de estructuras funcionales de los cráneos entre la zona norte y la zona sur, lo que quiere decir que esto apoyaría que los delfines de cada lado se estarían adaptando a las condiciones del ambiente donde se encuentran”, asegura.

Es el primer estudio que muestra una visión integral del delfín chileno y contribuye con información necesaria para definir estrategias de conservación para la especie.

Se identifican dos unidades poblacionales para el delfín chileno, dos unidades que deben ser tratadas como independientes desde el punto de vista de conservación. Cada una debe responder a planes de manejo diseñados de acuerdo a las exigencias y características de la zona, no como una sola población”, sostiene.

Eso porque dependiendo de su ubicación tienen distintas amenazas y mientras en el norte la pesca incidental es el mayor riesgo, en el sur lo es la maricultura (cultivo de organismos marinos para productos alimenticios).

La reproducción de las Ballenas

Fotografía: Eubalaena australis (Ballena Franca Austral)
Pelancura – V Región – Chile – Ago/2013 por @FNardecchiaS

En la reproducción de las ballenas, la hembra pare una sola cría, llamada ballenato, tras un período de gestación que varía entre 9 y 16 meses, según la especie. El cachalote es la especie de ballena que tiene la gestación más larga, es decir, 16 meses. Normalmente, las ballenas tienen una cría cada 3 años. Estas crías pesan alrededor de 2 toneladas al nacer y miden entre 4 y 5 metros, dependiendo la especie. Tienen la capacidad de nadar desde el primer momento.

Las crías de las ballenas crecen muy rápido, aproximadamente 3 centímetros por día durante los primeros dos meses de vida. En parte, esto es debido a que la leche de ballena es muy nutritiva, tiene un alto porcentaje en grasa. Pasan entre siete y doce meses tomando leche de su madre. Durante estos primeros meses las crías acompañan a sus padres en los movimientos migratorios. Y están protegidos no sólo por sus padres, sino por todo el grupo. Las ballenas alcanzan la madurez sexual entre los 6 y 13 años de edad. Pueden vivir entre 20 y 60 años, lo que resulta significativamente más largo que la mayoría de otras formas de vida acuática.

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viernes, 15 de mayo de 2015

Pumas, la pérdida del equilibrio ecológico como causa de los ataques

Un ciclista fue atacado por un puma en las cercanías de Villa O'Higgins, Chile.

El pasado fin de semana, en el mismo sector, se habría producido un ataque similar a turistas a bordo de un vehículo. Chaltén Hoy agrega que desde hace muchos tiempos pobladores de Entrada Mayer y Río Bravo vienen denunciado ataques de pumas a sus rebaños.

El puma fue fotografiado el pasado fin de semana. (Foto: Nicole Vernal)

Alerta por la pérdida del equilibrio ecológico

Estos hechos, representan apenas un síntoma de la acelerada pérdida del equilibrio ecológico en la región debido a la caza indiscriminada, sobre pastoreo, introducción de especies exógenas, tala de bosques o incendios que destruyen el hábitat natural de las especies autóctonas.

La solución brutal es la caza del animal, cuando se deberían focalizar los esfuerzos de las autoridades y comunidades para restablecer el equilibrio en la zona. Recordemos que la presa natural del puma es el guanaco. En la medida que se diezme sus poblaciones o se limite su área de expansión, los pumas y otros depredadores se verán obligados a buscar fuentes alternativas de alimento.


La conducta de éste puma, referida por los testigos, nos estaría hablando de un animal en riesgo, confundido y quizás padeciendo algún tipo de enfermedad o herida. No se especifica si es hembra pero también podría ser que tenga cachorros y la escasez de presas lo esté llevando a una situación no habitual, ya que los pumas se apartan del hombre.


Aegorhinus vitulus (Caballito, Burrito, Cabrito del roble)

Orden: Coleoptera
Familia: Curculionidae

Descripción General

Estos insectos presentan la cabeza redondeada y con arcos superciliares muy desarrollados. El rostro es muy grueso y más ancho cerca de la inserción de las antenas. Pronoto con tubérculos notablemente pronunciados. Élitros paralelos, fuertemente estriados y atravesados por arrugas. Las larvas hacen galerías poco profundas, con preferencia en la base del tronco o en el cuello de la raíz.




Hábitat y rol trófico

Las larvas se alimentan de corteza y tejido leñoso vivo de los robles, horadan galerías poco profundas en la base del tronco o en el cuello de la raíz. Los adultos se alimentan de la corteza de las ramillas ocasionando heridas que pueden causar la muerte de las ramillas.

La pupación se produce en el lugar donde la larva termina su desarrollo (al interior del tronco). Se encuentra en abundancia sobre troncos de robles y coigües que presenten abundante musgo en la corteza.

Fuente
Guía de campo Insectos de Chile. (CORMA)
Raúl Briones, Francisco Gárate Flores, Viviane Jerez

Fotografías

Fernando Soto Nardecchia

martes, 28 de abril de 2015

Liolaemus scorialis y Liolaemus zabalai, dos nuevas especies endémicas de lagarto para Chile

Hasta la fecha se las había confundido con otras dos especies del denominado complejo elongatus-kriegi.

Un grupo de científicos chilenos han descubierto dos nuevas especies de lagartos en el Parque Nacional Laguna del Laja, en Chile.

Las dos nuevas especies se cree que habían sido durante mucho tiempo confundidas con otros representantes del complejoelongatus-kriegi, lagartos de tamaño medio, saxícolas, vivíparos, insectívoros u omnívoros, hasta que recientes análisis morfológicos diagnosticaron que pertenecían a otra especie. El estudio ha sido publicado en Zookeys [1].

Los dos nuevos lagartos, endémicos de Chile, pertenecen al género Liolaemus que contiene un total de 254 especies datadas, todas ellas exclusivas de Sudamérica. Este estudio se centraba en las especies del complejo elongatus-kriegi de la Laguna del Laja y los nuevos análisis de las dos especies ha permitido a los autores catalogarlas como dos nuevas especies: Liolaemus scorialis y Liolaemus zabalai.




La denominación de scorialis se debe a la específica localización del ejemplar identificado, en una zona compuesta principalmente porescoria volcánica. La segunda de las especies, L. zabalai fue nombrada así en agradecimiento a Patricio Zabala, director de la Colección de Flora y Fauna Patricio Sánchez Reyes de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

[1]
Troncoso-Palacios, Hugo A. Díaz, Damien Esquerré, Felix A. Urra

Fuente