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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tapirus kabomani, nueva especie de tapir en la Amazonia.

Un descubrimiento realmente grande. Por lo menos en tamaño, puede ser considerado como el descubrimiento zoológico más grande de las últimas dos décadas. Se trata en concreto de una nueva especie de tapir, bautizado para la ciencia como Tapirus kabomani, y el equipo de investigadores que han realizado este descubrimiento presentan su trabajo esta semana en un articulo publicado por la revista Journal of Mammalogy. El kabomani es la quinta especie de tapir descrita por los científicos -la anterior fue localizada en 1865- y habita en la cuenca amazónica de Brasil y Colombia.


Los datos presentados esta semana muestran que el Tapirus kabomani es conocido y cazado desde hace años por la tribu Karitiana, que lo denominan el "pequeño tapir negro". La nueva especie es muy similar a la del tapir brasileño (Tapirus terrestris), pero piel y pelo más oscuros, y de tamaño menor. Mientras que un tapir brasileño puede llegar a pesar hasta 320 kilogramos, el T.kabomani pesa en torno a 110 kilogramos. Dado su tamaño relativamente pequeño probablemente será conocido a partir de ahora como el tapir pigmeo o enano tapir. También tiene las piernas más cortas, un cráneo en forma más alargada y una cresta menos prominente.


Sabiduría local

El paleontólogo Mario Cozzuol, profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y autor principal del estudio, recuerda que durante muchos años, los investigadores no prestaron atención a las indicaciones de las comunidades indígenas cuando explicaban que conocían una especie de tapir enano. Finalmente, el equipo liderado por Cozzuol revisó los datos conocidos, tomo imágenes, comparó esqueletos guardados en diversos museos y analizó muestras de ADN hasta certificar el descubrimiento oficial de la nueva especie. Los datos conocidos ahora muestran que, curiosamente, Theodore Roosevelt cazó un ejemplar de esta especie en 1912, cuyos restos se conservan Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. En el momento de la caza, Roosevelt dejó escrito que los cazadores locales consideraban a este animal como una especie distinta del tapir.


El Tapirus kabomani habitan en praderas abiertas y bosques en el sudoeste del Amazonas (los estados brasileños de Rondonia y Amazonas, así como el departamento colombiano de Amazonas). Por tamaño, el tapir kabomani se puede comparar al bovino conocido como saloa, localizado en 1992 en Vietnam y Camboya.

[Fuente]
http://www.lavanguardia.com/natural/20131218/54397317839/descubrimiento-nueva-especie-tapir-en-amazonia.html

martes, 17 de diciembre de 2013

Eurygnathohippus woldegabrieli, un caballo de 4,4 millones de años.

Los restos fosilizados de Eurygnathohippus woldegabrieli, fueron descubiertos en los ricos sitios paleontológicos en el valle de Awash, en Etiopía. La región ya es famosa por los descubrimientos de fósiles que relatan la evolución humana. Eurygnathohippus woldegabrieli, habito la zona hace 4,4 millones de años, cuando Ardipithecus ramidus, también caminaba por la región. 


Los restos de hueso de la pierna, sugieren que tenía las piernas más largas que las de sus antepasados. La forma y tamaño de la pierna sugieren también la bestia era un rápido corredor,  una habilidad que puedo haberle ayudado a huir de los depredadores.

Los dientes del caballo muestran signos de otra diferencia con especies más antiguas: las coronas son más planas que las de sus antepasados, indicando que Eurygnathohippus se adaptaba a una vida de pastoreo. Un análisis del esmalte de los dientes fosilizados dientes indica que se alimentaba de hierba, tal como lo hacen hoy las cebras.

El animal pertenecía a un antiguo grupo de caballos llamado Hipparionines, que tenía pezuñas y  tres dedos, surgió en América del Norte hace unos 16 millones de años antes su ramificación por Eurasia, presumiblemente por un puente de tierra que alguna vez existió entre Alaska y Siberia. 

La investigación se detalla en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

Fuente
http://www.huffingtonpost.com/2013/12/16/horse-fossils-discovered-ethiopia_n_4450755.html?ncid=edlinkusaolp00000003

martes, 19 de febrero de 2013

Aislan las biomoléculas de 350 millones de años, las más antiguas encontradas en un fósil.


Fuente Europapress

Científicos de la Universidad Estatal de Ohio han hallado las biomoléculas más antiguas encontradas en un fósil. Este descubrimiento se ha producido en los restos de unas criaturas marina llamadas crinoideos, y conocidas como 'lirios de mar', que podrían haber sido enterradas vivas durante las tormentas del periodo Carbonífero, hace 350 millones de años.

Los científicos han creído durante mucho tiempo que las moléculas orgánicas complejas no podían sobrevivir a la fosilización durante tantos millones de años. Sin embargo este hallazgo desmiente estas teorías.

Los expertos han indicado que estas criaturas habrían sido enterradas rápidamente y aisladas del agua por las capas de sedimentos de grano fino que las cubrieron. De este modo, aunque sus esqueletos porosos se llenaron gradualmente con minerales, pero algunos de esos poros, que contenían moléculas orgánicas, habrían sido sellados intactos.

La ubicación de los fósiles también habría sido clave para su conservación. En el medio oeste americano, las rocas no acabaron desplazadas a las cadenas montañosas o calentadas por el vulcanismo, por lo que desde la perspectiva de los geólogos el estado de Ohio, son impecables.

El autor principal del trabajo, publicado en la revista 'Geology', William Ausich, ha apuntado que hay "un montón de fragmentación de las moléculas biológicas --los llamamos biomarcadores-- esparcidos por todas partes en el fósil". Según ha indicado, son los restos de la antigua planta y vida animal, todo roto y mezclado junto".

"Este es el ejemplo más antiguo donde alguien ha encontrado biomarcadores dentro de un fósil completo y se puede decir con confianza que estas moléculas orgánicas provienen de los animales individuales cuyos restos se han encontrado", ha añadido.

Concretamente, las moléculas parecen ser compuestos aromáticos llamados quinonas, que se encuentran en crinoideos modernas y otros animales. Estos compuestos a veces funcionan como pigmentos o toxinas para disuadir a los depredadores.

Ahora, el próximo reto es identificar el tipo exacto de moléculas de quinona que se han encontrado. "Estas moléculas no serán tan buenas como el ADN , pero aún podría ser útil", ha indicado el científico.

martes, 8 de enero de 2013

Thalattoarchon saurophagis.

¿Cuál habría sido el momento más seguro, para darse un chapuzón, en los océanos prehistóricos?
De inmediato deberíamos descartar el Mesozoico. Desde el Triásico hasta el final del Cretácico, hace 66 millones de años, los mares estaba dominados por una sucesiva corte de depredadores, con grandes dientes, algunos que cazaban presas aun más grandes que ellos mismos. Pliosaurios, cocodrilos marinos, y mosasaurios prosperaron en los antiguos mares, cada una radiación más extrañas y más aterradora que lo que había venido antes. Y, hasta donde sabemos, la larga tradición de reptiles marinos macro depredadores, comenzó con un ictiosaurio, hace aproximadamente 245 millones, el que poseía una mandíbula con una doble corrida de dientes.

La paleontóloga Nadia Fröbisch y sus colegas han llamado al depredador Thalattoarchon saurophagis, según se publica en la edición de hoy de PNAS. El fósil del depredador, lo hallo Jim Holstein, mientras buscaba en rocas del Triásico Medio, en Augusta, Nevada en 1997. Después de que el espécimen fue finalmente levantado del sitio en el año 2008, el fósil resultó estar compuesto, por la parte posterior del cráneo, gran parte de la columna vertebral, partes de las caderas, y los elementos de las aletas traseras de un solo animal con una longitud estimada de 8,5 metros. Pero lo que hace ten temible al Thalattoarchon, no es solo su tamaño, sino lo que se encontró al examinar su mandíbula.

Al examinar la boca petrificada de casi cualquier ictiosaurio y encontrarás un montón de simples y puntiagudos dientes conicos,  Esta configuración, es característica de un depredador adaptado a capturar pequeñas y resbalosas presas, como peces y calamares. Los dientes de Thalattoarchon son una excepción a la regla de los ictiosaurios. Median aproximadamente 10 centímetros de alto, con una corona de 5 centímetros, además el diente más grande Thalattoarchon tiene la forma de una cuchilla, se comprime de lado a lado y posee dos superficies de corte. Las superficies afiladas no son acerradas, pero, en forma general, las adaptaciones dentales se asemejan a los dientes de los grandes mosasaurios, pliosaurios, algunos cocodrilos marinos, y un grupo mar tardío de ictiosaurios llamados Himalayasaurus tibetensis.

Desafortunadamente, la parte frontal del cráneo de Thalattoarchon, fue erosionado antes de que el animal se recogiera. Sin embargo, con la parte posterior del cráneo, Fröbisch y colaboradores fueron capaces de determinar que Thalattoarchon tenía grandes ojos grandes (la órbita del animal es alrededor de 30 centímetros de diámetro) y una cabeza que era casi dos veces más grande para su tamaño corporal en comparación con otros ictiosaurios contemporáneos a el.

Otros animales que se encuentran en el mismo estrato, puede ayudar a explicar por qué Thalattoarchon estaba tan bien armado. La cantera donde se descubrió la criatura ha dado múltiples muestras de otros ictiosaurios, sobre todo los Cymbospondylus de tamaño similar, y el Phalarodon mucho menor. Todos estos animales eran descendientes de reptiles terrestres, luego se adaptaron para una vida acuática, parte de una gran invasión de los océanos, que se inició a principios del Triásico.

El nuevo estudio no presenta ninguna prueba directa de la depredación “ictiosaurio por ictiosaurio”, pero, en base a la anatomía del depredador recientemente descrita y la riqueza local de reptiles marinos, Thalattoarchon pudo haber sido un depredador que se adaptó especialmente para cazar otros ictiosaurios. El contenido estomacal, coprolitos y huesos dientes marcados ayudaría a prueba esta hipótesis.

Pero el hecho de que Thalattoarchon haya existido nos dice algo importante sobre la vida de hace 245 millones de años. Un ictiosaurio macrodepredador, no podría haber evolucionado a menos que los niveles inferiores de la escala trófica (Los productores, consumidores de primer orden, y así sucesivamente) ya estaban en el lugar. Especializados carnívoros de segundo orden sólo aparecen cuando las comunidades han alcanzado un determinado nivel de productividad y riqueza, de lo contrario simplemente, el alimento no es lo suficiente abundante para su consumo. Esto nos dice algo acerca de la importancia del tempo que toma la evolución después de un desastre.

Thalattoarchon, aparece en el registro fósil, sólo unos cinco millones de años después de la peor extinción total, que el mundo haya visto. Durante este evento catastrófico (probablemente desencadenada por grandes erupciones volcánicas que alteraron dramáticamente la atmósfera, el clima y los océanos) hasta un 95% de las especies marinas conocidas desaparecieron (La vida en  tierra fieme, también se vio afectada). Para Fröbisch y los coautores del estudio, Thalattoarchon demuestra es que al menos algunos ambientes oceánicos fueron capaces de recuperarse en tan sólo unos pocos millones de años, luego de la extinción en masa. Las especies que fueron lo suficientemente resistente como para sobrevivir a la devastación de finales del Pérmico sentaron  las bases para los siguientes 250 millones de años de evolución.

lunes, 7 de enero de 2013

Sulcavis geeorum, una temprana ave fósil descubierta en China.

En el último número de la revista Journal of Vertebrate Paleontology, se publica un estudio de Sulcavis geeorum y sus peculiares dientes. El trabajo sugiere la especialización de los dientes de esta ave, los cuales le permitían depredar presas con exoesqueletos duros como insectos y cangrejos. Sulcavis es el primer descubrimiento de un pájaro con ornamentación dental. Sulcavis geeorum es un ave enantiornithine del Cretácico inferior (121-125 millones de años) de la provincia de Liaoning, China. Lo enantiornithine son un grupo temprano de aves, que fueron el más numeroso durante el Mesozoico.

Esta nueva especie tenía robustos dientes con ranuras en la superficie interior, que probablemente reforzaba los dientes contra los alimentos más duros. Ninguna de las especies de aves encontradas anteriormente ha conservado cantos, estrías, bordes dentados o cualquier otra forma de ornamentación dental.

Mientras que el registro fósil, sugiere que las demás aves, los estaban perdiendo, los dientes de los  enantiornithines siguieron especializándose y evolucionando en nuevas morfologías.

martes, 11 de diciembre de 2012

EL TAMAÑO DEL MEGALODON





Para los escritores de películas de horror, el Megalodon ha sido una fuente de inspiración, pero ¿qué tan grande fue realmente?

Vivió entre hace uno 28 y 1,5 millones de años y está considerado como uno de los depredadores más poderosos en la historia de los vertebrados, el gráfico que acompaña esta entrada, nos da una idea de los tamaños estimados (conservadoras y máximas) de Megalodon comparado a un ser humano y otras especies de tiburones modernos, como pueden ver, incluso si aceptamos la estimación conservadora, sigue siendo impresionante.

lunes, 10 de diciembre de 2012

MASIVA EXTINCIÓN DE LAGARTOS Y SERPIENTES EN EL LÍMITE CRETÁCICO-PALEÓGENO



El limite Cretácico-Paleógeno (K-Pg), está marcado por una enorme extinción en masa, sin embargo, este evento se cree que había tenido poco efecto sobre la diversidad de lagartos y serpientes (Squamata). Una revisión de fósiles del Maastrichtiano y del Paleoceno de América del Norte, muestra que lagartos y serpientes sufrieron también una devastadora extinción, coincidiendo con el impacto del asteroide de Chicxulub. A nivel de extinción de especies fue de un 83%, y el evento K-Pg resultó en la eliminación de muchos grupos de lagarto muchos y una dramática disminución en la disparidad morfológica. La supervivencia se asoció con el tamaño corporal pequeño y tal vez alcance geográfico amplio. La recuperación fue prolongada; la diversidad no se acercó a los niveles del Cretácico hasta 10 millones de años, después de la extinción, y dio lugar a un cambio dramático en la composición de la fauna. El registró fósil de Squamata, muestra que la extinción masiva de finales del Cretácico fue mucho más grave de lo que se creía, y pone de relieve el papel desempeñado por las extinciones en masa en el impulso de la diversificación.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Nyasasaurus parringtoni ¿El dinosaurio más antiguo?



El surgimiento de los dinosaurios fue un importante acontecimiento en la historia de los vertebrados, pero el momento del origen y diversificación temprana del grupo sigue siendo un misterio. En el paper que acompaña esta introducción, se describe a Nyasasaurus parringtoni gen. et sp., que se identifica como el primer miembro conocido del taxón, Dinosauria. Nyasasaurus posee una combinación única de caracteres de dinosaurios y una elevada tasa de crecimiento,  similar a la de los primeros dinosaurios definitivos. Esto demostraría que la radiación inicial de los dinosaurios ocurrió durante un plazo de tiempo más largo de lo que se pensaba (posiblemente 15 MA antes), y que los dinosaurios y sus parientes inmediatos se entienden mejor como parte de una radiación mayor en el Triásico Medio de los archosaurios. La procedencia africana (Tanzania)  de Nyasasaurus apoya un origen en el sur del continente de Pangea.

lunes, 3 de diciembre de 2012

EL ANCESTRO DE LOS TIBURONES BANCOS

Fuente BBC

Una reciente investigación publicada hace algunas semanas en Journal of Paleontology, muestra el descubrimiento de un nuevo fósil que parece ayudar a  calmar los 150 años de debate sobre el origen de los grandes tiburones blancos.

Carcharodon hubbelli, que ha sido descrito por los científicos de Estados Unidos, muestra características intermedias entre los depredadores de hoy en día y los más pequeños, tiburones mako prehistóricos. El hallazgo apoya la teoría de que los grandes tiburones blancos no evolucionaron de los tiburones gigantes como el Megalodon (Carcharocles megalodon).

“al reconstruir al megalodon, a partir de sus dientes, los paleontólogos utilizaron como modelo al gran tiburón blanco, por eso es que muchos los asociaron evolutivamente”, explicó el profesor Dana Ehret de la Universidad de Monmouth en Nueva Jersey que lidera la nueva investigación.

Los tiburones blancos, de hoy en día muestran similitudes en la estructura de sus dientes con los tiburones extintos, como el megalodon. Los bordes acerrados, las estrías y la forma de los dientes, fue utilizado por los primeros investigadores como evidencia de que estos tiburones estaban estrechamente relacionados.

"Pero en realidad vemos que la evolución de estrías se producen muchas veces en linajes diferentes de tiburones y si nos fijamos en la forma y tamaño de las estrías en los dos grupos, se ven que en realidad son muy diferentes unos de otros. Los tiburones blancos las tienen muy grandes, mientras que los megalodon tenía estrías muy finas”, dijo el profesor Ehret.

Ahora, la evidencia adicional de la especie recién descrita muestra tanto tiburón blanco-como la forma dientes y otros rasgos característicos los gruesos dientes del marrajo o mako (Isurus oxyrinchus), que se alimentan principalmente de peces más pequeños, "Se ve como una gradación o una transición de la gama de dientes de los makos al tiburón blanco moderno ", según Ehret.

Las características de la nueva especie, llamada Carcharodon hubbelli en honor a Gordon Hubbell (el investigador que la descubrió en el campo), fue posible describirlas gracias a la increíble preservación de los fósiles.

"Un tema importante en la paleontología de tiburones, es que se tienden a tener sólo dientes aislados, e incluso cuando se encuentran asociados muy, muy rara vez son articulados en la posición de vida", continuó el profesor Ehret.


"Lo bueno de esta nueva especie es que tenemos un conjunto articulado de mandíbulas, lo que casi nunca sucede y pudimos ver que el diente anterior tercero se curva hacia fuera, al igual que en la hilera de dientes de los tiburones mako modernos", dijo.

David Ward, investigador asociado del Museo de Historia Natural de Londres, quien no participó en el estudio dijo "Todos los que trabajan en el campo estarán será absolutamente encantado de ver esta relación formal".

El espécimen fue recolectado originalmente en 1988, por Gordon Hubbell, pero Ehret y su equipo, revisaron recientemente la geología del sitio, la formación Pisco en Perú, donde debieron regresar recientemente.

Mediante el análisis de las especies de moluscos fosilizados encontrados en el sitio, el equipo encontró que el tiburón era en realidad dos millones de años más de lo que se pensaba originalmente, por lo que tiene aproximadamente 6,5 millones de años.

"Que sea en realidad dos millones años más antiguo, es muy importante porque en la historia evolutiva de los tiburones blancos, pone a la especie en un momento más apropiado para ser un ancestro o ... una forma intermedia de tiburón blanco".

"Se ha reforzado el caso de que los tiburones blancos son sólo makos altamente modificados”, indico el profesor Ehret.