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jueves, 9 de julio de 2015

Wendiceratops pinhornensis, nuevo dinosaurio con cuernos


Científicos del Museo Real de Ontario (Canadá) y el Museo de Historia Natural de Cleveland (EE UU) han descubierto una nueva especie de dinosaurio con cuernos, Wendiceratops pinhornensis, en un yacimiento del sur de Alberta en Canadá. El hallazgo podría representar la primera aparición documentada de un cuerno en la nariz como ya se ha encontrado en otros ceratópsidos como los Triceratops y arroja luz sobre la evolución de las protuberancias en esta familia de dinosaurios.


Reconstrucción de Wendiceratops pinhornensis por Danielle Dufault

Un equipo científico describe en el último número de la de la revista PLoS ONE un nuevo dinosaurio, denominado Wendiceratops pinhornensis, a partir de más de 200 huesos que representan los restos de, al menos, cuatro individuos (tres adultos y un juvenil) hallados en el sur de Alberta, Canadá.

Según los autores, pertenecientes a grupos de investigación del Museo Real de Ontario (Canadá) y el Museo de Historia Natural de Cleveland (EE UU), Wendiceratops tenía aproximadamente 6 metros de largo y pesaba más de una tonelada. Vivió hace aproximadamente 79 millones de años, por lo que es uno de los miembros más antiguos de la familia de grandes dinosaurios con cuernos, que incluye al famoso ceratópsido Triceratops.

"Wendiceratops nos ayuda a comprender la evolución temprana de la ornamentación de los cráneos en un grupo icónico de dinosaurios que se caracterizan por sus rostros con cuernos", declara David Evans, coautor del estudio e investigador en el Museo Real de Ontario (Canadá).

Una serie de cuernos en forma de gancho curvados hacia delante adornaban su gola craneal, como una especie de armadura que se proyectaba desde la parte posterior del cráneo de Wendiceratop. Asimismo, el hueso nasal, aunque aparece en piezas fragmentadas, probablemente apoyaba un prominente cuerno en posición vertical.

El dinosaurio con los cuernos más llamativos

Para los científicos, esto podría representar la primera aparición documentada de un cuerno en la nariz como la de los demás ceratópsidos y arrojar luz sobre la evolución de estas protuberancias en la familia de los dinosaurios con cuernos.

"La gran gola ósea de Wendiceratops estaba rodeada por numerosos cuernos rizados, la nariz tenía un cuerno grande y recto, y probablemente también tenía cuernos sobre los ojos. El número de cuernos retorcidos en la gola craneal lo convierte en uno de los dinosaurios con cuernos más llamativos que se ha encontrado”, asegura Evans.

El nombre de esta nueva especie significa "cuernos cara de Wendy", en honor a Alberta Wendy Sloboda, una joven aficionada a los fósiles y quien  descubrió el yacimiento en 2010.

Este descubrimiento se suma a un creciente cuerpo de investigación que sugiere la alta diversidad que tenían los ceratópsidos, probablemente asociada con una radiación evolutiva rápida del grupo.

Referencia
  • Evans DC, Ryan MJ (2015) “Cranial Anatomy of Wendiceratops pinhornensis gen. et sp. nov., a Centrosaurine Ceratopsid (Dinosauria: Ornithischia) from the Oldman Formation (Campanian), Alberta, Canada, and the Evolution of Ceratopsid Nasal Ornamentation”. PLoS ONE 10(7): e0130007. doi:10.1371/journal.pone.0130007.

viernes, 26 de junio de 2015

Hallucigenia sparsa

El estudio de un grupo de fósiles hallados en Canadá ha permitido conocer nuevos detalles sobre la Hallucigenia sparsa, una criatura con forma de gusano que vivió hace 508 millones de años, y de cuya famila derivan buena parte de los invertebrados actuales.

Reconstrucción del aspecto de Hallucigenia sparsa / Danielle Default

“Este animal medía entre 10 y 50 milímetros, tenía la forma de un palo de hockey y era delgado como un alfiler”, cuenta a Sinc Martin R. Smith, paleontólogo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que ha liderado el trabajo publicado en la revista Nature.

El experto describe al animal: “Catorce espinas sobresalían de su espalda y, de cada dos, asomaban de su cuerpo dos delgadas patas, cada una de las cuales terminaba en una par de garras”.

Este peculiar aspecto ha generado gran confusión entre los científicos. Cuando se identificaron los primeros restos en los años 70, la reconstrucción de la Hallucigenia fue completamente a la inversa, es decir, los expertos pensaron que las espinas eran tentáculos, al igual que las piernas, y que la cabeza era la cola.


El análisis de casi 100 fósiles encontrados en la ladera de una montaña del Parque Nacional de Yoho, en las Montañas Rocosas de Canadá, permitió a Smith y su equipo resolver las dudas que todavía quedaban sobre dónde se situaba la cabeza.

Asimismo, los investigadores también aclararon que lo que se pensaba que podía ser la cola, en realidad no formaba parte del cuerpo del animal, sino que era una mancha formada por los fluidos en descomposición generados tras su muerte.

Un gusano con dientes

“Cuando pusimos los fósiles en el microscopio ya esperábamos encontrar un par de ojos, pero nuestra sorpresa vino cuando también hallamos unos dientes que nos sonreían”, relata Smith.

Las imágenes que obtuvieron mostraban una cabeza pequeña pero alargada, con unos ojos proporcionalmente normales y, debajo de ellos, una boca con una fina hilera de dientes, que actuaba como una válvula que evitaba que la comida se cayera cuando el animal absorbía más alimento.

“Esta dentadura supone una morfología compleja para una especie tan antigua. Esperábamos hallar una anatomía más primitiva”, manifiesta el científico.

Uno de los fósiles de Hallucigenia hallados en Canadá / Martin R. Smith

Relación con otras especies

Hallucigenia vivió durante la explosión cámbrica, un período de gran desarrollo evolutivo que empezó hace casi 500 millones de años, del que provienen los grandes grupos animales del registro fósil. Está clasificada dentro de la familia de los panartrópodos, de la que derivan especies como los gusanos de terciopelo y los artrópodos, una categoría que incluye a los arácnidos, insectos y crustáceos

“Nuestros hallazgos permiten saber que estas especies alguna vez tuvieron partes bucales complejas que se fueron simplificando: estos grupos perdieron sus dientes a medida que fue avanzando la evolución”, concreta Smith.

Además, este sistema bucal es similar al hallado en las cycloneuralia, un taxón que incluye a gusanos que mudan de piel, como las lombrices intestinales y los priapúlidos.

“Por tanto, podemos confirmar morfólogicamente que todas las especies que cambian de piel –los panartrópodos y los cycloneuralia– comparten un ancestro común, algo que hasta ahora solo se había podido determinar a través del análisis molecular del ADN”, concluye el investigador.

Referencia

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jueves, 25 de junio de 2015

Huellas humanas de 13.000 años en Canadá.

La primera huella fue descubierta durante el otoño pasado en arcilla en las orillas de la isla Calvert, a 500 kilómetros al noroeste de Vancouver

Huellas humanas fosilizadas, que se remontan a más de 13.000 años, y que por lo tanto serían las más antiguas de América del Norte, fueron descubiertas en una isla frente a la costa oeste de Canadá. El descubrimiento apoyaría una nueva teoría en la que se afirma que los primeros habitantes de América del Norte poblaron el continente desde Alaska y viajaron en barco por la costa en lugar de a pie a través del interior


Huellas humanas fosilizadas, que se remontan a más de 13.000 años, y que por lo tanto serían las más antiguas de América del Norte, fueron descubiertas en una isla frente a la costa oeste de Canadá, según ha anunciado un equipo de arqueólogos.

La primera huella fue descubierta durante el otoño pasado en arcilla en las orillas de la isla Calvert, a 500 kilómetros al noroeste de Vancouver, según indican en un comunicado los arqueólogos Duncan McLaren y Daryl Fedje de la universidad de Victoria (Columbia Británica).

Una expedición en esta isla en mayo permitió el hallazgo de doce huellas. Se trata, según McLaren, de las de dos adultos y un niño que estuvieron reunidos alrededor de una fuego. Pruebas de carbono 14 concluyeron que estas huellas datan de hace 13.200 años. Sin embargo, se necesitarán más pruebas para confirmar estos resultados.

Nuevas hipótesis.

"Hasta donde sabemos, estas serían las huellas más antiguas descubiertas hasta la fecha en América del Norte", subraya McLaren. Este descubrimiento, afirma, apoyaría una nueva teoría en la que se afirma que los primeros habitantes de América del Norte poblaron el continente desde Alaska y viajaron en barco por la costa en lugar de a pie a través del interior de las tierras.

"No hay manera alguna de ir a la isla Calvert si no es en barco, y esto es tan cierto ahora como hace 13.000 años", enfatiza McLaren. Huellas similares, que se remontan a 14.500 años de antiguedad, fueron descubiertas en 1997 en Monte Verde, en Chile, lo que las convierte en los signos de actividad humana más antiguos en el continente americano.

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