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viernes, 6 de noviembre de 2015

Namacalathus hermanastes, un animal con esqueleto complejo de 550 millones de años - Ediacara


Los primeros animales con esqueletos complejos existieron hace unos 550 millones de años, según sugieren los fósiles de una pequeña criatura marina desenterrados en Namibia.

El hallazgo es el primero en mostrar evidencias de que los animales complejos más antiguos de la Tierra (que pueden estar relacionados con muchas de las especies animales de hoy en día) vivieron millones de años antes de lo que se conocía anteriormente.

Hasta ahora, la evidencia más antigua de animales complejos (que sucedieron a las criaturas más primitivas, que a menudo se parecían a esponjas o corales) vino del Período Cámbrico, que comenzó hace unos 541 millones años. Los científicos habían sospechado durante mucho tiempo que los animales complejos habían existido antes de esa fecha, pero, hasta ahora, no tenían ninguna prueba.

Datos del árbol genético sugieren que los animales complejos (conocidos como los bilaterales) evolucionaron antes del Período Cámbrico. El hallazgo sugiere que los bilaterales pueden haber vivido tan pronto como hace 550 millones de años, durante el último período Ediacara.

El estudio de la Universidad de Edimburgo sugiere que los animales complejos existían mucho antes de un período en la historia del planeta (conocido como la explosión del Cámbrico) durante el cual evolucionaron la mayoría de los principales grupos de animales.

El equipo estudió los fósiles de un animal marino extinto (conocido como Namacalathus hermanastes) generalizado durante el Período de Ediacara. Los fósiles están extraordinariamente bien conservados y revelan que las especies poseen un esqueleto rígido hecho de carbonato de calcio - un material duro a partir del cual están hechas las conchas de los animales marinos. Las estructuras esqueléticas complejas son similares a las de los seres vivos que habitan en el fondo del mar, dice el equipo.

El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, fue financiado por el Natural Environment Research Council. La investigación fue llevada a cabo en colaboración con la Universidad Lomonosov de Moscú.

Rachel Wood, quien dirigió el estudio de Edimburgo, dijo: "Este fósil es conocido desde hace mucho tiempo, y se supone que ha sido un animal primitivo, tal como una esponja o coral. Este estudio sugiere que fue, de hecho, más avanzado. Hemos sospechado que estos animales complejos estaban presentes en la Ediacara, pero este estudio proporciona la primera prueba".

miércoles, 4 de junio de 2014

Protulophila, no estaba extinta.

Un equipo de biólogos halló en Nueva Zelanda ejemplares vivos de una antigua y diminuta criatura marina conocida como Protulophila (que esta relacionada con los corales y las anémonas), que se creía extinta hace al menos cuatro millones de años. Se trata de un pólipo tentaculado que forma colonias en el interior de algunos gusanos de mar llamados serpúlidos.



Dennis Gordon, biólogo marino del del Instituto Nacional de Investigación sobre el Agua y la Atmósfera de Nueva Zelanda, afirmo que el descubrimiento de ejemplares de protulophila, lleva a comprender mejor la diversidad biológica.

Los investigadores creían que el Protulophila se encontraba extinto, hace al menos 4 MA tras una larga historia geológica que se remonta 170 millones años en el período Jurásico medio en Europa.

Fuente
http://www.niwa.co.nz/news/northern-hemisphere-fossil-discovered-living-in-new-zealand

lunes, 11 de noviembre de 2013

Corales de agua fría: la desconocida selva bajo el mar patagónico.

Rhian Waller lleva una década investigando los corales del mundo. Ahora, con apoyo de National Geographic, estuvo un mes en el fiordo Comau, en Chile, estudiando una de las especies únicas y milenarias del planeta.


El fiordo Comau, en la Región de Los Lagos, es un lugar único en el mundo. En sus frías aguas, que llegan a los 8 °C, habita un tipo de coral poco estudiado y que se encuentra entre las especies más antiguas del planeta. Pueden vivir cientos o miles de años.

“Hay enormes plataformas de corales de agua fría en la Patagonia, muchas más que en cualquier otra parte del planeta. Esta área es verdaderamente única en el mundo”, dice Rhian Waller, doctora en Ciencias del Mar de la U. de Maine, en EE.UU.

Waller, quien ha participado en más de 40 cruceros científicos internacionales, publicado más de 30 estudios científicos y dedicado casi una década a investigar los corales del mundo, acaba de pasar un mes estudiando los corales en la Patagonia chilena, en una expedición financiada por National Geographic y apoyada por la Fundación Huinay.

La investigadora se ha centrado en la búsqueda del coral de piedra (desmophyllum dianthus), una especie que si bien no es exclusiva de Chile, sólo en los fiordos Comau y Reñihue es posible encontrarlos en abundancia y a nivel superficial. “Este coral es usualmente una especie de aguas profundas, a más de 1.000 metros de profundidad. Pero los fiordos chilenos son únicos, aquí puedes hallar esta especie a nivel superficial, a sólo 20 metros, por lo que puedo bucear para estudiarlos”.

El coral de piedra es una especie solitaria, que no construye arrecifes y que -como el resto de los corales de agua fría- depende de la captura de plancton para alimentarse.

Eso los diferencia de los corales tropicales, que tienen un alga fotosintética al interior de sus tejidos, “por lo que necesitan luz solar y condiciones cálidas para sobrevivir”. Sin esta alga los corales pueden vivir casi en cualquier lugar: en el océano profundo (bajo 6.000m), en regiones polares y en fiordos de aguas frías.

Los corales forman hábitat al fondo del océano, creando hogares para muchos otros animales, donde pueden descansar, comer y reproducirse. Además, son parte importante del ciclo de vida de especies comerciales de peces y cangrejos. “Son una parte irreemplazable del ecosistema”.

“Estos corales de agua fría ya viven al extremo y en condiciones más ácidas que los corales regulares, entonces cualquier cambio a través del calentamiento o acidificación podría llevarlos al extremo de lo que ellos son capaces de resistir”, indica la experta.

Por eso, el fin de su expedición es observar la reproducción y desarrollo del coral -que está clasificado como “casi amenazado”- para saber cómo enfrentar su recuperación si sufre más daños por el cambio climático u otras razones antropogénicas (como la extracción para artesanías).

De hecho, su próximo paso es saber cómo las larvas de corales de agua fría son afectadas por el cambio climático, lo que entregará información vital sobre el futuro de esta frágil especie.

[Fuente]