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jueves, 23 de julio de 2015

Los esqueletos perdidos de los ancestros cámbricos de las medusas peine

Investigadores han encontrado evidencias que muestran que los ancestros de las medusas peine, unos seres gelatinosos con forma de adorno navideño, tenían partes con esqueleto en el Cámbrico.

En su artículo publicado en la revista Science Advances, el equipo describe fósiles de ancestros de estas medusas que se encontraron en formaciones de roca en China, las partes del esqueleto que encontraron y teorías sobre su naturaleza.


Contrariamente a la creencia popular, aunque pueden parecerse mucho a ellas, las medusas peine no son medusas, sino que pertenecen al filo Cnidaria.

Los científicos han encontrado más de cien especies de esta criatura en su forma moderna y ninguna de ellas tiene esqueleto. Por eso, el descubrimiento en China es tan sorprendente, un pariente temprano que vivió hace unos 520 millones años (durante el Período Cámbrico), tenía algunas partes óseas.

Los fósiles fueron encontrados en el famoso sitio de Chengjiang, donde seis especies se encontraron incrustadas en la roca entre los más de tres docenas de ejemplares, cada uno con una cierta cantidad de material de esqueleto duro. El material similar al hueso tenía la forma de rayos, puntales o placas. Las placas cubrían aparentemente los cuerpos, sirviendo al parecer, como una barrera contra los depredadores, o quizás algún otro factor ambiental perjudicial. "Lo que más me sorprendió fue cuando me di cuenta de que eran medusas peine esqueletizadas", dijo el coautor del estudio Qiang Ou, de la Universidad de Geociencias de China, en Pekín.

Los investigadores no pueden decir con certeza qué era el material similar al hueso, pero sospechan que era probablemente quitina o algo similar, o incluso un material mineral rico en carbonato. También, debido a la disposición de los radios o puntales, el equipo sugiere que los huesos podrían haber servido para un propósito doble: soporte estructural y como un mecanismo de defensa.

El hallazgo también parece contradecir las teorías (basadas en modelos de ADN) que han sugerido que las antiguas medusas peine tenían tentáculos, ya que ninguno de los fósiles tenía ningún rastro de ellos.

Referencia

martes, 21 de julio de 2015

Zhenyuanlong suni, nuevo raptor emplumado descubierto en China


El hallazgo de una nueva especie de raptor emplumado ha vuelto a dejar en evidencia la caracterización que Jurassic Park hizo de los dinosaurios. Según un estudio de la Universidad de Edimburgo que publica hoy Scientific Reports, el nuevo espécimen, Zhenyuanlong suni, descubierto en la provincia china Liaoning, poseía las alas y las plumas más complejas vistas hasta la fecha en estos dinosaurios. Este tipo de plumas solo se habían documentado en los pequeños dinosaurios que normalmente son considerados protoaves. Desde la era dorada de la paleontología, a finales del siglo XIX, la idea de cómo lucían y se comportaban estos increíbles animales ha cambiado radicalmente. Ahora sabemos que, lejos de ser los lagartos fríos y perezosos que en un primer momento se dijo que eran, los dinosaurios fueron animales activos y ágiles, más cerca efectivamente de las aves que de las iguanas. 


Zhenyuanlong suni era un depredador ágil y voraz de un metro y medio de alto, perteneciente a una exitosa familia de dinosaurios carnívoros que se extendió ampliamente durante el Cretácico Medio, hace alrededor de 125 millones de años. Era incapaz de volar (por lo menos no como los animales que vuelan hoy en día) a pesar de estar completamente cubierto de plumas, algunas de las cuales eran complejas, similares a las de las aves modernas.

Recientemente se han encontrado grandes dinosaurios con lo que los científicos llaman protoplumas, filamentos duros en realidad más parecidos al pelo o al plumón de los polluelos que a las plumas complejas de la actualidad. Quizá el ejemplo más remarcable sea el Yutyrannus, un pariente chino del Tyrannosaurus rex completamente cubierto de protoplumas.

Por otro lado, están los maniraptoriformes, el clado que engloba tanto a las aves modernas como a los raptores, denominados en realidad dromeosáuridos, familia a la que pertenecen Zhenyuanlong, Velociraptor y el inmenso Utharaptor, que sería, de llegarse a demostrar, el mayor dinosaurio con plumas complejas, aunque de momento el récord se queda en China. Maniraptora incluye también a los oviraptores, que además de protoplumas tenían un pico como el de los loros, los Ornithomimus, similares a nuestros avestruces, y otros animales desconcertantes.

En este grupo sí se han documentado plumas complejas, muy similares a las de las aves, además de adaptaciones que apuntan, según las últimas hipótesis, a que estos dinosaurios son en realidad aves que nunca llegaron a volar de verdad. Aunque esta cuestión acerca de dónde “terminan” los dinosaurios y dónde “empiezan” las aves está lejos de ser aclarada. Lo cierto es que animales como Micriraptor, Jinfengopteryx, Rahonavis o Epidendrosaurus poseían ciertas adaptaciones para el vuelo, tanto en sus plumas como en su anatomía y mostraban comportamientos propios de las aves. Los alvarezsáuridos, por su parte, han sido hallados desde Argentina a China, pasando por Rumanía y Australia. Estas evidencias nos sugieren que desde mediados del Jurásico una parte importante de los dinosaurios estaba ya inmersa en el camino evolutivo que nos lleva a las aves modernas.


Lo más relevante de este descubrimiento es que las plumas de la cola y las “alas” de Zhenyuanlong presentan cañones. Plumas grandes y densas muy similares a las de las aves modernas, considerablemente más evolucionadas que el plumón que se ha documentado en otros fósiles y hasta ahora solo vistas en animales más cercanos a las aves. “Esto nos demuestra que los dinosaurios emplumados fueron más numerosos y diversos de lo que se sospechaba”, dice el profesor Junchang Lü, del Instituto de Geología de la Academia China de Ciencias Geológicas.

Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo, coautor del estudio, cuenta con elocuencia que “es uno de los primos más cercanos del Velociraptor, pero parece un pájaro. Es un dinosaurio con enormes alas conformadas por plumas con quillas bien definidas, igual que un águila o un buitre. Las películas se equivocaban: así es como el Velociraptor se debería haber visto en ellas”.

Referencia



jueves, 2 de julio de 2015

Collinsium ciliosum, otra criatura con púas del Cámbrico (en China)

Quince pares de patas y un cuerpo suave y blando, aunque con una formidable armadura de 72 espinas individuales, son algunas de las señas de identidad de una nueva especie de gusano que vivió en lo que hoy es el sur de China, hace unos 515 millones de años.

Collinsium ciliosum, medía entre 10 y 15 centímetros. Crédito: Jie Yang For.

La descripción de esta nueva especie se publica en la revista PNAS y ha sido denominada por los investigadores Collinsium ciliosum: Collinsium en honor al paleontólogo Desmond Collins, quien en los años 80 descubrió en Canadá e ilustró por primera vez una especie similar, y ciliosum, que significa peludo.

Este descubrimiento ha sido posible gracias a los fósiles encontrados en el yacimiento chino de Xiaoshiba, por investigadores de la Universidad de Yunnan en China, quienes, junto a científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) firman este artículo.

Este yacimiento se viene explorando desde hace cinco años y en él “se están encontrando animales completamente nuevos para la ciencia“, confirmó a Efe Javier Ortega-Hernández, investigador mexicano en Cambridge y uno de los autores principales del estudio.

Reconstrucción de ‘Collinsium ciliosum’. Javier Ortega-Hernández.

Los fósiles hallados de este lobopodio (grupo de organismos de cuerpo blando semejantes a los gusanos con patas), y recolectados durante varios años, incluyen detalles de todo el cuerpo y del tracto digestivo.

Este “monstruo Collins peludo” medía entre 10 y 15 centímetros y tenía un cuerpo suave y blando aunque una “formidable” armadura con 72 espinas individuales de diferentes tamaños y puntiagudas, un “impresionante mecanismo de defensa” contra los depredadores, según Ortega-Hernández, quien apuntó que se trataría de uno los primeros animales de cuerpo blando en desarrollar este tipo de protección.

Collinsium ciliosum tenía 15 pares de patas, los seis primeros muy distintos al resto en forma y función. Se trataban de una especie de tentáculos un poco alargados con 30 pares, cada tentáculo, de largas y delicadas espinas en cada lado (a la vista sería como una pluma de ave).

Los otros nueve pares de patas eran más cortos, terminando en una garra fuerte y curvada, y previsiblemente los utilizaba para no estar todo el tiempo en el suelo marino: “pensamos que usaba las patas traseras para subir a algún objeto duro, como una roca o una esponja”.

Tras un análisis detallado, los investigadores concluyeron que este pequeño “monstruo” es un antepasado lejano de los gusanos modernos de terciopelo, un grupo de animales blandos que habitan principalmente en los bosques tropicales de todo el mundo.

Los animales complejos no aparecieron hasta hace unos 540 millones de años en el registro fósil, en lo que se conoce como “explosión” de biodiversidad del Cámbrico (primer período geológico del Paleozoico), un evento evolutivo que marcó entre 540 y 520 millones de años atrás la aparición de casi todos los grupos de animales modernos.

Se cree que organismos similares a Collinsium ciliosum vivieron hasta hace 508 millones de años.



“Los animales durante el Cámbrico eran increíblemente más diversos, con comportamientos y vidas interesantes. El estudio del registro fósil busca respuestas acerca de la evolución de la vida en la Tierra, que solo se pueden encontrar en épocas pasadas”.

Fuente


martes, 15 de julio de 2014

LA IMPORTANCIA DE UN HUESO DEL OÍDO PARA COMPRENDER LA EVOLUCIÓN HUMANA.

Los neandertales podrían haberse "mezclado" con los ancestros del hombre moderno en China.

Un hueso del sistema auditivo perteneciente a un cráneo que se remonta a hace unos 100.000 años, y que fue encontrado en el norte de China hace más de tres décadas, podría obligar a rescribir la historia de la evolución humana. El fósil se había asociado a un ejemplar de Homo neanderthalensis, pero, al parecer, pertenecería a uno de los primeros hombres modernos.

Imágenes del oído interno del cráneo hallado en el norte de China obtenidas mediante la técnica de la microtomografía computarizada [Instituto de Paleontología Vertebrada]

Tal como explica un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Erik Trinkaus, de la Universidad de Washington en St. Louis, y sus colaboradores llegaron a dicha conclusión tras el análisis de las imágenes del resto obtenidas mediante microtomografía computarizada (que utiliza rayos X para mostrar secciones transversales de objetos con dimensiones que varían entre algunas micras y los centímetros), las cuales revelaron la existencia de una formación ósea en su oído interno.

Inicialmente, los científicos pensaron que el cráneo pertenecía a la H. neanderthalensis; pero, tras revisar las imágenes, se percataron de que, desde un punto de vista anatómico, presentaba características típicas del hombre arcaico, nuestro ancestro más cercano a los neandertales.

En particular, encontraron que el fósil presentaoba una configuración semejante a la de los humanos modernos, con el oído interno dentro del hueso temporal del cráneo. Este, a su vez, contiene la cóclea, que convierte las ondas sonoras en señales eléctricas (que llegan al cerebro a través de los nervios), y los canales semicirculares, responsables de mantener el cuerpo humano en equilibrio durante sus movimientos. Desde mediados de los años 90, la disposición de los canales semicirculares ha sido considerada una huella inequívoca para identificar los fragmentos de cráneos fósiles de neandertales y distinguirlos de los primeros humanos y del Homo sapiens sapiens.

No obstante, el hallazgo pone en entredicho la visión actual de la distribución de las poblaciones en el Pleistoceno tardío, y crea todavía más confusión sobre las últimas etapas de la evolución humana. Además, sigue sin esclarecer si las diferencias en el oído interno generaron desigualdades en el equilibrio o en la agilidad entre los humanos modernos y otros linajes. Por todas estas razones, los responsables del estudio concluyen que la historia del hombre puede ser más compleja de lo que hasta ahora venían indicando las observaciones y que no podemos confiar tan solo en una característica anatómica o en un fragmento de ADN para establecer las rutas evolutivas que siguieron las diferentes especies humanas.

Más información PNAS
Temporal labyrinths of eastern Eurasian Pleistocene humans.
Xiu-Jie Wu, Isabelle Crevecoeur, Wu Liu, Song Xing, and Erik Trinkaus.
http://www.pnas.org/content/early/2014/07/02/1410735111

[Fuente]
http://www.investigacionyciencia.es/noticias/un-hueso-podra-rescribir-la-historia-del-hombre-12250

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Evolución de los primeros mamíferos.

Descrito el ancestro del grupo más numeroso de los mamíferos mesozoicos.


Durante la era Mesozoica (períodos Jurásico Medio y Cretácico), y hasta la Cenozoica (Paleógeno), hace entre 160 y 40 millones de años, existió uno de los grupos de mamíferos más longevo, diverso y nutrido de la historia: el orden de los multituberculados. Este orden, que se extinguió con la aparición de los roedores modernos, estaba compuesto por individuos con adaptaciones locomotoras y alimenticias versátiles, lo que les permitió prosperar en los diferentes hábitats de su época.

Hasta ahora se sabía poco de los integrantes más antiguos de los multituberculados. La familia Paulchoffatiidae, conocida por fragmentos óseos aislados (dientes, cráneos y mandíbulas) de yacimientos del Jurásico tardío en Portugal, y por un diente único del Cretácico en Norteamérica, se encuentra en el origen evolutivo del orden. Una investigación publicada en Science el pasado 16 de agosto, por Chong-Xi Yuan, de la Academia China de Ciencias Geológicas, junto a colaboradores chinos y estadounidenses, presenta un nuevo esqueleto, mucho más completo, de un componente de esta familia: Rugosodon eurasiaticus, hallado en la Formación Jurásica Tiaojishan, en China y datado en 160 millones de años. Rugosodon puede considerarse el representante de más edad de Paulchoffatiidae, y por tanto proporciona la información más cercana al ancestro común de los multituberculados. Estos conocimientos permiten proponer cómo evolucionó el grupo tanto en sus hábitos alimenticios como en su locomoción.

Según los datos aportados por el fósil, como el tamaño de la mandíbula y el cráneo, se ha estimado que el animal tenía un peso corporal de entre 65 y 80 gramos. La dentadura se compone de dientes afilados, capaces de cortar y perforar insectos y gusanos, además de muelas con múltiples cúspides (característica que da nombre al orden) para triturar materia vegetal, por lo que se deduce que era omnívoro. Dado que las formas posteriores son básicamente vegetarianas parece que los primeros multituberculados fueron omnívoros, para diversificarse en el Cretácico tardío a dietas basadas principalmente en vegetales.

Por último, Rugosodon proporciona una evidencia fósil de cómo eran las extremidades de los primeros multituberculados: la forma de la mano y los dedos hacen suponer que su modo de vida era terrestre, siendo el tobillo y las uniones tarsales extremadamente móviles, característica única entre los mamíferos mesozoicos. Esta flexibilidad permitía un funcionamiento adecuado del pie en superficies irregulares, conservándose en las formas posteriores del Cretácico medio y Paleógeno (hace entre 120 y 40 millones de años) e hizo posible la evolución hacia una gran variedad de estilos de vida: excavadora, terrestre, saltadora o arborícola.

[Fuente]