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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Dinosaurios: Análisis en el grado de apertura de las mandíbulas y su relación alimentaria


Un estudio de la Universidad de Bristol ha encontrado que el estilo y preferencias alimentarias de los dinosaurios estaban estrechamente vinculados a la amplitud de sus mandíbulas. Así, la abertura de la boca en los carnívoros era mayor que en el caso de los herbívoros.


Mediante el uso de modelos digitales y análisis por ordenador, el doctor Stephan Lautenschlager, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol , estudió la tensión muscular durante la abertura de la mandíbula de tres dinosaurios terópodos diferentes con distintos hábitos dietéticos. Los terópodos eran un grupo diverso de dinosaurios bípedos entre los que estaban los carnívoros más grandes que han pisado la Tierra.

Lautenschlager explica: "Los dinosaurios terópodos, como Tyrannosaurus rex o Allosaurus, se representan a menudo con las fauces abiertas ampliamente, presumiblemente para enfatizar su naturaleza carnívora, Sin embargo, hasta el momento, ningún estudio se ha centrado realmente en la relación entre la musculatura de la mandíbula, el tipo de alimentación y la abertura máxima posible de la mandíbula".

La investigación analizó el Tyrannosaurus rex, un carnívoro terópodo de tamaño grande con un cráneo muy masivo y dientes largos de hasta 15 cm; Allosaurus fragilis, más ligero pero también depredador y terópodo carnívoro; y Erlikosaurus andrewsi, miembro estrechamente relacionados pero un miembro de la familia de los terópodos que se alimentaba de plantas.

"Todos los músculos, incluyendo los utilizados para el cierre y la abertura de la mandíbula, sólo pueden estirarse una cierta cantidad antes de desgarrarse. Esto limita considerablemente lo amplio que un animal puede abrir las mandíbulas y, por lo tanto, cómo y de qué se puede alimentar", detalla Lautenschlager.

Con el fin de comprender plenamente la relación entre la tensión muscular y la abertura de la mandíbula, se crearon modelos detallados por ordenador para simular la abertura y el cierre de la mandíbula, mientras se realizaban mediciones digitales de los cambios en la longitud de los músculos. Las especies de dinosaurios en el estudio también se compararon con sus parientes vivos, como cocodrilos y aves, de los que se conoce la tensión muscular y la abertura máxima de la mandíbula.

Aperturas de hasta 90 grados

El estudio encontró que los carnívoros Tyrannosaurus y Allosaurus eran capaces de una amplia abertura (hasta 90 grados), mientras que el herbívoro Erlikosaurus se limitaba a pequeñas aberturas (alrededor de 45 grados). Entre los dos carnívoros, Tyrannosaurus podría producir una fuerza muscular sostenida (y, por lo tanto, mordedura) para una amplia gama de ángulos de la mandíbula, lo que sería necesario para atravesar la carne y la piel y triturar el hueso.



"Sabemos por los animales vivos que los carnívoros que suelen ser capaces de una abertura de mandíbula más grande que los herbívoros que viven y es interesante ver que esto también parece que era así en los dinosaurios terópodos", apunta este investigador del estudio, cuyos resultados se publican en Royal Society Open Science.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Dakotaraptor steini, nuevo dinosaurio terópodo dromaeosáurido

Se describe una nueva especie de dinosaurio de la formación geológica Hell Creek, famosa por contener algunos de los últimos dinosaurios no avianos y también a los más famosos como Tyrannosaurus rex y Triceratops. La nueva especie es un terópodo dromaeosáurido de gran tamaño llamado Dakotaraptor steini. El hallazgo representa al primer "raptor" gigante de Hell Creek y el más reciente en términos geológicos, así como también uno de los más grandes, rivalizando en talla con Utahraptor ostrommaysorum. El material no sólo es impresionante por su relativo buen estado y completitud, sino que además, presenta evidencia de anclaje de plumas en los brazos, lo que viene a corroborar que los dromaeosáuridos grandes también tenían plumas y la condición conocida como pennibrachia (alas sin utilidad para el vuelo).

Dakotaraptor steini (Ilustración: Emily Willoughby)

[PDF] The first giant raptor (Theropoda: Dromaeosauridae) from the Hell CreekFormation. Robert A. DePalma, David A. Burnham, Larry D. Martin, Peter L. Larson, and Robert T. Bakker

Fuente

jueves, 30 de julio de 2015

La función principal de los dientes en forma de sierra del Tyrannosaurus rex, era desgarrar

El Tyrannosaurus rex es conocido por su fama de depredador. Ahora, un estudio de científicos de la Universidad Mississauga (Canadá) ha descubierto que este dinosaurio, y sus compañeros terópodos, tenían una estructura dental única, con forma de sierra, que les permitía desgarrar con facilidad la carne de sus víctimas, incluso de aquellas de mayor tamaño.

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, ha determinado que este tipo de dentadura está ya presente en uno de los primeros ejemplares de la especie, Coelophysis.

Otros animales extintos tenían dientes que eran superficialmente similares, pero esta especie tenía tejidos especiales en el interior del diente, que fortalecía y mejoraba sus funciones. Las estrías profundas que presentaban, les convertían en órganos mucho más eficientes a la hora del masticado de huesos y en el rasgado de la carne de los animales más grandes.

El Tyrannosaurus poseía dientes de sierra. Imagen: Danielle Dufault

Para los expertos, esta ventaja sobre el resto de animales les permitió prosperar durante unos 165 millones años como temibles y supremos depredadores. El único reptil que vive en la actualidad que tiene la misma estructura dental superficial es el dragón de Komodo, originario de Indonesia. Una especie que también se alimenta de animales más grandes que él.

"Los dientes de animales están hechos de los mismos componentes básicos, pero la forma en que los bloques encajan entre sí para formar la estructura del diente afecta en gran medida la forma en que los animales procesa los alimentos", ha explicado la autora principal del trabajo, Kirstin Brink. A su juicio, "la complejidad oculta de la estructura del diente en terópodos sugiere que eran más eficientes en el manejo de presas de lo que se pensaba, lo que, probablemente, contribuyó a su éxito."

En el estudio, los expertos también encontraron que la formación única de los tejidos de los dientes de estos dinosaurios se desarrolló en respuesta a que estos carnívoros masticaran materiales duros. Y es que, no se han encontrado ejemplares con dientes rotos porque, a diferencia de los humanos, a los reptiles les crecen de nuevo los dientes durante toda su vida.

Brink y sus colegas utilizaron un microscopio electrónico de barrido (un poderoso microscopio) y un sincrotrón (un microscopio que permite al usuario entender la composición química de una sustancia) para hacer un examen y análisis a fondo de las rodajas de dientes de ocho terópodos carnívoros ocho, entre ellos el T. Rex, Allosaurus, Coelophysis y Gorgosaurus. Las muestras procedían de diversos museos, incluyendo el ROM, el Museo Canadiense de la Naturaleza en Ottawa, y el Museo Royal Tyrrell en Alberta.

martes, 21 de julio de 2015

Zhenyuanlong suni, nuevo raptor emplumado descubierto en China


El hallazgo de una nueva especie de raptor emplumado ha vuelto a dejar en evidencia la caracterización que Jurassic Park hizo de los dinosaurios. Según un estudio de la Universidad de Edimburgo que publica hoy Scientific Reports, el nuevo espécimen, Zhenyuanlong suni, descubierto en la provincia china Liaoning, poseía las alas y las plumas más complejas vistas hasta la fecha en estos dinosaurios. Este tipo de plumas solo se habían documentado en los pequeños dinosaurios que normalmente son considerados protoaves. Desde la era dorada de la paleontología, a finales del siglo XIX, la idea de cómo lucían y se comportaban estos increíbles animales ha cambiado radicalmente. Ahora sabemos que, lejos de ser los lagartos fríos y perezosos que en un primer momento se dijo que eran, los dinosaurios fueron animales activos y ágiles, más cerca efectivamente de las aves que de las iguanas. 


Zhenyuanlong suni era un depredador ágil y voraz de un metro y medio de alto, perteneciente a una exitosa familia de dinosaurios carnívoros que se extendió ampliamente durante el Cretácico Medio, hace alrededor de 125 millones de años. Era incapaz de volar (por lo menos no como los animales que vuelan hoy en día) a pesar de estar completamente cubierto de plumas, algunas de las cuales eran complejas, similares a las de las aves modernas.

Recientemente se han encontrado grandes dinosaurios con lo que los científicos llaman protoplumas, filamentos duros en realidad más parecidos al pelo o al plumón de los polluelos que a las plumas complejas de la actualidad. Quizá el ejemplo más remarcable sea el Yutyrannus, un pariente chino del Tyrannosaurus rex completamente cubierto de protoplumas.

Por otro lado, están los maniraptoriformes, el clado que engloba tanto a las aves modernas como a los raptores, denominados en realidad dromeosáuridos, familia a la que pertenecen Zhenyuanlong, Velociraptor y el inmenso Utharaptor, que sería, de llegarse a demostrar, el mayor dinosaurio con plumas complejas, aunque de momento el récord se queda en China. Maniraptora incluye también a los oviraptores, que además de protoplumas tenían un pico como el de los loros, los Ornithomimus, similares a nuestros avestruces, y otros animales desconcertantes.

En este grupo sí se han documentado plumas complejas, muy similares a las de las aves, además de adaptaciones que apuntan, según las últimas hipótesis, a que estos dinosaurios son en realidad aves que nunca llegaron a volar de verdad. Aunque esta cuestión acerca de dónde “terminan” los dinosaurios y dónde “empiezan” las aves está lejos de ser aclarada. Lo cierto es que animales como Micriraptor, Jinfengopteryx, Rahonavis o Epidendrosaurus poseían ciertas adaptaciones para el vuelo, tanto en sus plumas como en su anatomía y mostraban comportamientos propios de las aves. Los alvarezsáuridos, por su parte, han sido hallados desde Argentina a China, pasando por Rumanía y Australia. Estas evidencias nos sugieren que desde mediados del Jurásico una parte importante de los dinosaurios estaba ya inmersa en el camino evolutivo que nos lleva a las aves modernas.


Lo más relevante de este descubrimiento es que las plumas de la cola y las “alas” de Zhenyuanlong presentan cañones. Plumas grandes y densas muy similares a las de las aves modernas, considerablemente más evolucionadas que el plumón que se ha documentado en otros fósiles y hasta ahora solo vistas en animales más cercanos a las aves. “Esto nos demuestra que los dinosaurios emplumados fueron más numerosos y diversos de lo que se sospechaba”, dice el profesor Junchang Lü, del Instituto de Geología de la Academia China de Ciencias Geológicas.

Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo, coautor del estudio, cuenta con elocuencia que “es uno de los primos más cercanos del Velociraptor, pero parece un pájaro. Es un dinosaurio con enormes alas conformadas por plumas con quillas bien definidas, igual que un águila o un buitre. Las películas se equivocaban: así es como el Velociraptor se debería haber visto en ellas”.

Referencia



jueves, 9 de julio de 2015

Wendiceratops pinhornensis, nuevo dinosaurio con cuernos


Científicos del Museo Real de Ontario (Canadá) y el Museo de Historia Natural de Cleveland (EE UU) han descubierto una nueva especie de dinosaurio con cuernos, Wendiceratops pinhornensis, en un yacimiento del sur de Alberta en Canadá. El hallazgo podría representar la primera aparición documentada de un cuerno en la nariz como ya se ha encontrado en otros ceratópsidos como los Triceratops y arroja luz sobre la evolución de las protuberancias en esta familia de dinosaurios.


Reconstrucción de Wendiceratops pinhornensis por Danielle Dufault

Un equipo científico describe en el último número de la de la revista PLoS ONE un nuevo dinosaurio, denominado Wendiceratops pinhornensis, a partir de más de 200 huesos que representan los restos de, al menos, cuatro individuos (tres adultos y un juvenil) hallados en el sur de Alberta, Canadá.

Según los autores, pertenecientes a grupos de investigación del Museo Real de Ontario (Canadá) y el Museo de Historia Natural de Cleveland (EE UU), Wendiceratops tenía aproximadamente 6 metros de largo y pesaba más de una tonelada. Vivió hace aproximadamente 79 millones de años, por lo que es uno de los miembros más antiguos de la familia de grandes dinosaurios con cuernos, que incluye al famoso ceratópsido Triceratops.

"Wendiceratops nos ayuda a comprender la evolución temprana de la ornamentación de los cráneos en un grupo icónico de dinosaurios que se caracterizan por sus rostros con cuernos", declara David Evans, coautor del estudio e investigador en el Museo Real de Ontario (Canadá).

Una serie de cuernos en forma de gancho curvados hacia delante adornaban su gola craneal, como una especie de armadura que se proyectaba desde la parte posterior del cráneo de Wendiceratop. Asimismo, el hueso nasal, aunque aparece en piezas fragmentadas, probablemente apoyaba un prominente cuerno en posición vertical.

El dinosaurio con los cuernos más llamativos

Para los científicos, esto podría representar la primera aparición documentada de un cuerno en la nariz como la de los demás ceratópsidos y arrojar luz sobre la evolución de estas protuberancias en la familia de los dinosaurios con cuernos.

"La gran gola ósea de Wendiceratops estaba rodeada por numerosos cuernos rizados, la nariz tenía un cuerno grande y recto, y probablemente también tenía cuernos sobre los ojos. El número de cuernos retorcidos en la gola craneal lo convierte en uno de los dinosaurios con cuernos más llamativos que se ha encontrado”, asegura Evans.

El nombre de esta nueva especie significa "cuernos cara de Wendy", en honor a Alberta Wendy Sloboda, una joven aficionada a los fósiles y quien  descubrió el yacimiento en 2010.

Este descubrimiento se suma a un creciente cuerpo de investigación que sugiere la alta diversidad que tenían los ceratópsidos, probablemente asociada con una radiación evolutiva rápida del grupo.

Referencia
  • Evans DC, Ryan MJ (2015) “Cranial Anatomy of Wendiceratops pinhornensis gen. et sp. nov., a Centrosaurine Ceratopsid (Dinosauria: Ornithischia) from the Oldman Formation (Campanian), Alberta, Canada, and the Evolution of Ceratopsid Nasal Ornamentation”. PLoS ONE 10(7): e0130007. doi:10.1371/journal.pone.0130007.

miércoles, 1 de julio de 2015

Sefapanosaurus zastronensis, espécimen basal de los sauropodos de cuello largo

Ahora un equipo internacional de paleontólogos ha reexaminado los restos fósiles descubiertos en la década de 1930, en la formación Elliot cerca de Zastron, Sudáfrica. Y que originalmente fueron catalogados como restos de un conocido dinosaurio herbívoro llamdo Aardonyx. El nuevo estudio ha llegando a conclusiones muy diferentes. El estudio en mayor profundidad ha revelado, entre otras cosas, que uno de los huesos del tobillo, el astrágalo, tenía forma de una cruz y que poseía otras características distintivas que hacían que quedara claro que pertenecía a una especie completamente nueva de dinosaurio. El saurio ha sido nombrado como Sefapanosaurus zastronensis.



Este nuevo dinosaurio es uno de los primeros miembros del grupo que luego se convirtieron en los gigantes de cuello largo del Mesozoico.

“Sefapanosaurus zastronensis ayuda a llenar la brecha entre los primeros sauropodomorfos y los saurópodos gigantes ” explica el dr. Alejandro Otero del CONICET en La Plata, Argentina y la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, autor principal del estudio publicado en la Zoological Journal of the Linnaean Society.

Este extraordinario dinosaurio es un miembro de la lista cada vez mayor de dinosaurios sauropodomorfos en transición hallados en Argentina y Sudáfrica, que están cada vez más cerca de decirnos cómo se  diversificaron.



Referencia


Fuente



viernes, 26 de junio de 2015

Baryonyx walkeri


Este gran depredador vivió en el período cretácico, hace alrededor de 125 millones de años.   Una foto de William Walker, quien descubrió este dinosaurio en 1983, nos permite dimensionar en parte el tamaño de este depredador.





lunes, 22 de junio de 2015

Transición de bípedos a cuadrúpedos en Dinosaurios

El estudio comparativo de las articulaciones de dinosaurios fósiles y caimanes actuales indica el modo en que se produjo esa transición.
  
Todos los dinosaurios saltaban, caminaban o se movían pesadamente sobre las dos patas traseras. Pero en ocasiones algunos descansaban o corrían con las cuatro para lograr una mayor estabilidad. Con el tiempo ese rasgo evolucionó y los dinosaurios se convirtieron en cuadrúpedos. Durante la transición, las extremidades delanteras se mantuvieron más cortas que las posteriores, lo que llevó a plantear la cuestión de cómo compensarían la postura inclinada con sus miembros rechonchos. ¿Caminarían sobre sus “dedos” o sobre sus palmas? Una nueva investigación sugiere que lo hicieron sobre estas últimas: algunos dinosaurios primitivos y sus parientes próximos se habrían apoyado directamente sobre sus palmas delanteras.

Los caimanes realizan una hiperextensión de sus dígitos
cuando caminan con el cuerpo levantado. [ISTOCKPHOTO]

Los dinosaurios se hallaban estrechamente emparentados con los antepasados de los caimanes y, por lo tanto, compartían muchas características estructurales con ellos. Ello llevó al biólogo Joel Hutson y a la geóloga Kelda Hutson a comparar la mecánica de las extremidades anteriores de los caimanes con la de fósiles de Postosuchus (pariente de los primeros dinosaurios y antepasado de caimanes y cocodrilos) para conocer mejor su movilidad articular.

Midieron el movimiento de cada articulación en especímenes de caimanes en distintos estados: inalterados, sin escamas, sin músculos ni tendones, sin ligamentos y, por último, sin cartílago. El equipo comprobó que, en los especímenes que presentaban un contacto directo entre huesos, la capacidad de extensión se igualaba a la de los fósiles. También verificaron que, con el cartílago en su lugar, los dígitos del caimán se hiperextendían fácilmente hacia atrás, lo que sugiere que Postosuchus exhibiría también esa capacidad. Por consiguiente, quizás los dinosaurios que realizaron la transición desde el bipedismo también caminaron de ese modo (sobre las palmas y con los dedos hiperextendidos). Los resultados se publicaron en línea el pasado marzo en la revista Journal of Zoology.

Las comparaciones de la amplitud de movimiento entre fósiles de dinosaurios y tejido fresco inalterado se han realizado en muy pocas ocasiones, según Mason Meers, biólogo de la Universidad de Tampa que investiga la evolución de la locomoción de los cocodrilos. «Esa labor lleva cien años de retraso», añade. Y aunque el estudio es reducido, en opinión de Joel Hutson, los resultados arrojan más luz sobre el modo extraño en que se desplazarían los primitivos dinosaurios. Por ejemplo, en el proceso de desarrollar cuatro patas dedicadas a la locomoción, estos podrían haber utilizado sus muñecas y palmas como si se tratara de zancos.

Más información

Fuentes




viernes, 12 de junio de 2015

Hypsilophodon foxii

Herbívoro del Cretácico inferior de aproximadamente 114 MA.

El largo de sus extremidades posteriores sugiere que era un excelente corredor, seguramente para escapar de sus depredadores.


Este ejemplar en particular se encuentra en la Sala de ornitisquios  del  American Museum of Natural History.





jueves, 11 de junio de 2015

Iguandon galvensis, nuevo dinosaurio para España


La nueva especie fue identificada a partir de fósiles que pertenecen a un ejemplar adulto, otro juvenil y 13 crías que probablemente formaran una “guardería” en la zona.



Investigadores de la Fundación Dinópolis han encontrado los restos de una nueva especie de dinosaurio, de 127 millones de años de antigüedad, a la que han bautizado como Iguandon galvensis, en homenaje a la localidad turolense de Galve. Además, han descrito por primera vez un grupo de crías del género Igandon, las cuales pudieron formar parte de una 'guardería de dinosaurios'.

Un carácter especial en el cráneo y una convexidad corta y abrupta en la región anterior de la mandíbula son los principales rasgos particulares del I. galvensis, que se convierte en la segunda especie de Iguandon reconocida y aceptada por la comunidad científica. Se trata de la quinta nueva familia de dinosaurio hallada en Galve y la décima de la provincia de Teruel.

En el estudio, publicado en la revista Cretaceous Research, los científicos afirman que los restos hallados pertenecen a un individuo adulto, otro juvenil y 13 crías. Estas últimas se encontraban en su primer año de vida y medían unos 60 centímetros de longitud, todavía lejos de los 6 metros que alcanzaban los adultos.


El estado de conservación de los restos óseos indica que todos se encontraban juntos cuando murieron, y no que se fueran acumulando en épocas diferentes. Los paleóntologos sugieren que las crías probablemente se hallaran cerca de la zona de nidificación, formando una especie de guardería donde podían ser controlados por sus progenitores.

Depósitos fluviales de entre 127 y 129 millones de años

Los fósiles que han permitido efectuar estos descubrimientos provienen de dos yacimientos formados en depósitos fluviales de la Formación Camarillas con una edad Barremiense inferior (127-129 millones de años de antigüedad).

Los restos fueron hallados en 2011, cuando se realizaron varias actuaciones paleontológicas que proporcionaron más de 1100 huesos de crías de Iguanodon (6 esqueletos parciales y otros 7 recuperados después de las campañas de lavado) en el depósito de San Cristóbal 2, así como restos de un ejemplar adulto de gran tamaño y de un juvenil en San Cristóbal 1.

Referencia bibliográfica:

Alcalá, L. et al. “Perinates of a new species of Iguanodon (Ornithischia: Ornithopoda) from the lower Barremian of Galve (Teruel, Spain)”. Cretaceous Research.

viernes, 5 de junio de 2015

Torvosaurus gurneyi, el mayor dinosaurio depredador de Europa

Habitó en la península ibérica hace unos 150 millones de años.

Según el estudio realizado por Christophe Hendrickx, de la Univesidad de Lisboa, el dinosaurio carnívoro Torvosaurus gurneyi, medía unos 10 metros de largo y utilizaba sus dientes de diez centímetros para despedazar a sus  víctimas. Se cree que habitó en la península ibérica hace unos 150 millones de años.


Hendrickx, lo descubrió cuando estudiaba unos huesos pertenecientes al Torvosaurus tanneri, o eso creía, una especie similar al nuevo hallazgo que habitaba en la región de las Montañas Rocosas (Estados Unidos) más o menos durante el mismo periodo.


Tras analizar la tibia, la mandíbula superior, los dientes y las vértebras de la cola, Hendrickx y su supervisor, Octavio Mateus, determinaron que se trataba de una nueva especie.

El Torvosaurus gurneyi, de entre 4 y 5 toneladas de peso, pertenecía al grupo de los megalosaurus, un género no muy conocido debido a que se han conservado pocos fósiles.


Sin embargo, se sabe que se asemejaban en apariencia al Tyrannosaurus rex, aunque más pequeños, y que tenían una fuerte mandíbula, patas gruesas y un cráneo alargado.

Lo más sorprendente de la especie recién descubierta es su gran tamaño. Según Hendrickx, probablemente se deba a la gran variedad de herbívoros que había en el momento, que ofrecían alimento suficiente para permitir la existencia de grandes especies de carnívoros.

Con el éxito de su primer descubrimiento, el paleontólogo espera seguir estudiando fósiles de Portugal y descubrir más especies de dinosaurios….”Solo me queda convencer a mi supervisor”, bromea.

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jueves, 4 de junio de 2015

Regaliceratops peterhewsi (Hellboy), nuevo ceratopsido de 70 ma.

El hallazgo de un cráneo fósil aporta nuevos datos sobre la evolución de los dinosaurios ceratopsidos

Hace aproximadamente 10 años, el geólogo canadiense Peter Hews encontró algo asomando en un acantilado sobre el río Oldman, al sudoeste de Alberta, Canadá. Hoy la revista científica Current Biology publica el estudio acerca de lo que resultó ser un cráneo casi completo de una nueva e inusual especie de dinosaurio con cuernos, un pariente cercano del conocido tricerátops. El investigador Caleb Brown del Museo de Paleontología Royal Tyrrell es el autor de estudio que sale ahora a la luz y que aporta un nuevo punto de vista acerca de los ceratópsidos, el género de los dinosaurios cornudos.



“El espécimen fue hallado en una región de Alberta donde nunca habíamos encontrado dinosaurios astados antes, así que desde el principio supimos que era un hallazgo importante”, cuenta Brown. “Sin embargo, no fue hasta que fuimos extrayendo lentamente el espécimen de las rocas en el laboratorio cuando toda la anatomía del cráneo fue descubierta, junto con sus extrañas características”, añade.

La clasificación de este grupo de dinosaurios estaba dividida en dos clases bien distintas: los casmosaurinos, con dos grandes cuernos sobre los ojos y uno más pequeño sobre el hocico (como el famoso tricerátops), y los centrosaurinos, con un gran cuerno en el hocico y dos muy pequeños sobre los ojos y que, además, se extinguieron antes que los casmosaurinos. Lo que hace que este nuevo especímen sea relevante es que, pese a mostrar la configuración craneal de un tricerátops, presenta una ornamentación y una cornamenta atípicos. El dinosaurio tiene dos cuernos “prácticamente cómicos”, de ahí que los científicos lo apoden Hellboy, como un conocido y diabólico personaje de cómic. Además, presenta una espectacular corona de huesos con forma de diamante en la parte superior del cráneo y un solo cuerno grande sobre la nariz. Vivió en el Cretácio tardio, hace 70 millones de años.

“Curiosamente, ese tipo de configuración craneal 'estaba libre' porque los centrosaurinos desaparecieron poco tiempo antes”, aclara el paleontólogo Luis Alcalá, director gerente de la Fundación Conjunto Arqueológico de Teruel-Dinópolis. “Es decir, la investigación realizada modifica el escenario propuesto hasta ahora para la ornamentación de los dinosaurios con cuernos y supone la constatación de una convergencia evolutiva inesperada”.

Recreación artística del 'Regaliceratops peterhewsi'. / JULIUS T. CSOTONYI

“Cuando los dinosaurios astados fueron encontrados por primera vez se sugirió que los cuernos y la cresta eran usados como defensa, y todos hemos visto ilustraciones de batallas entre tricerátops y T-Rex”, apunta Brown. Pero “a medida que más especies han ido apareciendo parece más evidente otra función aparte de la defensiva", añade. Hay un debate actualmente entre los paleontólogos acerca de si fue el reconocimiento entre especies, o quizá la selección sexual, la impulsora de semejante variedad de ornamentaciones.

Parte de la comunidad científica defiende que se trata del más antiguo y claro ejemplo de selección sexual en dinosaurios, frente a los que piensan que se trataba de características que ayudaban a los animales a distinguirse entre sí y de otras especies similares. “Es probable que los cuernos y la cresta tuviesen más de una función y aunque la evolución de estas características fuera conducida por la apariencia, es probable que, si se hubiesen visto obligados, los usaran también como defensa”, concluye Brown. El científico, por cierto, utiliza el estudio para declararse a Lorna O'Brien, otra investigadora del mismo museo (que ha aceptado la proposición).


Caleb Brown y el coautor del estudio Donald Henderson, investigador del mismo centro, han nombrado oficialmente al nuevo dinosaurio Regaliceratops peterhewsi, en referencia a la cresta en forma de corona del animal, además del nombre de su descubridor. Ambos admiten, sin embargo, preferir el mote de Hellboy.

Enlace al trabajo
Caleb M. Brown, Donald M. Henderson

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martes, 12 de mayo de 2015

Saurornitholestes sullivani, un nuevo raptor con superolfato

Saurornitholestes sullivani es el nombre de esta nueva especie de dinosaurio con una apariencia similar al Velociraptor, pero que contaba con un sentido del olfato más desarrollado, lo que lo convertía en un cazador excepcional.



El descubrimiento del Saurornitholestes sullivani, difundido por un grupo de investigadores de la Universidad de Pennsylvania, sería uno de los más importantes en el ramo a fechas recientes, aunque curiosamente fue producto de un descuido cometido hace 16 años.

Steven Jasinski, estudiante de doctorado y curador del Museo Estatal de Pennsylvania, fue el encargado de dar con esta nueva especie al analizar un fósil de 75 millones de años de antigüedad, excavado en 1999 por el paleontólogo Robert Sullivan, quien en su momento clasificó erróneamente su descubrimiento, al considerarlo como parte de los huesos de una clase ya existente. Por fortuna Jasinski tuvo el acierto de estudiar a mayor detalle los restos, para percatarse de que en realidad se trataba de una especie completamente nueva, con muchas características similares a otros raptores, pero con una estructura olfatoria mucho más elaborada.

 


El estudio, publicado en la más reciente edición del New Mexico Museum of Natural History and Science Bulletin, según reporta el Daily Mail, analiza a profundidad las cualidades del cráneo del Saurornitholestes sullivani, cuyo bulbo olfatorio posee unas dimensiones más grandes de lo normal, lo que implicaría un sentido del olfato mucho más agudo que el del Velociraptor y sus demás parientes.

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miércoles, 29 de abril de 2015

Placas de los #Estegosaurios, muestran dimorfismo sexual

Los machos y hembras de Stegosaurus pudieron haber tenido distintas placas óseas a lo largo de su cuerpo. Se trata de un caso de dimorfismo sexual en dinosaurios que ha estudiado Evan Thomas Saitta de la Universidad de Bristol (Inglaterra).
 

Las diferencias anatómicas entre machos y hembras de la misma especie son habituales en los animales de hoy en día, pero es complicado determinar el dimorfismo sexual en los dinosaurios. El autor de “Evidence for Sexual Dimorphism in the Plated Dinosaur Stegosaurus mjosi (Ornithischia, Stegosauria) from the Morrison Formation (Upper Jurassic) of Western USA”, estudio publicado en PLOS ONE, ha analizado a un grupo de Stegosaurus mjosi y concluye que los ejemplares con placas óseas anchas y redondeadas son machos mientras que las hembras pudieron tener placas más largas y estrechas. Las placas de algunos machos llegaban a ser un 45% más grandes que las de sus compañeras femeninas.

 

La familia de los estegosáuridos (Jurásico Superior) es conocida por estar compuesta por pesados herbívoros con un par de filas de placas óseas sobre su espalda, además de espinas en la cola. A través de TACs y análisis en microscopio, Evan Saitta determina que las diferencias entre las placas no son resultado del crecimiento, ya que en ambas variedades el tejido óseo había dejado de crecer. Tampoco eran especies distintas ni los individuos presentaban una combinación de ambas placas, ya que el investigador ha estudiado también ejemplares solitarios de Stegosaurus que sólo presentaban un tipo de placas.
 
Este nuevo conocimiento permitirá concebir una imagen más clara del comportamiento de este grupo de dinosaurios. Saitta especula, además, sobre el motivo de las diferencias: los machos, con placas más grandes y anchas, dependían de su ornamentación para atraer a las hembras; éstas pudieron usar sus “espinosas” placas para disuadir a posibles predadores.

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martes, 6 de enero de 2015

Corythosaurus

Corythosaurus es un miembro del grupo de los dinosaurios con pico de pato llamado hadrosaurios. El extraño cráneo de la  especie está coronado por un casco en forma de medialuna que contenía largos tubos internos, que formaban elaborados pasajes nasales.

Recolectado en 1912 en Alberta, Canadá, este Corythosaurus es uno de los mejores ejemplares de dinosaurios que se han encontrado. La preservación de impresiones de piel fosilizada y una malla de tendones calcificados que le tensó las vértebras de altura lo convierten en algo difícil de encontrar.




jueves, 12 de diciembre de 2013

Edmontosaurus regalis, NUEVO HADROSAURIO QUE POSEÍA UNA CRESTA COMO LA DE LOS GALLOS.

Un raro espécimen de dinosaurio de pico de pato momificado, encontrado en Canadá, tiene en su cabeza una cresta carnosa similar a la de los gallos. Según publican científicos de las universidades de Bolonia y de Nueva Inglaterra, ha sido toda una sorpresa. Las crestas óseas evolucionaron en múltiples formas en los dinosaurios, pero la de este ejemplar es única y se desarrolló independiente a las de otros hadrosaurios.


Los dinosaurios son conocidos a menudo por sus cráneos adornados con crestas óseas y cuernos. En América del Norte, los más comunes hace entre 75 y 65 millones de años eran los hadrosaurios, o dinosaurios de pico de pato, que podían llegar a medir cerca de doce metros de longitud y tenían una larga cola y poderosas patas traseras. Estos herbívoros vivían en grandes manadas y llenaron el mismo nicho ecológico que los canguros o los venados ocupan hoy en día.

Hasta ahora se sabía que este tipo de dinosaurios podían tener crestas óseas en la parte superior de la cabeza. Sin embargo, un nuevo ejemplar momificado hallado en un yacimiento al oeste de la ciudad de Grande Prairie (Alberta, Canadá), y que pertenece a la especie Edmontosaurusregalis, altera lo que sabían los científicos sobre la evolución de las crestas en este grupo.  

“Hemos encontrado un ejemplar único, ya que proporciona la primera evidencia de una cresta formada por tejidos blandos. Es como localizar el fósil de una cresta de gallo, o una trompa de elefante, algo por lo general muy difícil de conservar. En el registro fósil de los dinosaurios, las crestas no son inusuales, pero hasta ahora todas las documentadas eran óseas”, declara a SINC Federico Fanti, coautor del trabajo, que se publica en Current Biology, e investigador de la Universidad de Bolonia (Italia).

“La cresta del Edmontosaurus regalis evolucionó de forma totalmente independiente de las óseas que vemos en otros dinosaurios de pico de pato como Parasaurolophus y Corythosaurus”, asegura a SINC Phil Bell, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia).

Los científicos no saben muy bien qué representa este descubrimiento, pero plantea la posibilidad de que este tipo de crestas carnosas estuvieran presentes en otros dinosaurios saurópodos o incluso en los tiranosaurios.

"Es difícil saber qué utilidad podía tener esta cresta en los dinosaurios de pico de pato. En los gallos y algunas otras aves, las crestas rojas brillantes sirven para llamar la atención de las hembras por parte de los machos. Podríamos imaginar a dos machos Edmontosaurus mirándose, gritando y mostrando su cabeza para indicar quién era el macho dominante y el que está a cargo de la manada", señala Bell.

Una extraordinaria momia de dinosaurio

La conservación de este ejemplar de Edmontosauraus regalis es extraordinaria. Los tejidos blandos, como la piel y los músculos, se deterioran rápidamente después de la muerte, por lo que muy rara vez se fosilizan. Para que la piel de un animal pueda preservarse a lo largo del tiempo, debe haber sido enterrado muy poco después de morir. Un soterramiento rápido, por sedimentos relativamente suaves, ralentiza la descomposición y previene el daño que pueden provocar en él los carroñeros. 

Edmontosauraus regalis muy probablemente falleció cerca de un banco de arena de un río y quedó enterrado en cuestión de horas o días. “También sospechamos que ciertas bacterias, que son atraídas por los cuerpos en descomposición, son responsables de catalizar la preservación de la piel antes de descomponerse”, subraya Bell.

“El espécimen conserva sus tres dimensiones. Después de una preparación completa, fue posible exponer su cuerpo momificado muy bien conservado, que muestra todos los detalles de las estructuras dérmicas, incluidas la piel y la cresta sobre su cabeza”, señala el científico italiano. 

Referencia
Bell et al.: "A mummified duck-billed dinosaur with a soft-tissue cock's comb". Current Biology, 24. Enero de 2014. http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2013.11.008

[Fuente]
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallado-un-dinosaurio-de-pico-de-pato-con-cresta-de-gallo

miércoles, 11 de diciembre de 2013

LA ESCARPA DE CAMPECHE Y SU RELACIÓN CON ÉL EVENTO KT.

Los restos del devastador impacto están expuestos a lo largo de la escarpa de Campeche, un inmenso acantilado bajo el agua en el sur del Golfo de México. El mapa del Golfo de México muestra la localización del acantilado de Campeche y el cráter del impacto que causó una extinción global hace 65 millones de años.


Hace unos 65 millones de años, un asteroide o un cometa se estrelló en un mar poco profundo cerca de lo que hoy es la península de Yucatán, en México. La tormenta de fuego y la inmensa nube de polvo resultantes causaron la extinción de muchas plantas de la tierra y de los animales grandes, incluyendo la mayoría de los dinosaurios. Esta es la historia oficial sobre la desaparición de estos fascinantes seres, una hipótesis que los científicos han confirmado con nuevos descubrimientos en los últimos años. Ahora, un grupo internacional de investigadores ha presentado en la reunión de la American Geophysical Union (AGU) que se celebra esta semana en San Francisco, pruebas de que los restos del devastador impacto están expuestos a lo largo de la escarpa de Campeche, un inmenso acantilado bajo el agua en el sur del Golfo de México.

El impacto del meteorito creó un enorme cráter, de más de 160 kilómetros de diámetro. Por desgracia para los geólogos, este cráter es casi invisible en la actualidad, enterrado bajo cientos de metros de escombros y casi un kilómetro de sedimentos marinos. Aunque se han encontrado secuelas del impacto en rocas de todo el mundo, muy poco se ha investigado sobre las rocas cerca del lugar del impacto, en parte debido a que están tan profundamente enterradas. Todas las muestras existentes de depósitos de impacto cerca del cráter han venido de pozos profundos perforados en la península de Yucatán.

El pasado marzo, un equipo internacional de investigadores dirigido por Charlie Paull, del Instituto de Investigación del Acuario de Monterey Bay (MBARI) creó el primer mapa detallado del acantilado de Campeche. El equipo utilizó sonares en el buque de investigación Falkor, operado por el Instituto Oceánico Schmidt. Los mapas resultantes se han incorporado recientemente en Google Maps y Google Earth para que puedan ser vistos por los investigadores y el público en general.

Paull ha sospechado durante mucho tiempo que las rocas asociadas con el impacto podrían haber estado expuestas a lo largo del acantilado submarino de Campeche, de 600 kilómetros de longitud, justo al noroeste de la Península de Yucatán. De casi 4.000 metros de altura, este acantilado es uno de los accidentes submarinos más escarpados y altos de la Tierra. Es comparable a una de las paredes del Gran Cañón, a excepción de que se encuentra a miles de metros bajo el mar.

Registro del impacto

Al igual que en las paredes del Gran Cañón, las capas de rocas sedimentarias expuestas en la faz de Campeche proporcionan un registro secuencial de los eventos que han ocurrido durante millones de años. Sobre la base de los nuevos mapas, Paull cree que las rocas formadas antes, durante y después del impacto están expuestas a lo largo de diferentes partes de este acantilado submarino.


De la misma forma que un geólogo puede caminar por el Gran Cañón para cartografiar las capas de roca y recolectar muestras, Paull espera un día realizar un trabajo de campo geológico y tomar muestras a lo largo de la escarpa de Campeche. Hace apenas un par de décadas , la idea de realizar sondeos geológicos a gran escala a miles de metros bajo la superficie del océano habría parecido una fantasía lejana. En los últimos ocho años, sin embargo, esa cartografía se ha convertido en casi una rutina para los geólogos de MBARI utilizando robots submarinos.

Los mapas de nueva creación del acantilado de Campeche podrían abrir un nuevo capítulo en la investigación de uno de los más grandes eventos de extinción en la historia de la Tierra. El análisis detallado de los datos y un eventual trabajo de campo en la escarpa revelarán fascinantes nuevas pistas sobre lo que ocurrió durante el impacto masivo que puso fin a la era de los dinosaurios, pistas que han estado ocultas bajo las olas durante 65 millones de años.

[Fuente]
www.abc.es/ciencia/20131210/abci-primer-mapa-desaparicion-dinosaurios-201312101246.html#.UqcHbOohYN4.twitter