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miércoles, 24 de junio de 2015

Extrañas muertes de ballenas en las últimas semanas en Alaska

A la misteriosa muerte de cerca de una veintena de ballenas Sei, en la región de Aisen (Chile), reportada en mayo de este año, ahora se suman los informes que hablan de que desde fines de ese mismo mes, una cifra anormalmente alta de ballenas del tipo conocido como ballena de aleta o rorcual común, casi una decena en el momento de escribir estas líneas, han sido descubiertas flotando muertas en aguas de la zona que va desde la isla de Kodiak hasta más o menos la de Unimak, cerca de la costa de Alaska.

Ballena de aleta. (Foto: Marjorie Foster / NOAA)

Estas muertes son por ahora un misterio. Para empezar, esa cifra de muertes en un área geográfica tan pequeña y en tan poco tiempo es muy extraña. “Raramente vemos más de un cadáver de rorcual común cada par de años”, subraya al respecto Kate Wynne, experta en mamíferos marinos y profesora en la Universidad de Alaska en Fairbanks, Estados Unidos.

Otro detalle enigmático es que todos los individuos fallecidos encontrados son de una sola especie, con la excepción de una ballena jorobada encontrada en un lugar diferente. Así que parte del misterio es, ¿por qué precisamente ballenas de aleta? ¿Por qué no individuos de especies que acostumbran a ser sus presas? ¿Por qué no hay otros consumidores en el ecosistema apareciendo afectados por una mortandad similar? Si se tratara de una intoxicación típica, los efectos se propagarían por una parte significativa de la cadena alimentaria.

Las ballenas de aleta, una especie en peligro, crecen hasta los 21 metros (unos 70 pies). Constituyen uno de los tipos de ballenas barbadas. Con las “barbas” que tienen en sus bocas filtran el agua de mar, atrapando copépodos, krill y pequeños peces. Las ballenas se alimentan moviéndose en formaciones muy compactas, de manera que Wynne piensa que las ballenas muertas pudieron consumir algo tóxico hacia la semana del 20 de mayo.

Muestras de cadáveres de ballenas están siendo analizadas en un laboratorio en busca de huellas de biotoxinas. Las autoridades, y el público en general, al que se ha pedido su colaboración, están vigilando el medio ambiente, por si aparecieran otras señales inquietantes, como por ejemplo peces y aves muertos en cantidades anormalmente altas o en circunstancias extrañas, o cualquier cosa que parezca infrecuente, a fin de intentar aclarar el enigma de estas ballenas muertas.

Wynne y sus colegas están analizando las ubicaciones de los cadáveres hallados, recogiendo muestras de agua para buscar proliferaciones masivas de algas nocivas y registrando cambios en la temperatura del agua marina.

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