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miércoles, 11 de septiembre de 2013

El regreso de la Ballena



El Museo Nacional de Historia Natural conmemorará sus 183 años presentando  el resultado del trabajo de restauración y nueva museografía del esqueleto de ballena, ícono institucional del museo, que ha sido exhibido por casi 120 años en el majestuoso Salón Central. Este ejemplar corresponde a una Baleonoptera borealis.

La denominada “Operación Ballena” no sólo consideraba el remozamiento y limpieza de las piezas, también incluía la preparación de una nueva propuesta museográfica.  “Es motivo de gran orgullo presentar el resultado del arduo trabajo de conservación y restauración del esqueleto, que se inicio en noviembre de 2012 y hoy podemos mostrar públicamente”, comenta el director del MNHN, Claudio Gómez.

“Este trabajo es inédito en Chile y gracias al desarrollo interdisciplinario de una serie de profesionales se logró la recuperación material y espacial del esqueleto, permitiendo que este ejemplar cobre un nuevo valor para el público que visita nuestro Museo”, explica Guillermo Castillo, Jefe de Colecciones del MNHN.

El conocido espécimen varó en Valparaíso en abril de 1889 y fue traído al museo bajo la dirección de  R.A. Philippi. Seis años tardó la preparación y posterior montaje que finalizó en diciembre de 1895, realizado por Federico Albert. En un principio, se instaló en el sector norte del salón central y 85 años después, en 1980, fue trasladado a la mitad sur del mismo salón, lugar donde se emplaza hasta el día de hoy.

El ejemplar inicialmente fue identificado como una ballena azul, luego como una ballena de aleta y recientes estudios indican que se trata de un rorcual norteño. “Con el esqueleto desarmado nos pudimos percatar que en algunas vértebras existía exceso de  yeso con  lo que aumentaba el largo del ejemplar a casi 18 metros y sin el yeso queda en poco más de 15 metros; ese antecedente sumado al estudio de los huesos del oído, fue determinante para clasificarla como Baleonoptera borealis”, indica el Jefe Científico del MNHN, José Yañez.

Durante las vacaciones de invierno de los estudiantes, se  impulsó  exitosamente el concurso “Ponle nombre a la ballena”. Fueron recibidas 83 propuestas de niños y niñas entre 4 y 17 años de edad, desde Pozo Almonte a Punta Arenas. La decisión fue unánime: Greta, un nombre sugerido por Martín Contreras, de 6 años que vive en la Región Metropolitana, en honor a la Dra. Grete Mostny, quien durante 1964 a 1982 fue directora del MNHN; arqueóloga de profesión, dedicó su vida a la investigación dejando un reconocido legado para la historia del museo y del país.

En la misma ceremonia de aniversario serán reconocidos los nueve finalistas y menciones honrosas: Azulina; MARgarita; Burbujada; Colosa; Calipso; Marina; Pepita; Paraíso y Anabell.

El nuevo montaje de Greta la ballena estará a disposición del público general a partir del 13 de septiembre en adelante, de martes a domingo de 10:00 a 17:30 hrs.
 
Otro hito importante es el anuncio de la conformación del la Fundación de amigos del MNHN, presidida por el conocido empresario Eduardo Ergas.

Para más información: ingrese a www.mnhn.cl o síga al Museo en facebook http://www.facebook.com/MNHNcl y twitter @MNHN_cl  

martes, 10 de septiembre de 2013

LAS ALGAS REVELAN EL VÍNCULO DEL CLIMA Y EL CO2 HACE DIEZ MILLONES DE AÑOS.

Investigadores de la Universidad de Oviedo han demostrado que el enfriamiento climático que se inició hace 10 millones de años coincidió con la disminución del dióxido de carbono presente en la atmósfera, gracias al análisis de conchas fósiles microscópicas procedentes de algas marinas.



Este hallazgo supone la primera constatación de la influencia que tuvieron los niveles de dióxido de carbono en los cambios climáticos registrados en la Tierra en los últimos 10 millones de años, momento hasta el cual, las temperaturas eran superiores a las actuales y los niveles de CO2 similares a los esperados a finales de este siglo.

El estudio, que ha sido dirigido desde el departamento de Geología de la Universidad de Oviedo por Heather Stoll en colaboración con Clara Bolton y un nutrido grupo de investigadores de varias disciplinas, se ha realizado a partir de conchas fósiles microscópicas procedentes de algas marinas, obtenidas en el Caribe y en el Atlántico Sur.

La investigación, que publica la revista Nature, demuestra cómo a través de estos sedimentos se ha podido analizar el historial de adaptación de las algas a los distintos niveles de dióxido de carbono registrados hace millones de años en la atmósfera.

También han permitido comprobar en qué momento del pasado aumentó o disminuyó la concentración de CO2, ya que este fenómeno produce un cambio en la composición química de las conchas.

Las investigadoras han explicado que cuando hay poco CO2 "la fotosíntesis de las plantas puede ser más lenta", por lo que éstas han desarrollado mecanismos mediante los cuales "emplean y transportan recursos de carbono extra más abundantes en el océano, como el bicarbonato sódico, para compensar el déficit".

Sin embargo, esta estrategia requiere más energía y nutrientes, por lo que "las algas dejan de usarla cuando la concentración de dióxido de carbono aumenta".

De este modo, el análisis de la composición química de las conchas, que revela cuándo las células han tenido que emplear recursos extra de carbono, ha permitido a los investigadores deducir tanto la adaptación de las algas al dióxido de carbono como los niveles de este gas en la atmósfera hace millones de años.

Es un hallazgo importante ya que, como señala Clara Bolton en un comunicado, aunque se conocía que la Tierra se había ido enfriando lentamente durante decenas de millones de años, la historia de la presencia del CO2 en la atmósfera durante los últimos diez millones era polémica y no se había constatado su influencia directa en el clima.

En declaraciones a EFE, Heather Stoll ha especificado que a través del estudio pudo observarse que "entre 5 y 7 millones de años atrás, la presencia de CO2 en la atmósfera cruzó el umbral de las 500 partes por millón", lo que ha permitido constatar que el descenso de los niveles de este gas en la atmósfera fue acompañado por un descenso también en las temperaturas.

La investigadora, que ha detallado que en la actualidad los niveles de CO2 están en 400 partes por millón, ha asegurado que hay "muchas probabilidades" de que a finales de este siglo, debido al uso de combustibles fósiles, la concentración de CO2 se equipare a la de hace 10 millones de años en un periodo en el que, a consecuencia del efecto invernadero, el clima era más cálido.

Esta investigación es el primer estudio que ha podido demostrar que el enfriamiento climático de la tierra en este periodo fue debido a un descenso de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera y aunque aún se desconocen las razones por las que el carbono se eliminó, Heather Stoll, ha apuntado como causa posible "procesos de alteración en las rocas".

Stoll, quien desarrolló ya hace diez años el concepto de usar la química de las conchas de algas para conocer su adaptabilidad al CO2 y los niveles de concentración de este gas en la atmósfera, ha querido destacar la importancia de contribuir a la investigación científica mediante la financiación, "tan recortada en España".

Este proyecto no hubiese sido posible "sin el gran empuje" que supuso la subvención de 1,8 millones de euros concedida en 2009 a la investigadora por el European Research Center, subvención que permitió a Stoll "integrar el grupo de cerebros necesario para procesar todas las muestras y sacar adelante el trabajo".

Stoll y su equipo de trabajo, que ya tienen nuevos proyectos en mente para continuar investigando la adaptabilidad de las algas marinas a los niveles de CO2, ya han pasado el primer corte y están a la espera de que en diciembre confirmen la refinanciación europea del proyecto para los próximos 5 años.

[Fuente]

http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2013-08-28/las-algas-revelan-el-vinculo-del-clima-y-el-co2-hace-diez-millones-de-anos_27560/

martes, 3 de septiembre de 2013

LA BACTERIA DE LA TUBERCULOSIS LLEVA 70.000 AÑOS PERSIGUIENDO A LA HUMANIDAD.



La tuberculosis, una de las enfermedades infecciosas más mortales en la historia de la humanidad, surgió en África hace unos 70.000 años. Desde entonces la bacteria responsable (Mycobacterium tuberculosis) ha coevolucionado y se ha ido adaptando mejor al hombre, compartiendo su éxito en la expansión por todo el mundo, desde el Neolítico hasta la revolución industrial.

Así lo recoge un estudio internacional, liderado por el científico Iñaki Comas del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de Valencia (España), y que publica esta semana la revista Nature Genetics.

“Proponemos que la bacteria ha ido evolucionando hacia un estado más virulento, siguiendo una estrategia de acortar sus tiempos de latencia para acelerar su dispersión, ya que este microorganismo necesita producir enfermedad activa para transmitirse”, explica Comas a SINC.

Para realizar el estudio, los investigadores han utilizado técnicas de secuenciación genómica masiva para analizar una colección de 259 ‘aislados clínicos’ o cepas de M. tuberculosis representativas de los cinco continentes.

De esta forma han podido describir la diversidad genómica de la bacteria a escala global, así como entender su origen y evolución en asociación con el hospedador humano. En concreto, han identificado seis linajes genéticos de la tuberculosis humana (océano Índico, Asia oriental, Asia central, Europa y dos en África occidental).

“Hemos encontrado más de 30.000 diferencias genéticas entre todos los genomas analizados, lo que resulta de gran importancia para aquellos que trabajan en el desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas y diagnósticos”, destaca Comas.

En el mismo número de la revista Nature Genetics, se publican otros tres trabajos basados en la secuenciación genómica de la bacteria de la tuberculosis y sus posibles aplicaciones farmacológicas.

[Fuente]

noticiasdelaciencia.com

jueves, 29 de agosto de 2013

NUEVO ESTUDIO SIGUIERE QUE LA EVOLUCIÓN DE LOS MAMÍFEROS, NO FUE UN SALTO.


La fotografía corresponde al cinodonte Galesaurus planiceps.

Después de la mayor extinción en masa de la Tierra, los mamíferos al parecer no evolucionaron en un gran salto hacia adelante, sino más bien en pequeñas maneras que no sobresalen mucho de sus antepasados, dicen los investigadores.

Para entender mejor cómo los mamíferos modernos evolucionaron de sus ancestros, los cinodontes, los científicos compararon 150 distintas características del esqueleto de en 52 especies de cinodontes y dos especies de mamíferos tempranos, la publicación de sus resultados, está en línea desde el 27 de agosto 2013, en la revista Proceedings of the Royal Society B

La extinción masiva más letal de todos los tiempos, la extinción de finales del Pérmico , elimino el 90 por ciento de toda la vida marina y el 70 por ciento de todas las especies de tierra firme, hace unos 250 millones de años. Los factores clave detrás de este desastre probablemente incluyen una  actividad volcánica catastrófica en lo que hoy es Siberia que arrojó la mayor cantidad de lava (hasta 7 millones de kilómetros cuadrados), sobre un área casi tan grande como Australia, y calentando las aguas superficiales del océano, llegando a más de 40 grados Celsius.

Tras la catástrofe surgieron los ancestros más cercanos de los mamíferos. Una serie de características de su anatomía esquelética, como la caja craneal, mandíbula inferior, los dientes y las extremidades, prefiguran en el plan corporal de mamíferos que surgió hace más de 225 millones de años. Por ejemplo, un número de huesos de la mandíbula se convirtió en los huesos del oído interno, tal y como se ve hoy en día en los mamíferos, y las piernas pasó de estructuras que se extendía fuera de sus cuerpos como en los reptiles a los que descansa directamente debajo de sus cuerpos como en los mamíferos.

Los cinodontes dividieron en dos grupos: el cynognathians, que eran principalmente herbívoros y el probainognathians, que eran en su mayoría carnívoros.

"Las extinciones masivas son vistos como totalmente negativa", indico el investigador Marcello Ruta, un paleobiologo de la Universidad de Lincoln en Inglaterra. "Sin embargo, en este caso, los  cinodontes terápsidos, que incluían un número muy reducido de especies antes de la extinción, realmente se diversificaron luego de ella y fueron capaces de adaptarse y llenar muchos nichos diferentes en el Triásico, tanto de los carnívoros como los herbívoros."

El ascenso de los mamíferos

"somos capaces de ver las características que han hecho diversificarse a los mamíferos,  como la  sangre caliente y la capacidad de funcionar en el frío, el gran cerebro y el comportamiento adaptable; dientes diferenciados y flexibilidad dietética", dijo Michael Benton, paleontólogo de vertebrados en la Universidad de Bristol en Inglaterra, "Entonces podríamos esperar encontrar evidencias de algunos de las principales características y como estas fueron adquiridas".

Los investigadores encontraron que los dos principales grupos de cinodontes experimentaron diferentes tasas de cambio evolutivo temprano en su historia. Cynognathians vieron tasas elevadas y la diversidad de especies de los primeros en su historia evolutiva, mientras que las tasas para probainognathian eran bajas. [ En fotos: Mamíferos Través del Tiempo (http://www.livescience.com/26922-ancient-mammals-ancestors.html)]

Sin embargo, "al final, probainognathians se convirtió en la más diversa y variada en las adaptaciones, y dio lugar a los primeros mamíferos (verdaderos) unos 25 millones de años después de la extinción en masa", indico el investigador Jennifer Botha-Brink en el Museo Nacional de Bloemfontein, South África.

Cambios en los mamíferos

Los investigadores descubrieron que había muy pocas diferencias anatómicas entre los primeros mamíferos y sus predecesores inmediatos cinodonte.

"Los mamíferos tempranos incluidos en el análisis no se diferenciaban mucho (o casi nada) de los cinodontes no mamíferos", dijo Benton. "Muchos de las características de mamífero de hecho habían sido adquiridos anteriormente, y habían sido adquiridas poco a poco, gradualmente durante quizás 50 millones años."

Aunque los científicos habían encontrado que muchas de las características únicas de mamíferos habían evolucionado gradualmente en los cinodontes, "aún nadie había tratado de cuantificar las tasas relativas de adquisición de esas características que los hacían parecidos a los mamíferos".

[Fuente]

martes, 19 de febrero de 2013

Aislan las biomoléculas de 350 millones de años, las más antiguas encontradas en un fósil.


Fuente Europapress

Científicos de la Universidad Estatal de Ohio han hallado las biomoléculas más antiguas encontradas en un fósil. Este descubrimiento se ha producido en los restos de unas criaturas marina llamadas crinoideos, y conocidas como 'lirios de mar', que podrían haber sido enterradas vivas durante las tormentas del periodo Carbonífero, hace 350 millones de años.

Los científicos han creído durante mucho tiempo que las moléculas orgánicas complejas no podían sobrevivir a la fosilización durante tantos millones de años. Sin embargo este hallazgo desmiente estas teorías.

Los expertos han indicado que estas criaturas habrían sido enterradas rápidamente y aisladas del agua por las capas de sedimentos de grano fino que las cubrieron. De este modo, aunque sus esqueletos porosos se llenaron gradualmente con minerales, pero algunos de esos poros, que contenían moléculas orgánicas, habrían sido sellados intactos.

La ubicación de los fósiles también habría sido clave para su conservación. En el medio oeste americano, las rocas no acabaron desplazadas a las cadenas montañosas o calentadas por el vulcanismo, por lo que desde la perspectiva de los geólogos el estado de Ohio, son impecables.

El autor principal del trabajo, publicado en la revista 'Geology', William Ausich, ha apuntado que hay "un montón de fragmentación de las moléculas biológicas --los llamamos biomarcadores-- esparcidos por todas partes en el fósil". Según ha indicado, son los restos de la antigua planta y vida animal, todo roto y mezclado junto".

"Este es el ejemplo más antiguo donde alguien ha encontrado biomarcadores dentro de un fósil completo y se puede decir con confianza que estas moléculas orgánicas provienen de los animales individuales cuyos restos se han encontrado", ha añadido.

Concretamente, las moléculas parecen ser compuestos aromáticos llamados quinonas, que se encuentran en crinoideos modernas y otros animales. Estos compuestos a veces funcionan como pigmentos o toxinas para disuadir a los depredadores.

Ahora, el próximo reto es identificar el tipo exacto de moléculas de quinona que se han encontrado. "Estas moléculas no serán tan buenas como el ADN , pero aún podría ser útil", ha indicado el científico.