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sábado, 21 de mayo de 2016

Mary Anning (Lyme Regis, 21 de mayo de 1799 – 9 de marzo de 1847)



Fue una paleontóloga, coleccionista y comerciante de fósiles inglesa, conocida en todo el mundo por los numerosos hallazgos de importancia que realizó en los lechos marinos del período Jurásico en Lyme Regis, donde vivía.1 Su trabajo contribuyó a que se dieran cambios fundamentales a principios del siglo XIX en la manera de entender la vida prehistórica y la historia de la Tierra.

Sus hallazgos más destacados son el primer esqueleto de ictiosauro en ser identificado correctamente, los primeros dos esqueletos de plesiosauros en ser encontrados, el primer esqueleto de pterosaurio encontrado fuera de Alemania y algunos fósiles de peces importantes. Sus observaciones tuvieron un papel importante en el descubrimiento de que los fósiles de belemnites contienen sacos de tinta fosilizada y de que los coprolitos, conocidos como piedras bezoar en esa época, son heces fosilizadas. Cuando el geólogo Henry De la Beche pintó Duria Antiquior, la primera escena sobre el tiempo profundo que tuvo una difusión elevada, se basó en su mayoría en los fósiles que Anning había encontrado y vendió copias en su beneficio. Su obra fue fundamental en los cambios que ocurrieron a principios del siglo XIX en las ideas científicas sobre la vida prehistórica y la historia de la Tierra.



El sexo y la clase social de Anning (sus padres eran disidentes [protestantes no anglicanos] de clase baja) fueron razones por las que no pudo participar completamente en la comunidad científica británica de principios de siglo XIX, dominada por caballeros ricos anglicanos, y de que no fuera citada en absoluto en sus contribuciones. Aunque llegó a ser conocida en los círculos de geólogos de Gran Bretaña, Europa y América, tuvo dificultades financieras durante la mayor parte de su vida.

Vale la pena leer el libro “Las huellas de la vida”, para conocer mas de la vida de esta maravillosa mujer.



jueves, 10 de diciembre de 2015

Fucaia buelli, nueva ballena de 33 MA descrita en EE.UU.

Fuente Vista al mar

Ha sido descrita por investigadores de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda una nueva especie de ballena fósil que vivía en el Océano Pacífico del Norte hace 30 a 33 millones años.

Nombrada Fucaia buelli por los investigadores, es de transición entre las antiguas ballenas dentadas y las actuales ballenas con barbas (Misticetos). Es una de las más antiguas ballenas barbadas que se han encontrado y, con una longitud de unos 2-2.5m, también una de las más pequeñas.

El fósil, que se recuperó de la Península Olímpica, Estado de Washington, EE.UU., se describe en un artículo recientemente publicado en la revista británica Royal Society Open Science.

El co-autor de artículo, Dr. Felix Marx, dice que a diferencia de sus parientes las ballenas barbadas de ahora, que usan barbas de peine para filtrar el krill del agua circundante, la Fucaia tenía dientes bien desarrollados que utilizó para cazar activamente y masticar a sus presas.

"Una vez capturada, la presa probablemente era aspirada profundamente en la boca para tragarla, una técnica que en última instancia, puede haber dado lugar a las barbadas y la alimentación por filtración en el moderno suborden Mysticeti de las ballenas", dice el Dr. Marx.

El Dr. Marx y sus coautores, el Dr. CH Tsai y el profesor Ewan Fordyce dicen que el fósil arroja nueva luz sobre una de las grandes preguntas de la evolución de los mamíferos: Cómo, cuándo y por qué las ballenas barbadas modernas pierden sus dientes.

Los dientes complejos en la Fucaia y los distintivos patrones de desgaste, muestran que Fucaia probable masticaba su comida. Largas filas de dientes y estrechamente espaciados en la mandíbula dejan poco espacio para las barbas, pero hay algunos indicios de que Fucaia quizá tenía las encías agrandadas.

"Creemos que Fucaia fue similar a los delfines modernos en la captura de su presa usando sus dientes y quizá una fuerte alimentación por succión. Probablemente permitió a las primeras ballenas pasar de un estilo de alimentación a base de dientes a filtrar la comida, por lo que les permitió capturar presas más pequeñas que los dientes solos no podían manejar", dice el Dr. Marx.

Los investigadores señalan que la alimentación por succión todavía se puede ver en la actual ballena gris.

"Este comportamiento puede haber llevado a la evolución de las barbas desde las encías agrandadas, posiblemente como una forma más eficiente para expulsar el agua que contenía la comida. A medida que la presa se hizo más pequeña, los dientes se volvieron cada vez más obsoletos y, en última instancia, se perdieron por completo en las modernas ballenas barbadas", dice el profesor Fordyce.

¿Qué es?

Un fósil parcial de cráneo, dientes y el esqueleto asociado de una pequeña ballena dentada, estimada en 2-2,5 m de largo. Esta pequeña ballena era un individuo adulto, a juzgar por los huesos fusionados en el esqueleto.

Fucaia lleva el nombre del estrecho de Juan da Fuca, en honor a su origen a lo largo de las costas de esas aguas. Su segundo nombre, Buelli, honra a los excepcionales ejemplos de ballenas extintas producidos por el paleo-artista Carl Buell.

Fucaia pertenece en un grupo extinguido bien conocido, la familia Aetiocetidae. (No hay ningún nombre común para ese grupo, pero el significado es más o menos " ballena del principio"). Estos animales son de transición entre las arcaicas ballenas dentadas y las ballenas barbadas modernas.

El ejemplar procede del Museo Burke de Historia Natural y Cultura, de la Universidad de Washington, Seattle, Washington, EE.UU.

¿Cómo se alimentaba?

Fucaia buelli fue probablemente un cazador activo. Puede haber utilizado la aspiración para "absorber" pequeñas presas con su boca. Patrones de desgaste en los dientes indican que Fucaia utilizó sus dientes para asegurar y masticar sus alimentos. El pequeño tamaño corporal sugiere que la especie tenía un rango limitado y no migraba, como las grandes ballenas de los océanos modernos.

Fucaia buelli vivió a principios de los tiempos del Oligoceno, hace unos 33-31 millones de años. En ese momento, la región que es ahora la Península Olímpica estaba bajo el mar. A escala global, esta fue una época de cambio climático. La tierra pasó de condiciones "de invernadero" cálidas e incluso tropicales a condiciones más frescas "Icehouse" que vio desarrollarse casquetes en la Antártida.


En el laboratorio el fósil fue extraído de su matriz circundante utilizando cinceles neumáticos y ácido diluido. La preparación se llevó a cabo en el Museo Burke de la Universidad de Washington y de la Universidad de Otago, Dunedin, Nueva Zelanda.

Referencia



miércoles, 25 de noviembre de 2015

Apidium zuetina, nueva especie ancestral de primate antropoide hallada en Libia


Científicos de la Universidad de Kansas han descrito en el Journal of Human Evolution un primate antropoide previamente desconocido, cuyos restos fueron descubiertos en el Oasis de Zallah (Libia) Bautizado como Apidium zuetina, estos restos de antropoide constituyen el primer ejemplo en su clase descubierto fuera de Egipto. "Apidium es interesante porque fue el primero de los primates antropoides tempranos en ser descubierto y descrito, en el año 1908", dijo Christopher Beard, especialista del Instituto de Biodiversidad de la Universidad de Kansas, que dirigió la investigación.

"Los fósiles de Apidium más antiguos conocidos tienen unos 31 millones de años, mientras que los más recientes tienen 29 millones. Antes de nuestro descubrimiento en Libia, sólo tres especies de Apidium habían sido recuperadas en Egipto. La gente había llegado con la idea de que estos primates habían evolucionado localmente en Egipto".

Beard explicó que las pruebas de que Apidium se habían dispersado por el norte de África fue la faceta clave del hallazgo. Él cree que cambios en las condiciones climáticas y ambientales dieron forma a la distribución de las especies de apidium, que afectó a su evolución.

"Hemos encontrado pruebas de que el cambio climático, -no el calentamiento, sino el enfriamiento y la sequía a través del Eoceno-en la etapa de transición entre el Eoceno y el Oligoceno, probablemente está en el origen en la evolución antropoide", dijo."Todos estos antropoides, que eran nuestros parientes lejanos, vivían en los árboles. Cuando el mundo se hizo más frío y seco en este período, lo que antes era una masa continua de bosque se volvió más fragmentado. Este creó barreras para el flujo de genes y el movimiento de los animales desde una parte del bosque a lo que solía ser el bosque adyacente".

Con un bosque roto, se produjo una inhibición del flujo de genes a través del tiempo que dio lugar a la especiación, o el establecimiento de nuevas especies, según el investigador de la Universidad de Kansas.

"Los animales separados se convierten en diferentes especies al cabo de millones de años", dijo Beard."A medida que el clima oscila de nuevo, tienes diferentes especies de Apidium. Como los bosques se expanden y contraen, se entabló una competencia entre especies, y creemos que es lo que estamos viendo en este Apidium libio, relacionado con otras conocidas en Egipto", explicó.

Beard explicó que este primate antropoide debió ser físicamente similar a los monos ardilla de América del Sur. "Era un mono arbóreo muy activo, un muy buen saltador”.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Australophoca changorum, nueva pinnípedo fósil para el Cenozoico de Chile

Fuente: Una nueva foca fósil paraChile: Australophoca changorum. Nota de David Rubilar, Jefe del área de Paleontología para el FanPage del MNHN.

Los pinnípedos son mamíferos marinos que incluyen a los lobos y leones marinos, focas y morsas. Éstos se caracterizan, en general, por tener las extremidades transformadas en aletas y pasar gran pasar gran parte de su vida en el mar. Específicamente, en la costa oeste del continente sudamericano, incluyendo gran parte de la costa chilena, es posible encontrar lobos y leones marinos. Por otro lado, las focas se distribuyen en el extremo austral del Hemisferio Sur, siendo posible reconocer algunas especies en extremo sur del país.


Sin embargo, el registro fósil demuestra que este panorama fue distinto en el pasado. Así, en el lapso de 11 y 3 millones de años atrás, la costa oeste de América del Sur estuvo habitada por focas, habiéndose descrito hasta el momento unas pocas especies extintas en Chile y Perú. Todas ellas caracterizadas por tener un tamaño corporal entre medio y grande (de unos 2 a 5 metros). En este contexto, han sido cruciales las unidades geológicas fosilíferas como la Formación Pisco y Bahía Inglesa, ubicadas en el sur de Perú y norte de Chile respectivamente. Ambas unidades se caracterizan por la abundancia de restos fósiles de vertebrados marinos tales como cetáceos, pinnípedos, sirenios, aves, cocodrilos, tiburones, entre otros con una edad va desde el Mioceno medio al Plioceno tardío, es decir, un rango de tiempo que abarca desde los 23 a los 3 millones de años. Así, ambas unidades entregan interesantes antecedentes para entender cómo eran la fauna de pinnípedos (y otros vertebrados marinos) en este momento crucial de la historia del planeta.

Recientes estudios realizados por voluntarios del Área de paleontología del MNHN, junto con integrantes de la Universidad de Chile, el Smithsonian Institution y el Consejo de Monumentos Nacionales, han resultado en el descubrimiento de una nueva especie de foca, la cual se caracteriza por poseer un tamaño corporal muy pequeño (a pesar de ser adulto) que puede ser comparado con las especies más pequeñas de focas actuales (restringidas al hemisferio norte). El nombre de esta nueva especie es Australophoca changorum, hace referencia a su hallazgo en el hemisferio sur y a los Changos, los cuales son un grupo étnico que se caracterizaban por ser un pueblo dedicado a la pesca y cuya extensión geográfica es estimada desde la Región de Atacama hasta el sur de Perú. Australophoca da nuevas luces sobre la diversidad (tanto morfológica como taxonómica) y evolución de las focas en el Pacífico Sur. Por otro lado entrega indicios de cómo cambios abióticos, como por ejemplo cambios de corrientes y climáticos podrían haber afectado el establecimiento de los actuales patrones de distribución de los pinnípedos.

Referencia (enlace al Paper)




Análisis dentales del Homo Floresiensis podrían revelar su verdadero origen




Investigadores japoneses creen que los Homo Floresiensis "hobbit", cuya característica más representativa es su apenas metro de altura, provienen de los Homo erectus, pero menguaron de tamaño después de quedar atrapados en la isla de Flores en Indonesia a raíz posiblemente de un desastre natural. Eh hecho se pudo deber al "efecto isla" o "enanismo insular", que ocurre cuando una población evoluciona en un entorno limitado. Se han basado en la comparación de los 40 dientes conocidos de Homo floresiensis, con 490 piezas dentales de seres humanos modernos de Asia, Oceanía, África y Europa, así como de una variedad de homínidos extintos, como el Homo habilis.

Los expertos han llegado a la conclusión tras realizar el primer análisis detallado de los dientes de los miembros de la especie. El líder del proyecto, Yousuke Kaifu del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia en Tokio, explicó a Discovery News que, en su opinión, "los primeros humanos modernos podían haberse entremezclado con el Homo erectus asiático a pequeña escala". A su juicio, existe la posibilidad de que entre las poblaciones humanas modernas haya descendientes de los "hobbit".

Los restos hallados en 2003 en la caverna de Liang Bua, en la citada isla, pertenecían a un adulto de tan solo un metro de altura. La especie fue denominada Homo floresiensis y más tarde fue apodada como 'hobbit'.

La nueva hipótesis se une a varias otras. Por otro lado, varios antropólogos pensaron que se trataba del representante de una especie antigua de homínido que vivió hace entre 95.000 y 12.000 años. Otro punto de vista alternativo defiende que los restos pertenecen a un Homo sapiens, pero con anomalías anatómicas.

Ahora, el análisis de los dientes hallados del "Hobbit" sugieren que pertenecía a una especie única en lugar de un humano moderno con un trastorno del crecimiento. La nueva investigación también sugiere que ser un ancestro directo de los humanos modernos, al haberse mezclado con otras especies como el Homo erectus.

Los investigadores encontraron dientes hobbit eran tan pequeños como los de los humanos modernos cortos. Sin embargo, otras características de estos dientes parecían completamente diferentes a las de los humanos modernos.

Los dientes hobbit muestran un mosaico único de rasgos primitivos vistos en los primeros homínidos mezclados con rasgos más avanzados que se ven en homínidos posteriores. Por ejemplo, el canino y los premolares presentan rasgos primitivos, mientras que los molares parecen avanzados, o como si hubieran persistido en la evolución al Homo sapiens, dijeron los científicos.

Estos resultados contradicen las afirmaciones anteriores de que los hobbits poseían dientes iguales por completo a los de humanos modernos.

Los investigadores encontraron que las características dentales primitivas del "hobbit" son más similares a los especímenes de Homo erectus, el antepasado más antiguo indiscutible de los humanos modernos, hallados en la isla indonesia de Java. Sin embargo, el H. erectus era casi tan alto como los humanos modernos. Los científicos sugieren que en las islas aisladas, los antepasados ​​de los "hobbit" pudieron estar sometidos a un "enanismo dramático", sus cuerpos se reducirían desde los 5,4 pies (1,65 m) a 3,6 pies (1,1 m), y sus cerebros desde la 52 pulgadas cúbicas (860 centímetros cúbicos) a 26 pulgadas cúbicas (426 cm cúbicos).

"Para mí, este trabajo cambiará el rumbo sobre la cuestión del origen evolutivo de H. floresiensis", dice el autor principal del estudio Yousuke Kaifu, paleoantropólogo del Museo Nacional de Japón de la Naturaleza y la Ciencia en Tokio.

En general, mientras que el linaje humano evolucionó hacia cuerpos y cerebros más grandes, el aislamiento motivó que en el hobbit se pudo revertir sustancialmente esta tendencia evolutiva, dijo Kaifu.

martes, 17 de noviembre de 2015

Haramiyavia clemmenseni, revela la diversificación de los mamíferos en el Triásico


Un nuevo análisis de la mandíbula de Haramiyavia clemmenseni, uno de los proto-mamíferos más antiguos conocidos, aclara la cronología de la evolución temprana de los mamíferos.

A través de la tomografía computarizada (TC) de alta resolución, científicos de la Universidad de Chicago, la Universidad de Harvard y la Universidad de Brown, en Estados Unidos, pudieron examinar el espécimen Haramiyavia en un detalle sin precedentes.

El análisis reveló dientes complejos y movimientos de masticación adaptados para una dieta herbívora, lo que indica diversas adaptaciones de alimentación que evolucionaron temprano entre linajes de proto-mamíferos. Pero las estructuras primitivas de su mandíbula, relacionada con un oído medio primitivo, sugieren que Haramiyavia y sus parientes no eran mamíferos y en su lugar ocupaban una posición más ancestral en el árbol evolutivo de los mamíferos.

Los resultados, publicados este lunes en Proceedings of the National Academy of Sciences, arrojan luz sobre los esfuerzos realizados con exactitud hasta la fecha del periodo en el que los principales grupos de mamíferos evolucionaron primero.

El estudio confirma sugerencias anteriores de que la diversificación de mamíferos se produjo en el Jurásico hace alrededor de 175 millones de años, más de 30 millones de años después de que Haramiyavia y otros precursores de los mamíferos se diversificaran en el Triásico.

"Este fósil es un representante único de una época muy importante en la evolución de los mamíferos; el ecosistema de todo el mundo cambió a medida que el Triásico dio paso al Jurásico”, dice el autor principal del estudio Neil Shubin, profesor de Biología de Organismos y Anatomía de la Universidad de Chicago.

Cuando nos fijamos en la totalidad de la mandíbula de Haramiyavia y sus características primitivas, está claro que este grupo se sentó en la base del árbol genealógico de los mamíferos, de la misma forma en que Tiktaalik rosea se sentó en la base del árbol tetrápodos".

Los haramíyidos son uno de los primeros linajes de proto-mamíferos, que surge en el período Triásico hace unos 210 millones de años. Conocidos sólo a través de dientes aislados, eran en gran parte misteriosos hasta el descubrimiento de la mandíbula muy bien conservado de Haramiyavia (con molares intactos, mandíbulas casi completas y huesos esqueléticos postcraneanos) en Groenlandia en 1995 por un equipo que incluye a Shubin, Stephen Gatesy, profesor de Biología en la Universidad de Brown, y el fallecido Farish Jenkins, que fue profesor de Zoología en la Universidad de Harvard.

Pieza clave

"Como el más antiguo haramíyido conocido, Haramiyavia es la pieza clave de evidencia de las inferencias acerca de la cronología de la evolución temprana de los mamíferos", afirma el coautor del estudio Zhe-Xi Luo, profesor de Biología de Organismos y Anatomía en la Universidad de Chicago.

El análisis inicial de Haramiyavia se basó en una laboriosa preparación manual por el fallecido William Amaral, que fue preparador de fósiles en la Universidad de Harvard, y una parte significativa de los fósiles no fueron plenamente descritos.

Esta brecha en el conocimiento condujo a un debate sobre la forma en la que evolución el árbol de los mamíferos. Por ello, Shubin, Gatesy y Luo, reexaminaron la totalidad de la muestra de Haramiyavia utilizando un conjunto de herramientas tecnológicas modernas, incluyendo tomografía computarizada (TC) de alta resolución de y la reconstrucción en 3D. Junto con la documentación exhaustiva de la preparación inicial de los fósiles, el equipo fue capaz de describir a Haramiyavia en un detalle sin precedentes.

El equipo encontró muchas estructuras primitivas en la mandíbula, incluyendo un canal postdentario que está conectado a un oído medio primitivo. Esta fue una fuerte evidencia de que Haramiyavia no estaba relacionado con otros mamíferos en el grupo corona --en particular, los multituberculados, un grupo de mamíferos tempranos que previamente se ha pensado que están estrechamente relacionados con los haramíyidos.

Este hallazgo pone a Haramiyavia y todos los demás miembros del linaje de los haramíyidos en una posición más ancestral en el árbol evolutivo de los mamíferos, en una rama separada de los mamíferos. Esto reafirma los argumentos anteriores de que la explosión de la diversificación de los mamíferos modernos no se produjo en el periodo Triásico, sino muchos millones de años más tarde, en el Jurásico.

"Con la TC y otras nuevas tecnologías, podemos extraer conocimientos anatómicos que no eran posibles obtener en el pasado, lo que nos permite interpretar con mayor precisión la evolución de los mamíferos (plantea Luo). Haramiyavia establece la morfología ancestral para el grupo de los haramíyidos, que ahora pueden ser claramente colocados en la base del árbol genealógico de los mamíferos".

El equipo también creó animaciones virtuales que mostraban cómo funcionaban los dientes de Haramiyavia hace 210 millones de años. Los análisis con microscopio electrónico de barrido revelaron que Haramiyavia poseía dientes complejos que indicaban una dieta herbívora, incluyendo incisivos para cortar y molares complejos para masticar alimentos de origen vegetal. Los mamíferos herbívoros posteriores desarrollaron dientes complejos similares, a pesar de no ser descendientes directamente de los haramíyidos, un notable ejemplo de evolución convergente.

Los hábitos de alimentación hicieron de Haramiyavia el herbívoro más antiguo conocido entre los antepasados de los mamíferos y lo pusieron aparte de otros grupos tempranos de protomamíferos, que tenían dientes adaptados a dietas de insectos o basadas en gusanos. Esto sugiere que los primeros precursores de los mamíferos se diversificaron en el Triásico, en múltiples nichos ecológicos que probablemente dieron forma posterior a la evolución de los mamíferos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Namacalathus hermanastes, un animal con esqueleto complejo de 550 millones de años - Ediacara


Los primeros animales con esqueletos complejos existieron hace unos 550 millones de años, según sugieren los fósiles de una pequeña criatura marina desenterrados en Namibia.

El hallazgo es el primero en mostrar evidencias de que los animales complejos más antiguos de la Tierra (que pueden estar relacionados con muchas de las especies animales de hoy en día) vivieron millones de años antes de lo que se conocía anteriormente.

Hasta ahora, la evidencia más antigua de animales complejos (que sucedieron a las criaturas más primitivas, que a menudo se parecían a esponjas o corales) vino del Período Cámbrico, que comenzó hace unos 541 millones años. Los científicos habían sospechado durante mucho tiempo que los animales complejos habían existido antes de esa fecha, pero, hasta ahora, no tenían ninguna prueba.

Datos del árbol genético sugieren que los animales complejos (conocidos como los bilaterales) evolucionaron antes del Período Cámbrico. El hallazgo sugiere que los bilaterales pueden haber vivido tan pronto como hace 550 millones de años, durante el último período Ediacara.

El estudio de la Universidad de Edimburgo sugiere que los animales complejos existían mucho antes de un período en la historia del planeta (conocido como la explosión del Cámbrico) durante el cual evolucionaron la mayoría de los principales grupos de animales.

El equipo estudió los fósiles de un animal marino extinto (conocido como Namacalathus hermanastes) generalizado durante el Período de Ediacara. Los fósiles están extraordinariamente bien conservados y revelan que las especies poseen un esqueleto rígido hecho de carbonato de calcio - un material duro a partir del cual están hechas las conchas de los animales marinos. Las estructuras esqueléticas complejas son similares a las de los seres vivos que habitan en el fondo del mar, dice el equipo.

El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, fue financiado por el Natural Environment Research Council. La investigación fue llevada a cabo en colaboración con la Universidad Lomonosov de Moscú.

Rachel Wood, quien dirigió el estudio de Edimburgo, dijo: "Este fósil es conocido desde hace mucho tiempo, y se supone que ha sido un animal primitivo, tal como una esponja o coral. Este estudio sugiere que fue, de hecho, más avanzado. Hemos sospechado que estos animales complejos estaban presentes en la Ediacara, pero este estudio proporciona la primera prueba".

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Dinosaurios: Análisis en el grado de apertura de las mandíbulas y su relación alimentaria


Un estudio de la Universidad de Bristol ha encontrado que el estilo y preferencias alimentarias de los dinosaurios estaban estrechamente vinculados a la amplitud de sus mandíbulas. Así, la abertura de la boca en los carnívoros era mayor que en el caso de los herbívoros.


Mediante el uso de modelos digitales y análisis por ordenador, el doctor Stephan Lautenschlager, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol , estudió la tensión muscular durante la abertura de la mandíbula de tres dinosaurios terópodos diferentes con distintos hábitos dietéticos. Los terópodos eran un grupo diverso de dinosaurios bípedos entre los que estaban los carnívoros más grandes que han pisado la Tierra.

Lautenschlager explica: "Los dinosaurios terópodos, como Tyrannosaurus rex o Allosaurus, se representan a menudo con las fauces abiertas ampliamente, presumiblemente para enfatizar su naturaleza carnívora, Sin embargo, hasta el momento, ningún estudio se ha centrado realmente en la relación entre la musculatura de la mandíbula, el tipo de alimentación y la abertura máxima posible de la mandíbula".

La investigación analizó el Tyrannosaurus rex, un carnívoro terópodo de tamaño grande con un cráneo muy masivo y dientes largos de hasta 15 cm; Allosaurus fragilis, más ligero pero también depredador y terópodo carnívoro; y Erlikosaurus andrewsi, miembro estrechamente relacionados pero un miembro de la familia de los terópodos que se alimentaba de plantas.

"Todos los músculos, incluyendo los utilizados para el cierre y la abertura de la mandíbula, sólo pueden estirarse una cierta cantidad antes de desgarrarse. Esto limita considerablemente lo amplio que un animal puede abrir las mandíbulas y, por lo tanto, cómo y de qué se puede alimentar", detalla Lautenschlager.

Con el fin de comprender plenamente la relación entre la tensión muscular y la abertura de la mandíbula, se crearon modelos detallados por ordenador para simular la abertura y el cierre de la mandíbula, mientras se realizaban mediciones digitales de los cambios en la longitud de los músculos. Las especies de dinosaurios en el estudio también se compararon con sus parientes vivos, como cocodrilos y aves, de los que se conoce la tensión muscular y la abertura máxima de la mandíbula.

Aperturas de hasta 90 grados

El estudio encontró que los carnívoros Tyrannosaurus y Allosaurus eran capaces de una amplia abertura (hasta 90 grados), mientras que el herbívoro Erlikosaurus se limitaba a pequeñas aberturas (alrededor de 45 grados). Entre los dos carnívoros, Tyrannosaurus podría producir una fuerza muscular sostenida (y, por lo tanto, mordedura) para una amplia gama de ángulos de la mandíbula, lo que sería necesario para atravesar la carne y la piel y triturar el hueso.



"Sabemos por los animales vivos que los carnívoros que suelen ser capaces de una abertura de mandíbula más grande que los herbívoros que viven y es interesante ver que esto también parece que era así en los dinosaurios terópodos", apunta este investigador del estudio, cuyos resultados se publican en Royal Society Open Science.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Gueragama sulamericana, nuevo lagarto fósil del Cretácico tardío descubierto en Brasil.


Una nueva especie de lagarto fósil descubierta en la región de Paraná (Brasil) y bautizada como Gueragama sulamericana, aporta valiosa información sobre la evolución de estos reptiles. El animal tiene una edad aproximada de unos 80 millones de años, y remonta a esas fechas el origen del grupo de los acrodonta, cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas.

Ilustración artística de Gueragama sulamerica. /Julius Csotonyi 

Paleontólogos de la Universidad de Alberta (Canadá) han descubierto una nueva especie de lagarto, bautizada como Gueragama Sulamericana, en el municipio de Cruzeiro do Oeste en el sur de Brasil, en los afloramientos rocosos de un desierto Cretácico tardío de hace aproximadamente 80 millones de años. El estudio se publica en la revista Nature Communications.

Esta nueva especie de lagarto es la primera del grupo conocido como acrodonta (cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas) hallada en América del Sur, lo que sugiere que los dos grupos de lagartos antiguos existentes del Viejo y Nuevo Mundo se distribuyeron por todo el planeta antes de la ruptura definitiva de Pangea.

"Las cerca de 1.700 especies de iguanas existentes están restringidas casi sin excepción al Nuevo Mundo, sobre todo desde el sur de los EE UU hasta la punta de América del Sur", dice Michael Caldwell, profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Alberta y uno de los autores del estudio.

Sin embargo, los parientes más cercanos de las iguanas, como los camaleones y dragones barbudos, pertenecen todos al Viejo Mundo. 

"La evolución del grupo es mucho más antigua de lo que se había pensado previamente. Esto significa que podemos remontar el origen de los acrodonta a hace 80 millones de años en América del Sur. Ahora necesitamos centrarnos en unidades mucho más antiguas de roca para ver si nos encontramos con el siguiente paso en el proceso".

Los restos fósiles de un Viejo Mundo

La distribución de las plantas y los animales desde el Cretácico superior reflejan la historia de Pangea cuando era un supercontinente.

"El fósil Gueragama sulamericana demuestra que su grupo es antiguo y que probablemente su origen está en el sur de Pangea. Después de la ruptura, los acrodonta y los camaleones predominaron en el Viejo Mundo, y los lagartos iguánidos surgieron de este linaje acrodonta que quedó aislado en América del Sur", dice Caldwell.

Lo que por entonces era Sudamérica permaneció aislado hasta hace unos cinco millones de años, cuando se topó con América del Norte y se produjo un intercambio de organismos entre el norte y el sur.

Fue como una especie de Arca de Noé flotando durante un tiempo muy largo, 100 millones de años. Este es un lagarto del Viejo Mundo en el Nuevo Mundo en un momento en que no esperábamos encontrarlo. Responde a algunas preguntas acerca de los lagartos iguánidos y su origen”, añade el investigador.

Tiago Simoes, autor principal del trabajo apunta: "Al igual que con muchos otros descubrimientos científicos, este plantea una serie de preguntas que no hemos considerado anteriormente. Esboza una serie de preguntas sobre las rotaciones biogeográficas y faunísticas de gran interés, tanto para los paleontólogos como para los herpetólogos. Esperamos responderlas en el futuro".

Referencia
  • Michael Caldwell et al. Nature Communications 26 de agosto de 2015

viernes, 21 de agosto de 2015

La nueva Formación Baños Morales y la redefinición de la Formación Lo Valdés. por Christian Salazar

Fuente: FanPage del Museo Nacional deHistoria Natural (Chile)
Nota preparada por Christian Salazar, que aparecerá en el Boletín n°64 del Museo de Historia Natural.

La Formación Lo Valdés es clásicamente conocida, ya que se encuentra en la parte alta del Cajón del Maipo cercano al poblado de Baños Morales. Científicamente esta formación es conocida por su importante contenido fosilífero que nos ha entregado y sigue entregando conocimientos y respuestas a enigmáticas interrogantes paleontológicas y geológicas.

En este reciente artículo titulado  “Redefinition, Stratigraphy and Facies of the Lo Valdés Formation (Upper Jurassic - Lower Cretaceous) in central Chile” (Salazar & Stinnesbeck, 2015), formalmente es redefinida la Formación Lo Valdés y definida una la nueva Formación Baños Morales. Dentro de la geología existe laInternationalCommission on Stratigraphy en donde están los conceptos, definiciones y convenciones que norman y orientan los temas relacionados a la estratigrafía. Entre sus artículos está la definición de Formación y sus características. 


Producto de las investigaciones que el Dr. Salazar viene realizando en la zona del Cajón del Maipo desde el 2006, hoy ha concluido un nuevo artículo, en donde redefine la Formación Lo Valdés de acuerdo a los estándares dados por la comisión internacional de estratigrafía,dividiéndola en dos nuevas formaciones.

La nueva Formación Baños Morales tiene 760 metros de potencia y consiste de andesitas porfiricas y brechas volcánicas, con sólo cuatro unidades sedimentarias de algunos metros intercaladas en estas litologías volcánicas, por lo cual la divide formalmente en dos miembros (de base a techo): La Cuesta y Placa Verde. Ammonites y otros moluscos provenientes de los niveles sedimentarios intercalados en las secuencias de rocas andesíticas indican una edad titoniana temprana a media para la Formación Baños Morales.

La redefinida Formación Lo Valdés, tiene 539 metros de potencia, y consiste de rocas siliciclásticas y carbonáticas y aquí es separada en tres miembros (de base a techo) como los Miembros Escalador, Placa Roja y Cantera. La Formación Valdés abarca del Titoniano tardío al Hauteriviano, basado en la abundancia y riqueza relativa de ammonites.

La composición litológica y el contenido biótico de la Formación Lo Valdés permiten interpretar ambientes de costero, de transición a costa afuera y de costa afuera. El contenido carbonático aumenta hacia la parte superior de la sección.

El Miembro Escalador representa un ambiente costero con intervalos de transgresión de aguas someras y una facies de tormenta en plataforma.

Facies de un ambiente de transición de costa afuera están reflejados en el Miembro Placa Roja por intercalaciones rítmicas de lutitas, lutitas calcáreas, wackestone y packstone. La presencia de pirita diseminada y altos contenidos de materia orgánica indican ambientes de reducción y baja energía.

Ambientes de costa afuera (rampa externa) están presentes en el Miembro Cantera hacia el techo de la sección y son representados por un incremento en wackestone lutítico y mudstone y un decrecimiento en la abundancia de fauna. La redefinición de la Formación Lo Valdés, y la asignación de la nueva Formación Baños Morales muestran que existen dos eventos principales en la Cuenca Andina durante la transición del Jurásico Tardío – Cretácico Temprano. La Formación Baños Morales contiene una dominancia de litologías andesíticas que indican eventos volcánicos con una pausa, que está evidenciado por capas sedimentarias decimétricas. Un cambio litológico fuerte, de la dominancia volcánica a la Formación Lo Valdés exclusiva sedimentaria marina, marca un segundo evento durante este tiempo en la Cuenca Andina.

Enlace de descarga

viernes, 14 de agosto de 2015

El papel de la competencia en la diversificación de los cánidos de América del Norte

Los resultados de una nueva investigación indican que para la familia de los cánidos (Canidae, a la cual pertenecen animales modernos como el perro, así como lobos, zorros y otros), la rivalidad con los ancestros de los felinos (subfamilia de la que un miembro actual muy abundante y conocido es el gato, tradicionalmente visto como enemigo del perro) tuvo un papel más importante en la extinción de diversas especies cánidas antiguas que el ejercido por los cambios del clima en el pasado. La influencia evolutiva ulterior que esa competición tuvo sobre la familia del perro fue igualmente importante.


El equipo internacional de Daniele Silvestro, de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, analizó más de 2.000 fósiles, constatando que la llegada de los félidos (Felidae, familia de la que forman parte los felinos) a América del Norte, procedentes de Asia, tuvo un impacto letal sobre la diversidad de la familia de los cánidos, lo que contribuyó a la extinción de hasta 40 de sus especies.

La familia a la que pertenecen los perros se originó en América del Norte hace unos 40 millones de años y alcanzó su diversidad máxima hace alrededor de 22 millones de años, cuando más de 30 especies habitaban el continente. Hoy en día, solo viven 9 especies de esta familia en Norteamérica. Aumentaron progresivamente su tamaño corporal y se especializaron en convertirse en grandes depredadores. Algunos de ellos excedieron los 30 kilogramos (66 libras) y estaban entre los mayores carnívoros en Norteamérica.

El éxito evolutivo de los animales carnívoros está conectado de forma inevitable a su capacidad de obtener comida. La cantidad limitada de recursos (presas) impone una fuerte competición entre los carnívoros que comparten la misma área de distribución geográfica. Por ejemplo, los carnívoros africanos como perros salvajes, hienas, leones y otros félidos están constantemente compitiendo entre sí por la comida. Los carnívoros de América del Norte podrían haber seguido primitivamente dinámicas similares. Mientras que los félidos del pasado tuvieron según parece un impacto muy negativo sobre la supervivencia de los cánidos antiguos, estos no lo tuvieron sobre los félidos. Esto sugiere que los félidos debieron ser depredadores más eficientes que la mayoría de las especies extintas de la familia de los cánidos.

Referencia



viernes, 31 de julio de 2015

Fósiles, para estudiar la corriente circumpolar antártica.

Dientes fósiles de peces recuperados del fondo del océano alrededor de Tasmania han arrojado nueva luz sobre los orígenes de la corriente oceánica más importante del mundo: la corriente circumpolar antártica (ACC).

Este fenómeno es el más grande del mundo de los océanos. Fluye hacia la derecha alrededor de la Antártida porque no hay masas de tierra en su camino y juega un papel muy importante en el mantenimiento de las grandes capas de hielo del continente helado, ya que mantiene las aguas oceánicas más cálidas a distancia.

Hasta ahora, había partes de esta corriente que eran conocidas y estudiadas en profundidad por los expertos. Sin embargo, sus inicios habían sido interpretados con múltiples teorías a lo largo de los años.

"Tasmania se separó de la Antártida hace 35 millones de años, creó la Tasmanian Seaway (el espacio de agua entre ambos) y durante mucho tiempo los científicos han pensado que la apertura de esta vía marítima activaba el inicio de la ACC, pero hemos descubierto que no es el caso", ha apuntado el autor principal, Simon Williams.

Según ha señalado, en esta investigación ha descubierto que la apertura de la vía marítima de Tasmania, por sí sola, no fue suficiente como para crear esta corriente. Para moverla fue necesario que el viento del oeste la llevara hacia el norte, ya que la vía marítima abierta estaba demasiado al agua a través de la vía marítima, y "comenzó la corriente oceánica más grande de la Tierra", ha apuntado el investigador.

Los dientes de fósiles de peces fósiles de diferentes capas de sedimentos depositados en el fondo del mar han permitido reconstruir la historia de muchos millones de años de la composición del agua de mar en los lugares cercanos a Tasmania. Los diferentes océanos tienen química distinta (isotópicamente hablando) y esta diferencia en el agua de mar se registra en los dientes de estos animales que se depositan en el fondo del océano.

Los científicos han explicado en el trabajo, que ha sido publicado por Nature, que los isótopos de los dientes conservan la composición del agua de mar en su momento de la muerte.

Así, los registros muestran cómo Tasmania formó una barrera entre los océanos Pacífico e Índico, pero a medida que se separó, el agua de ambos se comenzaron a mezclar, fluyendo primero desde el Pacífico hacia el Océano Índico, y luego desde el Océano Índico hasta el Pacífico, como todavía lo hace hoy.

Los expertos recuerdan que estos cambios en la circulación oceánica están relacionados con el clima global, y los científicos creen que esto puede haber jugado un papel importante en hundimiento de dióxido de carbono, lo que lleva a la estabilización del mundo “Nevera”.

jueves, 30 de julio de 2015

La función principal de los dientes en forma de sierra del Tyrannosaurus rex, era desgarrar

El Tyrannosaurus rex es conocido por su fama de depredador. Ahora, un estudio de científicos de la Universidad Mississauga (Canadá) ha descubierto que este dinosaurio, y sus compañeros terópodos, tenían una estructura dental única, con forma de sierra, que les permitía desgarrar con facilidad la carne de sus víctimas, incluso de aquellas de mayor tamaño.

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, ha determinado que este tipo de dentadura está ya presente en uno de los primeros ejemplares de la especie, Coelophysis.

Otros animales extintos tenían dientes que eran superficialmente similares, pero esta especie tenía tejidos especiales en el interior del diente, que fortalecía y mejoraba sus funciones. Las estrías profundas que presentaban, les convertían en órganos mucho más eficientes a la hora del masticado de huesos y en el rasgado de la carne de los animales más grandes.

El Tyrannosaurus poseía dientes de sierra. Imagen: Danielle Dufault

Para los expertos, esta ventaja sobre el resto de animales les permitió prosperar durante unos 165 millones años como temibles y supremos depredadores. El único reptil que vive en la actualidad que tiene la misma estructura dental superficial es el dragón de Komodo, originario de Indonesia. Una especie que también se alimenta de animales más grandes que él.

"Los dientes de animales están hechos de los mismos componentes básicos, pero la forma en que los bloques encajan entre sí para formar la estructura del diente afecta en gran medida la forma en que los animales procesa los alimentos", ha explicado la autora principal del trabajo, Kirstin Brink. A su juicio, "la complejidad oculta de la estructura del diente en terópodos sugiere que eran más eficientes en el manejo de presas de lo que se pensaba, lo que, probablemente, contribuyó a su éxito."

En el estudio, los expertos también encontraron que la formación única de los tejidos de los dientes de estos dinosaurios se desarrolló en respuesta a que estos carnívoros masticaran materiales duros. Y es que, no se han encontrado ejemplares con dientes rotos porque, a diferencia de los humanos, a los reptiles les crecen de nuevo los dientes durante toda su vida.

Brink y sus colegas utilizaron un microscopio electrónico de barrido (un poderoso microscopio) y un sincrotrón (un microscopio que permite al usuario entender la composición química de una sustancia) para hacer un examen y análisis a fondo de las rodajas de dientes de ocho terópodos carnívoros ocho, entre ellos el T. Rex, Allosaurus, Coelophysis y Gorgosaurus. Las muestras procedían de diversos museos, incluyendo el ROM, el Museo Canadiense de la Naturaleza en Ottawa, y el Museo Royal Tyrrell en Alberta.

viernes, 24 de julio de 2015

¿Que acabó con la Megafauna?


Durante años, la actividad humana ha sido la principal sospechosa de la desaparición de cientos de especies a finales del Pleistoceno. Un nuevo trabajo apunta al verdadero culpable.


En los años 60, mientras estudiaba el registro fósil del continente americano, el paleontólogo Paul S. Martin se dio cuenta de que todos los animales de gran tamaño (a partir de 45 kg) desaparecían súbitamente al llegar una fecha. Hace aproximadamente 50.000 años osos gigantes, mamuts y otros grandes mamíferos fueron borrados paulatinamente de la faz de la Tierra por algún acontecimiento novedoso. Cuando otros científicos estudiaron la fauna de otros lugares, como Australia, el registro decía lo mismo. Canguros gigantes, leones marsupiales y pájaros de un tamaño descomunal, desaparecieron a partir de la misma fecha sin dejar rastro. Y en todos los casos la extinción coincidía con un hecho: la llegada de los primeros humanos a la zona.

Con todas estas pistas Martin y otros lanzaron la llamada hipótesis “Overkill” (algo así como “matanza excesiva”)  que atribuye la extinción de los animales más grandes al acoso de los primeros humanos con sus cacerías y la expansión de su territorio.  Pero el asunto no estaba ni mucho menos claros y otros científicos aportaron pruebas de variaciones climáticas y posibles causas de la extinción al final de la última glaciación. Ahora, un equipo de investigadores liderados por Alan Cooper presenta en la revista Science un estudio completo con datos genéticos y paleoclimáticos que intenta poner claridad al asunto y en el que el veredicto exculpa a los humanos.

El trabajo, que se basa en el análisis de restos genéticos de más de 50.000 años y los datos climáticos de los núcleos de hielo extraídos de Groenlandia, entre otras fuentes, y muestra una relación cercana entre la desaparición de los grandes animales del Pleistoceno y rápidos episodios de calentamiento en los periodos llamados "intersticiales" (fases regulares de ascenso de la temperatura). Aún así, reconocen que este cambio climático pudo hacer más vulnerables a las grandes especies y que el "acoso" de los humanos tuviera cierto papel en su desaparición, pero desde luego no fue el factor determinante.

Alan Cooper, autor del estudio

El estudio se enmarca dentro de un especial de la revista Science sobre los avances en el estudio de ADN antiguo gracias a la simplificación de las técnicas. La capacidad para estudiar  el material genético de forma generalizada está sirviendo para repensar muchas de las ideas que teníamos sobre los humanos del pasado, incluida su hibridación con los neandertales, para conocer mejor su dieta, forma de vida y las enfermedades que los acosaban. Catapultando a la paleogenética, dicen en Science, a una edad de oro.

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