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martes, 15 de julio de 2014

LA IMPORTANCIA DE UN HUESO DEL OÍDO PARA COMPRENDER LA EVOLUCIÓN HUMANA.

Los neandertales podrían haberse "mezclado" con los ancestros del hombre moderno en China.

Un hueso del sistema auditivo perteneciente a un cráneo que se remonta a hace unos 100.000 años, y que fue encontrado en el norte de China hace más de tres décadas, podría obligar a rescribir la historia de la evolución humana. El fósil se había asociado a un ejemplar de Homo neanderthalensis, pero, al parecer, pertenecería a uno de los primeros hombres modernos.

Imágenes del oído interno del cráneo hallado en el norte de China obtenidas mediante la técnica de la microtomografía computarizada [Instituto de Paleontología Vertebrada]

Tal como explica un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Erik Trinkaus, de la Universidad de Washington en St. Louis, y sus colaboradores llegaron a dicha conclusión tras el análisis de las imágenes del resto obtenidas mediante microtomografía computarizada (que utiliza rayos X para mostrar secciones transversales de objetos con dimensiones que varían entre algunas micras y los centímetros), las cuales revelaron la existencia de una formación ósea en su oído interno.

Inicialmente, los científicos pensaron que el cráneo pertenecía a la H. neanderthalensis; pero, tras revisar las imágenes, se percataron de que, desde un punto de vista anatómico, presentaba características típicas del hombre arcaico, nuestro ancestro más cercano a los neandertales.

En particular, encontraron que el fósil presentaoba una configuración semejante a la de los humanos modernos, con el oído interno dentro del hueso temporal del cráneo. Este, a su vez, contiene la cóclea, que convierte las ondas sonoras en señales eléctricas (que llegan al cerebro a través de los nervios), y los canales semicirculares, responsables de mantener el cuerpo humano en equilibrio durante sus movimientos. Desde mediados de los años 90, la disposición de los canales semicirculares ha sido considerada una huella inequívoca para identificar los fragmentos de cráneos fósiles de neandertales y distinguirlos de los primeros humanos y del Homo sapiens sapiens.

No obstante, el hallazgo pone en entredicho la visión actual de la distribución de las poblaciones en el Pleistoceno tardío, y crea todavía más confusión sobre las últimas etapas de la evolución humana. Además, sigue sin esclarecer si las diferencias en el oído interno generaron desigualdades en el equilibrio o en la agilidad entre los humanos modernos y otros linajes. Por todas estas razones, los responsables del estudio concluyen que la historia del hombre puede ser más compleja de lo que hasta ahora venían indicando las observaciones y que no podemos confiar tan solo en una característica anatómica o en un fragmento de ADN para establecer las rutas evolutivas que siguieron las diferentes especies humanas.

Más información PNAS
Temporal labyrinths of eastern Eurasian Pleistocene humans.
Xiu-Jie Wu, Isabelle Crevecoeur, Wu Liu, Song Xing, and Erik Trinkaus.
http://www.pnas.org/content/early/2014/07/02/1410735111

[Fuente]
http://www.investigacionyciencia.es/noticias/un-hueso-podra-rescribir-la-historia-del-hombre-12250

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Evolución humana: Un metacarpo de 1,4 millones de años.

La mano alberga algunos de los mayores secretos del éxito evolutivo del ser humano. No cabe duda de que la capacidad para fabricar y utilizar herramientas ha sido determinante para el desarrollo técnico y tecnológico de las sociedades modernas. Pero las claves de la aparición de esta habilidad manual propia del ser humano actual y de otros homínidos primitivos siguen siendo un enigma para los científicos, sobre todo debido a los grandes periodos de tiempo de los que no se tiene apenas información en el registro fósil.


Lo que sí sabían los paleoantropólogos es que una estructura ósea de la muñeca que no tienen ni los grandes simios ni otros primates no humanos es responsable del perfeccionamiento del manejo de la mano para usar herramientas. Pero la primera aparición en el registro fósil de esta estructura de un hueso llamado tercer metacarpo (el hueso central de la mano, el que une la muñeca con el dedo medio) corresponde a los homínidos de la Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos), de hace unos 800.000 años.

Ahora un equipo científico dirigido por investigadores de la Universidad de Missouri (EEUU) acaba de publicar en PNAS los resultados de una investigación en la que describen esta misma estructura ósea en restos encontrados en Katio, Turkana (Kenia), pero que datan de hace 1,42 millones de años, más de 600.000 años antes que los del yacimiento español.

Los expertos en el campo conocían desde hace tiempo las estructuras óseas de la mano de los homínidos del género Homo, que tenían esta característica llamada proceso estiloideo y que consiste en una protuberancia que sale del metacarpo y que permite estabilizar y bloquear la muñeca. Y también sabían que este mismo hueso de los Australophitecus no cuenta con esta protuberancia. Pero, ¿cuándo apareció por primera vez en el el árbol evolutivo humano?

"Hasta ahora sabíamos que los fósiles de la Sima de los Huesos y de la Gran Dolina, de 400.000 y 800.000 años, tenían una mano parecida a la de los humanos actuales. Y sospechábamos que esta estructura ya estaba antes, en los orígenes del género Homo, hace dos millones de años, pero no podíamos demostrarlo, era sólo una hipótesis", explica Carlos Lorenzo, profesor de la Universidad Rovira i Virgili e investigador de Atapuerca especialista en la evolución de la mano humana.



Los resultados obtenidos por Carol V. Ward, de la Universidad de Misouri, de alguna forma respaldan las sospechas del equipo de Lorenzo. "Hemos retrasado la primera aparición conocida de esta morfología en la evolución humana, así que podemos decir que las evidencias de la mano humana ya estaban presentes hace 1,4 millones de años", asegura Ward. A pesar de que sólo han encontrado un sólo hueso de esa mano del homínido de Katio, el equipo de Ward se aventura a decir que el resto de la mano también tendría una morfología semejante a la de las manos humanas actuales.

Los homínidos más primitivos hacían bifaces, pero muy toscos a pesar de tener la mano preparada para tallar con mayor precisión. "Sabemos que la mano ha cambiado poco, pero nuestro cerebro sí ha cambiado", dice Lorenzo. De hecho, Lorenzo se atreve a vaticinar que los primeros miembros del género Homo de hace dos millones de años ya tenían una mano moderna, como la que tenemos los seres humanos actuales.

Referencia



[Fuente]