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martes, 30 de junio de 2015

Biodiversidad Antártica

La diversidad de plantas y animales en la Antártida es más rica de lo que se pensaba, según un estudio divulgado hoy en Australia que registró más de 8.000 especies en la región marina del continente blanco.

"Esto es considerablemente más de lo que nadie se imaginó", dijo el líder de este trabajo científico liderado por la Universidad de Melbourne, Steven Chown,  al referirse a estos hábitats.


"Pero la verdadera e impresionante diversidad radica en el mundo de los microbios. Por ejemplo, los sistemas de agua dulce de la Antártida poseen en realidad la mayor diversidad (de virus que existen en libertad) que en cualquier otro lugar estudiado", agregó el científico.

La investigación, publicada en la revista Nature, señaló que si bien existe una gran diversidad en todo el continente y en el océano Antártico, se necesitan adoptar más acciones para proteger y conservar a estas especies.

El estudio precisó que las áreas de protección especial en los parques nacionales terrestres y las áreas marinas existentes, especialmente en el Mar de Ross, son demasiado reducidas en comparación a los objetivos del Plan Estratégico de la Convención sobre Diversidad Biológica 2011-20.

"Es sorprendente que la proporción de áreas protegidas sean bastante reducidas en la Antártida", acotó Chown, quien trabajó en esta investigación con expertos de la Investigación Antártica Británica, la neozelandesa Universidad de Waikato y la Universidad Nacional Australiana.

Las áreas terrestres que no están cubiertas de hielo y que están protegidas suponen el 1,5 por ciento, en comparación al objetivo global fijado en la Convención sobre Diversidad Biológica que señala que para 2020 debemos conservar el 17 por ciento de las áreas terrestres.

"Esto da una idea de cuán alejada está la Antártida de ese objetivo. Uno espera que la Antártida sea mejor en ese sentido", acotó Chown.

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miércoles, 24 de junio de 2015

Virus de los ambientes polares podrían haber evolucionado de forma independiente en la historia reciente

Bajas temperaturas, ausencia de luz en invierno y pocos nutrientes son las condiciones extremas a las que se enfrenta la compleja comunidad de virus que habita el Ártico. Investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas –CSIC- y la Universidad Autónoma de Madrid) han descrito por primera vez la composición genética de los virus presentes en lagos árticos. El trabajo, publicado en la revista Science Advances, demuestra que la gran mayoría de virus descritos no tiene similitudes con los de otros ambientes naturales, ni siquiera con los de la Antártida, adaptados a similares condiciones climáticas extremas.

Los virus son las entidades biológicas más abundantes y diversas del planeta, pero al mismo tiempo son los grandes desconocidos en muchos ecosistemas. Las nuevas tecnologías de secuenciación masiva están permitiendo a los virólogos identificar a nivel genético comunidades complejas de virus en ambientes naturales, y está cambiando su percepción acerca de los virus y cómo son capaces de influir en el equilibrio de estos ecosistemas.

Los investigadores han determinado más de 35 millones de secuencias de los genomas de estos virus. “Nueve de cada diez no tiene parangón con los virus descritos hasta el momento en diferentes ambientes naturales”, explica el investigador del CSIC Daniel Aguirre de Cárcer.

“Este estudio complementa la descripción que publicamos hace años de la comunidad de virus en la Antártida y demuestra que los virus que habitan los ambientes extremos de las regiones polares podrían haber evolucionado de forma independiente en la historia reciente, un dato de gran relevancia para entender las interconexiones de los ecosistemas del planeta”, precisa el investigador del CSIC y líder del estudio Antonio Alcamí.

Los experimentos se han llevado a cabo en colaboración con el Centro Universitario de Svalbard (Noruega) en lagos del archipiélago Svalbard, a 1.300 kilómetros del Polo Norte y una de las últimas tierras antes del océano glacial ártico. El conocimiento de esta comunidad de virus permitirá evaluar en futuros estudios el impacto del cambio climático en los microorganismos de las regiones polares.



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miércoles, 13 de mayo de 2015

Larsen C, estudio indica que la tercera mayor plataforma de hielo antártico, podría colapsar

Estudio científico analizó 15 años de datos y determinó que existe adelgazamiento de hasta 4 metros esta masa de hielo conocida como Larsen C. El desprendimiento podría ocurrir dentro de un siglo. En los últimos 60 años, la temperatura del continente se ha elevado en hasta 2.5°C.



Entre 1995 y 2002, las plataformas de hielo Larsen A y B colapsaron y se separaron del continente antártico.  Dentro de un siglo e incluso antes podría ser el turno de Larsen C, de 50.000 kilómetros cuadrados, la tercera masa de hielo más grande del continente blanco después de la Ross y la de Ronne-Filchner.

La advertencia es parte de un estudio realizado, entre 1998 y 2002, por la British Antarctic Survey (BAS), el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), las universidades de Colorado y Kansas, y el instituto Scripps de Oceanografía.

Según la investigación, la plataforma perdió en promedio 4 metros de hielo, y  bajado, en promedio, un metro en la superficie, debido a la fusión de hielo en superficie y a las corrientes oceánicas cálidas en la parte inferior de la Larsen C, que es 10 veces más grande que la B (3.250 kilómetros cuadrados) y cuyo tamaño es comparable a la superficie de Escocia.

Paul Holland del BAS y autor principal del estudio explica a La Tercera que “Los cambios que estamos viendo en Larsen C están acercándonos al estado de Larsen B cuando colapsó”.

Altas temperaturas

Los análisis se realizaron mediante el uso de datos radar aerotransportado correspondientes a ocho misiones científicas  y con datos satelitales de la altura de la superficie.

“El estudio declara que hay una incerteza importante y que hay distintos valores dependiendo del sector de Larsen C y de las épocas en que se registraron las mediciones. Lo interesante es que se ha avanzado en encontrar un nuevo método para estimar la contribución de las influencias de la atmósfera y las del océano como forzantes de este fenómeno de adelgazamiento. Se debe avanzar ahora en encontrar cuáles son los mecanismos que explican cada variación dentro de la región”, señala  Ricardo Jaña del departamento Científico del Instituto Antártico Chileno (Inach).

¿Es normal este fenómeno? Jaña explica que las plataformas de hielo pierden masa en forma natural por medio de los desprendimientos de témpanos en su zona en contacto con el océano y también por el adelgazamiento del hielo que flota, pero extraordinariamente, y con alguna mayor recurrencia se ha verificado en las últimas décadas que se han producido eventos de desintegración de las plataformas (Larsen A y B), Wilkins, Wordie, Müller, en el sector de la península Antártica.

“Estos eventos se han correlacionado a impactos del cambio climático que en la zona exhibe el aumento de la temperatura del aire en unos 2.5°C a 3°C en los últimos 60 años y al aumento de la temperatura del agua del mar. Hay evidencia que la acumulación de agua sobre la superficie de las plataforma Larsen B provocó el colapso. Esa agua provino de eventos de derretimiento y el empozamiento de lagunas que potenció el agrietamiento y posterior colapso. El hielo es frágil y los esfuerzos y tensiones se propagaron abruptamente produciendo el desmembramiento”, agrega.

El glaciólogo Gino Cassasa,  cree que el adelgazamiento de la Larsen C es acelerado y que no escapa a la tendencia que ha experimentado la península Antártica.    “El retroceso y pérdida de hielo en la ha sido muy acelerado en las últimas décadas, con desintegración rápida de las plataformas, sobretodo aquellas situadas en sectores más septentrionales de la península que están más afectados por el aumento de la temperatura”, dice el investigador.

Nivel del mar

La investigación sobre la Larsen C, también aborda el impacto del derretimiento de los hielos en el nivel del mar. David Vaughan, glaciólogo y director de la Ciencia en BAS, señala que "cuando Larsen A y B se perdieron, los glaciares detrás de ellos aceleraron y ahora están contribuyendo una fracción significativa de la subida del nivel del mar de la totalidad de la Antártida”.

Dice que para el 2100 esperan que el aumento del nivel del mar en todo el mundo sea de 50 centímetros, por lo que considera importante entender el impacto que tendrá la Antártica en este fenómeno.

Cristián Rodrigo, quien estudia los ambientes glaciomarinos, es decir, aquellas áreas donde un glaciar toma contacto con el agua de mar, opina el derretimiento de la Larsen C no tendrá un impacto significativo en el nivel del mar. “No creo, ya que las plataformas de hielo descansan sobre el mar y su volumen ya es parte del sistema océano. En ocasiones existe una conexión con glaciares del continente, en ese caso, puede que dinámicamente fluyan estos glaciares al mar y luego sus desprendimientos de hielo aporten agua al océano y contribuyan al ascenso del nivel del mar”, señala este investigador de la U. Andrés Bello.

Cassasa, en tanto, estima que si se derritiera todo el hielo de los glaciares de la península antártica, el nivel global de las aguar podría ascender en cerca de 24 centímetros.

¿Qué se hacer para frenar estos fenómenos? Cristián Rodrigo, explica que “si consideramos que las actividades humanas tienen un impacto sobre el calentamiento global, habría que reducir las emisiones de CO2 y otros gases invernaderos, fomentar el uso de energías alternativas, cambiar el estilo de vida con un sentido más armonioso con el medio ambiente, entre otras”.

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jueves, 6 de marzo de 2014

YAMATO

[Fuente: https://www.facebook.com/SobreHombros]


Hace unos mil millones de años, mientras en los océanos de La Tierra la vida multicelular comenzaba apenas su campaña hacia la dominación global, en el planeta Marte – que ya para ese entonces había perdido los océanos que la evidencia sugiere alguna vez tuvo – se formaba un fragmento de roca.

Era una roca esculpida no por las poderosas fuerzas fluviales de las lluvias y los ríos, que tanto suelen alterar el paisaje de nuestro punto azul. Tampoco se trató del resultado de algún terremoto – ya que no existen placas tectónicas que posibiliten esta clase de movimientos en nuestro vecino rojizo. Más bien fueron los procesos atmosféricos – esas brisas suaves y tormentas rabiosas cargadas del ya famoso óxido de hierro – las que le dieron forma, en el curso de millones de años, haciendo de sus cicatrices testigos mudos del acontecer químico y geológico del planeta.

Eventualmente, el impacto inesperado de un meteoro expulsó a nuestro fragmento rocoso de su hogar planetario, haciéndolo flotar sin rumbo por el sistema solar, cargado con los secretos de un mundo perdido que nunca fue observado por humanos (pues aún no existíamos). En algún momento de los últimos 10 mil años, el viajero encontró su camino a La Tierra, y – como buscando un sitio que le recordara sus orígenes – se estrelló en el desierto helado de la Antártida. Hace 14 años, un equipo de científicos japoneses lo encontró, enterrado en el hielo.

Lo llamaron “Yamato”.

En un estudio publicado el mes pasado, investigadores del Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA pusieron a consideración de la comunidad científica las formaciones que pueden ver en la fotografía – en un círculo rojo – observadas en Yamato. Estas pequeñas esferas enriquecidas en carbono, comenta el equipo, serían fuertemente asociadas a la actividad de microbios si se tratara de una muestra terrestre. Qué curioso – reconocen – es encontrarlas en una roca en la que está impreso el pasado olvidado del planeta Marte; sumándose a los otros indicios que en años recientes han generado sospechas sobre si alguna vez la vida luchó por su existencia en aquellos parajes, solo para fracasar estrepitosamente.

No se trata de evidencia incuestionable (podrían ser otros procesos – no biológicos – los causantes de estas formaciones microscópicas), pero el consenso es claro entre los investigadores: Marte era un lugar muy interesante en el pasado distante, no demasiado diferente de La Tierra de esa época.

Sea cual sea la verdad sobre la vida en ese planeta, la solución al misterio está allí, escrita en las grietas que recorren en silencio el rostro de los testigos.

Esperando ser leída.