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viernes, 21 de agosto de 2015

La nueva Formación Baños Morales y la redefinición de la Formación Lo Valdés. por Christian Salazar

Fuente: FanPage del Museo Nacional deHistoria Natural (Chile)
Nota preparada por Christian Salazar, que aparecerá en el Boletín n°64 del Museo de Historia Natural.

La Formación Lo Valdés es clásicamente conocida, ya que se encuentra en la parte alta del Cajón del Maipo cercano al poblado de Baños Morales. Científicamente esta formación es conocida por su importante contenido fosilífero que nos ha entregado y sigue entregando conocimientos y respuestas a enigmáticas interrogantes paleontológicas y geológicas.

En este reciente artículo titulado  “Redefinition, Stratigraphy and Facies of the Lo Valdés Formation (Upper Jurassic - Lower Cretaceous) in central Chile” (Salazar & Stinnesbeck, 2015), formalmente es redefinida la Formación Lo Valdés y definida una la nueva Formación Baños Morales. Dentro de la geología existe la“InternationalCommission on Stratigraphy” en donde están los conceptos, definiciones y convenciones que norman y orientan los temas relacionados a la estratigrafía. Entre sus artículos está la definición de Formación y sus características. 


Producto de las investigaciones que el Dr. Salazar viene realizando en la zona del Cajón del Maipo desde el 2006, hoy ha concluido un nuevo artículo, en donde redefine la Formación Lo Valdés de acuerdo a los estándares dados por la comisión internacional de estratigrafía,dividiéndola en dos nuevas formaciones.

La nueva Formación Baños Morales tiene 760 metros de potencia y consiste de andesitas porfiricas y brechas volcánicas, con sólo cuatro unidades sedimentarias de algunos metros intercaladas en estas litologías volcánicas, por lo cual la divide formalmente en dos miembros (de base a techo): La Cuesta y Placa Verde. Ammonites y otros moluscos provenientes de los niveles sedimentarios intercalados en las secuencias de rocas andesíticas indican una edad titoniana temprana a media para la Formación Baños Morales.

La redefinida Formación Lo Valdés, tiene 539 metros de potencia, y consiste de rocas siliciclásticas y carbonáticas y aquí es separada en tres miembros (de base a techo) como los Miembros Escalador, Placa Roja y Cantera. La Formación Valdés abarca del Titoniano tardío al Hauteriviano, basado en la abundancia y riqueza relativa de ammonites.

La composición litológica y el contenido biótico de la Formación Lo Valdés permiten interpretar ambientes de costero, de transición a costa afuera y de costa afuera. El contenido carbonático aumenta hacia la parte superior de la sección.

El Miembro Escalador representa un ambiente costero con intervalos de transgresión de aguas someras y una facies de tormenta en plataforma.

Facies de un ambiente de transición de costa afuera están reflejados en el Miembro Placa Roja por intercalaciones rítmicas de lutitas, lutitas calcáreas, wackestone y packstone. La presencia de pirita diseminada y altos contenidos de materia orgánica indican ambientes de reducción y baja energía.

Ambientes de costa afuera (rampa externa) están presentes en el Miembro Cantera hacia el techo de la sección y son representados por un incremento en wackestone lutítico y mudstone y un decrecimiento en la abundancia de fauna. La redefinición de la Formación Lo Valdés, y la asignación de la nueva Formación Baños Morales muestran que existen dos eventos principales en la Cuenca Andina durante la transición del Jurásico Tardío – Cretácico Temprano. La Formación Baños Morales contiene una dominancia de litologías andesíticas que indican eventos volcánicos con una pausa, que está evidenciado por capas sedimentarias decimétricas. Un cambio litológico fuerte, de la dominancia volcánica a la Formación Lo Valdés exclusiva sedimentaria marina, marca un segundo evento durante este tiempo en la Cuenca Andina.

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viernes, 31 de julio de 2015

Fósiles, para estudiar la corriente circumpolar antártica.

Dientes fósiles de peces recuperados del fondo del océano alrededor de Tasmania han arrojado nueva luz sobre los orígenes de la corriente oceánica más importante del mundo: la corriente circumpolar antártica (ACC).

Este fenómeno es el más grande del mundo de los océanos. Fluye hacia la derecha alrededor de la Antártida porque no hay masas de tierra en su camino y juega un papel muy importante en el mantenimiento de las grandes capas de hielo del continente helado, ya que mantiene las aguas oceánicas más cálidas a distancia.

Hasta ahora, había partes de esta corriente que eran conocidas y estudiadas en profundidad por los expertos. Sin embargo, sus inicios habían sido interpretados con múltiples teorías a lo largo de los años.

"Tasmania se separó de la Antártida hace 35 millones de años, creó la Tasmanian Seaway (el espacio de agua entre ambos) y durante mucho tiempo los científicos han pensado que la apertura de esta vía marítima activaba el inicio de la ACC, pero hemos descubierto que no es el caso", ha apuntado el autor principal, Simon Williams.

Según ha señalado, en esta investigación ha descubierto que la apertura de la vía marítima de Tasmania, por sí sola, no fue suficiente como para crear esta corriente. Para moverla fue necesario que el viento del oeste la llevara hacia el norte, ya que la vía marítima abierta estaba demasiado al agua a través de la vía marítima, y "comenzó la corriente oceánica más grande de la Tierra", ha apuntado el investigador.

Los dientes de fósiles de peces fósiles de diferentes capas de sedimentos depositados en el fondo del mar han permitido reconstruir la historia de muchos millones de años de la composición del agua de mar en los lugares cercanos a Tasmania. Los diferentes océanos tienen química distinta (isotópicamente hablando) y esta diferencia en el agua de mar se registra en los dientes de estos animales que se depositan en el fondo del océano.

Los científicos han explicado en el trabajo, que ha sido publicado por Nature, que los isótopos de los dientes conservan la composición del agua de mar en su momento de la muerte.

Así, los registros muestran cómo Tasmania formó una barrera entre los océanos Pacífico e Índico, pero a medida que se separó, el agua de ambos se comenzaron a mezclar, fluyendo primero desde el Pacífico hacia el Océano Índico, y luego desde el Océano Índico hasta el Pacífico, como todavía lo hace hoy.

Los expertos recuerdan que estos cambios en la circulación oceánica están relacionados con el clima global, y los científicos creen que esto puede haber jugado un papel importante en hundimiento de dióxido de carbono, lo que lleva a la estabilización del mundo “Nevera”.

lunes, 17 de marzo de 2014

CONFIRMAN PRESENCIA DE AGUA EN MANTO TERRESTRE

Se trata de la primera muestra terrestre de ringwoodita, que confirmaría la existencia de grandes volúmenes de este elemento atrapado entre el manto superior e inferior de la Tierra.


Una investigación afirma haber encontrado la primera muestra terrestre de ringwoodita, un mineral que contiene una cantidad significativa de agua y que confirmaría las teorías científicas que hablan de que existen grandes volúmenes de este elemento atrapado entre el manto superior e inferior de la Tierra.

"Esa zona en particular de la Tierra, la zona de transición (entre 410 y 660 kilómetros de profundidad), podría tener tanta agua como todos los océanos del mundo en su conjunto", afirma Graham Pearson, de la universidad de Alberta, Canadá, en el estudio publicado en la revista científica Nature.

Hasta el momento, sólo se habían encontrado muestras de ringwoodita en los meteoritos, pero nada en muestras terrestres. 

Sin embargo, el año 2008, y mientras un equipo de científicos buscaba otro mineral en el Mato Grosso de Brasil, fue encontrado un diamante de aspecto sucio, que luego de múltiples análisis se dieron cuenta que dentro se encontraba este esquivo mineral.


"Realmente fue un golpe de suerte, como ocurre con muchos descubrimientos científicos", afirma Pearson.

De acuerdo al estudio realizado por los científicos, se cree que el diamante en el que estaba insertado este mineral fue traído a la superficie por una de las rocas volcánicas más profundas, llamada kimberlita.

Además, las investigaciones demostraron que mineral contiene una cantidad significativa de agua: el 1,5 por ciento de su peso.

El hallazgo de agua bajo la corteza podría tener ingerencia en el estudio del vulcanismo y de las placas tectónicas, pues -según Pearson-, "una de las razones de que la Tierra sea tan dinámico, es la presencia de un poco de agua en su interior. El agua cambia el modo en que un planeta funciona".

[Fuente]

jueves, 6 de marzo de 2014

YAMATO

[Fuente: https://www.facebook.com/SobreHombros]


Hace unos mil millones de años, mientras en los océanos de La Tierra la vida multicelular comenzaba apenas su campaña hacia la dominación global, en el planeta Marte – que ya para ese entonces había perdido los océanos que la evidencia sugiere alguna vez tuvo – se formaba un fragmento de roca.

Era una roca esculpida no por las poderosas fuerzas fluviales de las lluvias y los ríos, que tanto suelen alterar el paisaje de nuestro punto azul. Tampoco se trató del resultado de algún terremoto – ya que no existen placas tectónicas que posibiliten esta clase de movimientos en nuestro vecino rojizo. Más bien fueron los procesos atmosféricos – esas brisas suaves y tormentas rabiosas cargadas del ya famoso óxido de hierro – las que le dieron forma, en el curso de millones de años, haciendo de sus cicatrices testigos mudos del acontecer químico y geológico del planeta.

Eventualmente, el impacto inesperado de un meteoro expulsó a nuestro fragmento rocoso de su hogar planetario, haciéndolo flotar sin rumbo por el sistema solar, cargado con los secretos de un mundo perdido que nunca fue observado por humanos (pues aún no existíamos). En algún momento de los últimos 10 mil años, el viajero encontró su camino a La Tierra, y – como buscando un sitio que le recordara sus orígenes – se estrelló en el desierto helado de la Antártida. Hace 14 años, un equipo de científicos japoneses lo encontró, enterrado en el hielo.

Lo llamaron “Yamato”.

En un estudio publicado el mes pasado, investigadores del Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA pusieron a consideración de la comunidad científica las formaciones que pueden ver en la fotografía – en un círculo rojo – observadas en Yamato. Estas pequeñas esferas enriquecidas en carbono, comenta el equipo, serían fuertemente asociadas a la actividad de microbios si se tratara de una muestra terrestre. Qué curioso – reconocen – es encontrarlas en una roca en la que está impreso el pasado olvidado del planeta Marte; sumándose a los otros indicios que en años recientes han generado sospechas sobre si alguna vez la vida luchó por su existencia en aquellos parajes, solo para fracasar estrepitosamente.

No se trata de evidencia incuestionable (podrían ser otros procesos – no biológicos – los causantes de estas formaciones microscópicas), pero el consenso es claro entre los investigadores: Marte era un lugar muy interesante en el pasado distante, no demasiado diferente de La Tierra de esa época.

Sea cual sea la verdad sobre la vida en ese planeta, la solución al misterio está allí, escrita en las grietas que recorren en silencio el rostro de los testigos.

Esperando ser leída.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

LA ESCARPA DE CAMPECHE Y SU RELACIÓN CON ÉL EVENTO KT.

Los restos del devastador impacto están expuestos a lo largo de la escarpa de Campeche, un inmenso acantilado bajo el agua en el sur del Golfo de México. El mapa del Golfo de México muestra la localización del acantilado de Campeche y el cráter del impacto que causó una extinción global hace 65 millones de años.


Hace unos 65 millones de años, un asteroide o un cometa se estrelló en un mar poco profundo cerca de lo que hoy es la península de Yucatán, en México. La tormenta de fuego y la inmensa nube de polvo resultantes causaron la extinción de muchas plantas de la tierra y de los animales grandes, incluyendo la mayoría de los dinosaurios. Esta es la historia oficial sobre la desaparición de estos fascinantes seres, una hipótesis que los científicos han confirmado con nuevos descubrimientos en los últimos años. Ahora, un grupo internacional de investigadores ha presentado en la reunión de la American Geophysical Union (AGU) que se celebra esta semana en San Francisco, pruebas de que los restos del devastador impacto están expuestos a lo largo de la escarpa de Campeche, un inmenso acantilado bajo el agua en el sur del Golfo de México.

El impacto del meteorito creó un enorme cráter, de más de 160 kilómetros de diámetro. Por desgracia para los geólogos, este cráter es casi invisible en la actualidad, enterrado bajo cientos de metros de escombros y casi un kilómetro de sedimentos marinos. Aunque se han encontrado secuelas del impacto en rocas de todo el mundo, muy poco se ha investigado sobre las rocas cerca del lugar del impacto, en parte debido a que están tan profundamente enterradas. Todas las muestras existentes de depósitos de impacto cerca del cráter han venido de pozos profundos perforados en la península de Yucatán.

El pasado marzo, un equipo internacional de investigadores dirigido por Charlie Paull, del Instituto de Investigación del Acuario de Monterey Bay (MBARI) creó el primer mapa detallado del acantilado de Campeche. El equipo utilizó sonares en el buque de investigación Falkor, operado por el Instituto Oceánico Schmidt. Los mapas resultantes se han incorporado recientemente en Google Maps y Google Earth para que puedan ser vistos por los investigadores y el público en general.

Paull ha sospechado durante mucho tiempo que las rocas asociadas con el impacto podrían haber estado expuestas a lo largo del acantilado submarino de Campeche, de 600 kilómetros de longitud, justo al noroeste de la Península de Yucatán. De casi 4.000 metros de altura, este acantilado es uno de los accidentes submarinos más escarpados y altos de la Tierra. Es comparable a una de las paredes del Gran Cañón, a excepción de que se encuentra a miles de metros bajo el mar.

Registro del impacto

Al igual que en las paredes del Gran Cañón, las capas de rocas sedimentarias expuestas en la faz de Campeche proporcionan un registro secuencial de los eventos que han ocurrido durante millones de años. Sobre la base de los nuevos mapas, Paull cree que las rocas formadas antes, durante y después del impacto están expuestas a lo largo de diferentes partes de este acantilado submarino.


De la misma forma que un geólogo puede caminar por el Gran Cañón para cartografiar las capas de roca y recolectar muestras, Paull espera un día realizar un trabajo de campo geológico y tomar muestras a lo largo de la escarpa de Campeche. Hace apenas un par de décadas , la idea de realizar sondeos geológicos a gran escala a miles de metros bajo la superficie del océano habría parecido una fantasía lejana. En los últimos ocho años, sin embargo, esa cartografía se ha convertido en casi una rutina para los geólogos de MBARI utilizando robots submarinos.

Los mapas de nueva creación del acantilado de Campeche podrían abrir un nuevo capítulo en la investigación de uno de los más grandes eventos de extinción en la historia de la Tierra. El análisis detallado de los datos y un eventual trabajo de campo en la escarpa revelarán fascinantes nuevas pistas sobre lo que ocurrió durante el impacto masivo que puso fin a la era de los dinosaurios, pistas que han estado ocultas bajo las olas durante 65 millones de años.

[Fuente]
www.abc.es/ciencia/20131210/abci-primer-mapa-desaparicion-dinosaurios-201312101246.html#.UqcHbOohYN4.twitter