Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Nature. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nature. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2015

Tetrápodos primitivos eran capaces de regenerarse como las salamandras

En la actualidad las salamandras son los únicos tetrápodos que pueden regenerar su cola y sus miembros si los pierden. Esta capacidad se ha relacionado con un desarrollo de los dedos primero y segundo de este animal antes que el resto, aunque el modo en que se produce todavía es desconocido.

Un nuevo estudio, publicado en Nature esta semana, revela que esta habilidad podría remontarse a hace unos 290 millones de años, según sugieren los análisis de los miembros y la cola de algunos anfibios fósiles de esta época como el Micromelerpeton (representado en la imagen).


Los resultados del trabajo, liderado por el Leibniz Institute for Evolution and Biodiversity Science (Alemania), evidencian que el sistema regenerativo propio de las salamandras ya se daba en estas especies extintas y que esta función se daba al menos 80 millones de años antes de lo que indican los primeros registros fósiles.

Según los autores, la formación de nuevas extremidades podría ser un atributo más extendido en el pasado entre los tetrápodos. Estas capacidades regenerativas se fueron perdiendo durante la evolución de estos seres vivos.

Fuente



miércoles, 26 de agosto de 2015

Gueragama sulamericana, nuevo lagarto fósil del Cretácico tardío descubierto en Brasil.


Una nueva especie de lagarto fósil descubierta en la región de Paraná (Brasil) y bautizada como Gueragama sulamericana, aporta valiosa información sobre la evolución de estos reptiles. El animal tiene una edad aproximada de unos 80 millones de años, y remonta a esas fechas el origen del grupo de los acrodonta, cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas.

Ilustración artística de Gueragama sulamerica. /Julius Csotonyi 

Paleontólogos de la Universidad de Alberta (Canadá) han descubierto una nueva especie de lagarto, bautizada como Gueragama Sulamericana, en el municipio de Cruzeiro do Oeste en el sur de Brasil, en los afloramientos rocosos de un desierto Cretácico tardío de hace aproximadamente 80 millones de años. El estudio se publica en la revista Nature Communications.

Esta nueva especie de lagarto es la primera del grupo conocido como acrodonta (cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas) hallada en América del Sur, lo que sugiere que los dos grupos de lagartos antiguos existentes del Viejo y Nuevo Mundo se distribuyeron por todo el planeta antes de la ruptura definitiva de Pangea.

"Las cerca de 1.700 especies de iguanas existentes están restringidas casi sin excepción al Nuevo Mundo, sobre todo desde el sur de los EE UU hasta la punta de América del Sur", dice Michael Caldwell, profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Alberta y uno de los autores del estudio.

Sin embargo, los parientes más cercanos de las iguanas, como los camaleones y dragones barbudos, pertenecen todos al Viejo Mundo. 

"La evolución del grupo es mucho más antigua de lo que se había pensado previamente. Esto significa que podemos remontar el origen de los acrodonta a hace 80 millones de años en América del Sur. Ahora necesitamos centrarnos en unidades mucho más antiguas de roca para ver si nos encontramos con el siguiente paso en el proceso".

Los restos fósiles de un Viejo Mundo

La distribución de las plantas y los animales desde el Cretácico superior reflejan la historia de Pangea cuando era un supercontinente.

"El fósil Gueragama sulamericana demuestra que su grupo es antiguo y que probablemente su origen está en el sur de Pangea. Después de la ruptura, los acrodonta y los camaleones predominaron en el Viejo Mundo, y los lagartos iguánidos surgieron de este linaje acrodonta que quedó aislado en América del Sur", dice Caldwell.

Lo que por entonces era Sudamérica permaneció aislado hasta hace unos cinco millones de años, cuando se topó con América del Norte y se produjo un intercambio de organismos entre el norte y el sur.

Fue como una especie de Arca de Noé flotando durante un tiempo muy largo, 100 millones de años. Este es un lagarto del Viejo Mundo en el Nuevo Mundo en un momento en que no esperábamos encontrarlo. Responde a algunas preguntas acerca de los lagartos iguánidos y su origen”, añade el investigador.

Tiago Simoes, autor principal del trabajo apunta: "Al igual que con muchos otros descubrimientos científicos, este plantea una serie de preguntas que no hemos considerado anteriormente. Esboza una serie de preguntas sobre las rotaciones biogeográficas y faunísticas de gran interés, tanto para los paleontólogos como para los herpetólogos. Esperamos responderlas en el futuro".

Referencia
  • Michael Caldwell et al. Nature Communications 26 de agosto de 2015

martes, 4 de agosto de 2015

Reproducción asexual hace 540 millones de años (Ediacárico)

La fauna del periodo Ediacárico está formada por una colección de extraños organismos con forma tubular y de hoja que habitaron la tierra hace más de 540 millones de años.



Un estudio publicado en la revista Nature, indica que estas formas de vida complejas (las más antiguas conocidas) pudieron tener un modo de reproducción muy sofisticado.

A partir del análisis de fósiles de Fractofusus, un organismo marino e inmóvil similar en su forma a los helechos actuales, procedentes de la isla de Terranova (Canadá), un equipo de científicos británicos ha determinado que podría utilizar dos modos de reproducción asexual.

Emily G. Mitchel, investigador de la universidad de Cambridge (Reino Unido) y líder del estudio, señala que esta especie podría producir propágulos de los que transcurrido un tiempo crecería  un nuevo organismo capaz de desplazarse por el agua y colonizar otras zonas.


Además, de forma a similar a las plantas de la fresa,Fractofusus generaría estolones para dar lugar a clones genéticos idénticos para extenderse por los fondos marinos.

viernes, 24 de julio de 2015

Hallan ecosistema con 4000 especies en la Antártica

Estas especies viven en un lago subterráneo, bajo una capa de hielo de más de 800 metros de grosor, espacio al que la luz y el aire no han llegado en millones de años.

Los hielos de la Antártida esconden vida en abundancia. Esa es la conclusión del trabajo de la expedición norteamericana Wissard (Whillans Ice Stream Subglacial Access Research Drilling), formada por investigadores de varias universidades y que esta semana se dio a conocer a través de la revista Nature.


Bajo una capa de hielo de más de 800 metros de grosor, los científicos encontraron todo un ecosistema viviendo en un lago subterráneo al que la luz y el aire no han llegado en millones de años.

Las formas de vida descubiertas corresponden a microorganismos unicelulares que para subsistir convierten amoniaco y metano en energía. La mayor parte de estos organismos pertenecen al dominio de las Arqueas, en el que se encuentran los seres vivos más antiguos del planeta. La investigación tiene implicancias para la búsqueda de vida en otros ambientes extremos, tanto en la Tierra como en otros mundos del Sistema Solar, consigna ABC.es.

John Priscu, profesor de la Universidad de Montana y jefe científico de la expedición Wissard,detalló en este sentido que “ahora podemos probar al mundo de forma inequívoca que la Antártida no es un continente muerto”. Y es que el estudio aporta las primeras pruebas directas de que la vida es capaz de resistir en las más duras condiciones del ambiente subglacial.

Brent Christner, otro de los autores del estudio, afirma que se trata de la primera prueba definitiva de que bajo la capa de hielo antártico “no solo hay vida, sino ecosistemas activos que hemos estado buscando durante décadas. Con este trabajo damos un golpe sobre la mesa y afirmamos: ‘Sí, teníamos razón’”.

En todo caso, Priscu afirma no sentirse sorprendido por este hallazgo, lo que si lo sorprendió son los detalles del descubrimiento, especialmente de cara a la forma de funcionar de estos organismos, sin luz solar y a temperaturas muchos grados bajo cero, y al hecho de que la mayoría de ellos, tal y como revelan los análisis de ADN, sean Arqueas, es decir, uno de los tres dominios principales de la vida. Los otros dos son Bacteria y Eukariota.

La mayoría de las arqueas subgaciales encontradas utilizan la energía de los enlaces químicos del amoniaco para fijar el dióxido de carbono y llevar a cabo otras funciones metabólicas. Otro grupo de organismos utilizan la energía y el carbono presente en el gas metano para sobrevivir. Para Priscu, probablemente todo este amoniaco y metano procedan de la descomposición de materia orgánica que se depositó en la zona hace cientos de miles de años, cuando la Antártida era aún templada y el mar inundó la parte occidental del continente.

También advierte el investigador de que si la Antártida continúa calentándose, se liberarán a la atmósfera enormes cantidades de metano acumulado en el hielo, un poderoso gas de efecto invernadero capaz de acelerar dramáticamente el cambio climático.
4.000 especies

En cuanto a las especies encontradas, resulta muy dificil su identificación. Con todo, Brent Christner explica que “hemos visto una columna de agua que probablemente tiene unas 4.000 ‘cosas’ que podríamos llamar especies. Existe una increíble diversidad”.

El equipo de Wissard volverá a perforar durante el próximo verano. Wissard es el primer esfuerzo multidisciplinar a gran escala para examinar directamente la biología del ambiente subglacial antártico. La masa de hielo de la Antártida cubre una superficie equivalente a una vez y media la de los Estados Unidos y contiene el 70% del agua dulce de la Tierra.

El lago Whillans es uno de los más de 200 lagos que se conocen bajo la superficie del continente helado y el río subterráneo que lo alimenta fluye bajo la plataforma de Ross, una masa de hielo del tamaño de Francia, y desemboca en el océano, a gran profundidad, al que proporciona grandes cantidades de nutrientes y contribuye a la circulación de las corrientes marinas.

Revisa el video de Nature (en inglés) los detalles e imágenes del descubrimiento.



martes, 17 de diciembre de 2013

Orrorin tugenensis, caminar bípedo hace 6 millones de años.

El caminar en dos patas es una estrategia de adaptación muy extraña en la naturaleza, y nuestra forma de hacerlo  es única en la naturaleza, porque estamos totalmente erguidos, a diferencia de las aves, que son otros de los animales que caminan en dos patas. Son muchos los que de vez en cuando caminan en dos patas, con alguna ayuda o no, pero que cuentan con un cuerpo que ha evolucionado especialmente para ello, sólo quedamos nosotros.


Si rastreamos hacia el pasado, se cree que los primeros primates que comenzar a caminar en dos patas vivieron hace unos 7 millones de años. Hasta la fecha el fósil bípedo habitual más antiguo descubierto es Ardipithecus ramidus, de 4,4 millones de años. Pero está el llamado Millenium Man, el Orrorin tugenensis, descubierto en Kenia en 2001, con unos 6 millones de años de antigüedad, y que desde el momento de su descubrimiento ha dado mucho que hablar.

Sus descubridores dijeron desde un principio que se trataba de un bípedo, pero al ser un fósil fragmentario, no estaba claro, y pocos fueron los que lo aceptaron. Pero nuevos estudios publicados en Nature Communications arrojarían nueva luz sobre este homínido.

“El fémur de Orrorin tugenensis exhibe afinidades morfométricas con los simios del mioceno y con homínidos más tardíos”, dice Sergio Almécija, autor principal del estudio, de la Stony Brook University. En el estudio se realizaron análisis geométricos en 3D de la forma y características del fémur fragmentario que se conoce de Orrorin, y concluyen que se trataría de una forma intermedia entre los simios más antiguos y nuestros primeros ancestros, los homínidos como Ardipithecus, los Australopithecus y los primeros integrantes de nuestro género Homo.

Según los autores del estudio, esto podría indicar que los simios actuales y nosotros y nuestros ancestros, siguieron dos caminos evolutivos diferentes a partir de los simios del Mioceno, hace entre 23 y 6 millones de años atrás. La mayoría de esos simios del mioceno caminaban en cuatro patas. En el estudio se compararon más de 400 especímenes fósiles.

“Hemos descubierto que Orrorin es sorpresivamente intermedio tanto en edad como en anatomía entre los simios cuadrúpedos del mioceno y los ancestros humanos bípedos”, dice Almécija. “Nuestro artículo aporta resultados cuantitativos del fémur de Orrorin como un mosaico único y urge sobre la necesidad de incorporar fósiles de simios en los análisis futuros y en las discusiones que lidien con la evolución del andar bipedo humano, una investigación que debería dejar de considerar a los chimpancés como un punto de inicio”.

Durante décadas se pensó que nuestro antepasado remoto sería similar a los chimpancés, ya que este es nuestro pariente actual más cercano. Pero lo cierto es que los chimpancés también son el resultado de millones de años de evolución, y de un camino evolutivo totalmente diferente al nuestro. Pero ya Ardipithecus ha demostrado que el ancestro común nada tenía que ver con los chimpancés actuales, y lo mismo hace ahora Orrorin.

Las conclusiones que aporta este estudio es que los ancestros de nuestra rama evolutiva fueron los simios del mioceno, ya que Orrorin es intermedio entre ellos y nuestros antepasados los Australopithecus. No es intermedio entre lo que son los grandes simios de hoy en día y nosotros, pero no lo es porque pertenecemos a dos caminos evolutivos totalmente diferentes, y que se separaron antes de los tiempos de Orrorin.

Referencia



Fuente 



viernes, 22 de noviembre de 2013

Siats meekerorum, nuevo alosaurio descubierto en América del Norte.

Los terópodos Allosauroidea, tuvieron una radiación diversa y extendida de megadepredadores durante el Jurásico Cretácico. Logrando algunos los tamaños más grandes entre los dinosaurios terópodos, estos colosales cazadores dominaron los ecosistemas terrestres hasta que un cambio de las condiciones del ecosistema redefinió la fauna durante los últimos 20 millones de años de Cretácico. Un nuevo trabajo publicado en NATURE, describe una nueva especie gigante para el grupo Allosauroidea, Siats meekerorum gen. et sp. - Proporcionando la primera evidencia sobre del cosmopolita clado Neovenatoridae en América del Norte. Siats es el alosaurio mas primitivo descubierto hasta ahora en el continente y demuestra que el clado estuvo presente allí durante el Cretácico superior. El descubrimiento proporciona nueva evidencia de interacción ecológica de grandes allosauroidea y tiranosauroidea. Estos datos apoyan la hipótesis de que la extinción de Allosauroidea en los ecosistemas terrestres de América del Norte permitió la liberación ecológica de tiranosauroidea, que pasó a dominar las redes tróficas de fin del Cretáceo.



Referencia


La noticia en prensa

Una nueva e impresionante especie de dinosaurio carnívoro, de treinta metros de longitud, uno de los tres más grandes que se haya descubierto nunca en América del Norte, convivió y compitió con los primeros tiranosaurios que vivieron hace 98 millones de años. Esta especie recién descubierta, bautizada como Siats meekerorum, fue el principal depredador de su tiempo, papel que mantuvo hasta que, tras su declive, los tiranosaurios pudieron ocupar su lugar 30 millones años más tarde.

«Han pasado 63 años desde que fue encontrado el último depredador de este tamaño en América del Norte», comenta Lindsay Zanno, paleontóloga de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, y principal autora del artículo en Nature Communications que describe el hallazgo. «No podéis imaginar lo contentos que nos pusimos al ver los huesos de este gigante sobresaliendo en la ladera».

Siats, que recibe el nombre en recuerdo de un caníbal devorador de hombres que se cita en una leyenda tribal de Utah, es una especie de Carcharodontosaurus, un grupo de carnívoros gigantes que incluye a algunos de los dinosaurios depredadores más grandes jamás descubiertos. El único otro Carcharodontosaurus que se ha encontrado en América del Norte es el Acrocanthosaurus, que vagó en el este del continente de 10 millones de años antes. Siats es el segundo Carcharodontosaurus jamás descubierto en América del Norte; el Acrocanthosaurus, descubierto en 1950, fue el primero.

Cuatro toneladas

Zanno y su colega Peter Makovicky, del Museo Field de Historia Natural de Chicago, descubrieron una parte del esqueleto del nuevo depredador en Cedar, una formación montañosa de Utah, en 2008. El nombre de la especie es en reconocimiento a la familia Meeker por su apoyo a los paleontólogos que inician su carrera en el Museo Field, incluyendo a la propia Zanno.

El espécimen recuperado pertenecía a un individuo que habría tenido más de 30 metros de largo y pesaba por lo menos cuatro toneladas. A pesar de su tamaño gigante, los huesos corresponden a un animal joven. Zanno y Makovicky teorizan que los Siats adultos podrían haber alcanzado el tamaño de los Acrocanthosaurus. Es decir, las dos especies compiten ahora por el puesto de segundo depredador más grande jamás descubierto en América del Norte. El Tyrannosaurus Rex, que ocupa el primer lugar, llegó 30 millones de años más tarde y pesaba más del doble que estos otros dos dinosaurios.

Aunque el Siats y el Acrocanthosaurus son ambos Carcharodontosauros, pertenecen a diferentes subgrupos. El Siats es miembro de los Neovenatoridos, el grupo con el cuerpo más delgado de todos los Carcharodontosauros.

Los Neovenatoridos se han encontrado en Europa, América del Sur, China, Japón y Australia. Sin embargo, ésta es la primera vez que se encuentra un Neovenatorido en América del Norte.

Los primeros Tiranosaurios, a raya

Siats aterrorizó lo que hoy es Utah durante el período Cretácico (desde 100 millones de años a 66 millones de años atrás). Hasta ahora no se había conocido la predominancia de este animal en América del Norte durante este período. «Los Carcharodontosauros reinaron en esta zona durante mucho más tiempo de lo que creíamos», explica Zanno. De hecho, el Siats llena un vacío de más de 30 millones de años en el registro fósil. Antes se creía que en este período el papel de máximo depredador pasaba directamente de manos de otros Carcharodontosaurus, en el Cretácico Inferior, al del Tiranosaurios Rex, en el Cretácico superior.

La falta de fósiles hace que los paleontólogos no estén seguros acerca de cuándo ocurrió este cambio, y si el Tiranosaurus se impuso al Carcharodontosaurus, o simplemente fue capaz de asumir el rol de máximo depredador después de la extinción de éste. Ahora está claro que el gran tamaño del Siats habría impedido a los Tiranosaurios más pequeños ocupar su lugar en la cima de la cadena alimenticia.

«La gran diferencia de tamaño ciertamente sugiere que los primeros Tiranosaurios fueron mantenidos a raya por los Carcharodontosaurus, y sólo evolucionaron hasta convertirse en enormes depredadores después de que los Carcharodontosaurus desaparecieran», comenta Makovicky, y Zanno añade que «los pequeños Tiranosaurios no habrían sido más que una molestia para los Siats, como ahora los chacales para el león. Hasta que el Carcharodontosaurus inició su declive no se inició la evolución del T.Rex».

En el momento que los Siats reinaron el paisaje era exuberante, con abundante vegetación, y el agua permitía la vida de una gran variedad de dinosaurios herbívoros, tortugas, cocodrilos y peces pulmonados gigantes.

Otros depredadores también habitaban este ecosistema, incluyendo los primeros tiranosaurios y varias especies de otros dinosaurios con plumas que aún no han sido descritos por el equipo. «Hemos hecho descubrimientos muy emocionantes, incluyendo dos nuevas especies de dinosaurios», dice Makovicky. «Estén atentos», añade Zanno, «hay un montón más de criaturas en el mismo sitio en el que encontramos al Siats»

[Fuente]

martes, 10 de septiembre de 2013

LAS ALGAS REVELAN EL VÍNCULO DEL CLIMA Y EL CO2 HACE DIEZ MILLONES DE AÑOS.

Investigadores de la Universidad de Oviedo han demostrado que el enfriamiento climático que se inició hace 10 millones de años coincidió con la disminución del dióxido de carbono presente en la atmósfera, gracias al análisis de conchas fósiles microscópicas procedentes de algas marinas.



Este hallazgo supone la primera constatación de la influencia que tuvieron los niveles de dióxido de carbono en los cambios climáticos registrados en la Tierra en los últimos 10 millones de años, momento hasta el cual, las temperaturas eran superiores a las actuales y los niveles de CO2 similares a los esperados a finales de este siglo.

El estudio, que ha sido dirigido desde el departamento de Geología de la Universidad de Oviedo por Heather Stoll en colaboración con Clara Bolton y un nutrido grupo de investigadores de varias disciplinas, se ha realizado a partir de conchas fósiles microscópicas procedentes de algas marinas, obtenidas en el Caribe y en el Atlántico Sur.

La investigación, que publica la revista Nature, demuestra cómo a través de estos sedimentos se ha podido analizar el historial de adaptación de las algas a los distintos niveles de dióxido de carbono registrados hace millones de años en la atmósfera.

También han permitido comprobar en qué momento del pasado aumentó o disminuyó la concentración de CO2, ya que este fenómeno produce un cambio en la composición química de las conchas.

Las investigadoras han explicado que cuando hay poco CO2 "la fotosíntesis de las plantas puede ser más lenta", por lo que éstas han desarrollado mecanismos mediante los cuales "emplean y transportan recursos de carbono extra más abundantes en el océano, como el bicarbonato sódico, para compensar el déficit".

Sin embargo, esta estrategia requiere más energía y nutrientes, por lo que "las algas dejan de usarla cuando la concentración de dióxido de carbono aumenta".

De este modo, el análisis de la composición química de las conchas, que revela cuándo las células han tenido que emplear recursos extra de carbono, ha permitido a los investigadores deducir tanto la adaptación de las algas al dióxido de carbono como los niveles de este gas en la atmósfera hace millones de años.

Es un hallazgo importante ya que, como señala Clara Bolton en un comunicado, aunque se conocía que la Tierra se había ido enfriando lentamente durante decenas de millones de años, la historia de la presencia del CO2 en la atmósfera durante los últimos diez millones era polémica y no se había constatado su influencia directa en el clima.

En declaraciones a EFE, Heather Stoll ha especificado que a través del estudio pudo observarse que "entre 5 y 7 millones de años atrás, la presencia de CO2 en la atmósfera cruzó el umbral de las 500 partes por millón", lo que ha permitido constatar que el descenso de los niveles de este gas en la atmósfera fue acompañado por un descenso también en las temperaturas.

La investigadora, que ha detallado que en la actualidad los niveles de CO2 están en 400 partes por millón, ha asegurado que hay "muchas probabilidades" de que a finales de este siglo, debido al uso de combustibles fósiles, la concentración de CO2 se equipare a la de hace 10 millones de años en un periodo en el que, a consecuencia del efecto invernadero, el clima era más cálido.

Esta investigación es el primer estudio que ha podido demostrar que el enfriamiento climático de la tierra en este periodo fue debido a un descenso de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera y aunque aún se desconocen las razones por las que el carbono se eliminó, Heather Stoll, ha apuntado como causa posible "procesos de alteración en las rocas".

Stoll, quien desarrolló ya hace diez años el concepto de usar la química de las conchas de algas para conocer su adaptabilidad al CO2 y los niveles de concentración de este gas en la atmósfera, ha querido destacar la importancia de contribuir a la investigación científica mediante la financiación, "tan recortada en España".

Este proyecto no hubiese sido posible "sin el gran empuje" que supuso la subvención de 1,8 millones de euros concedida en 2009 a la investigadora por el European Research Center, subvención que permitió a Stoll "integrar el grupo de cerebros necesario para procesar todas las muestras y sacar adelante el trabajo".

Stoll y su equipo de trabajo, que ya tienen nuevos proyectos en mente para continuar investigando la adaptabilidad de las algas marinas a los niveles de CO2, ya han pasado el primer corte y están a la espera de que en diciembre confirmen la refinanciación europea del proyecto para los próximos 5 años.

[Fuente]

http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2013-08-28/las-algas-revelan-el-vinculo-del-clima-y-el-co2-hace-diez-millones-de-anos_27560/