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lunes, 29 de octubre de 2012

Nuevas conclusiones sobre modo de vida de los Australopithecus afarensis.

 
Desde hace mucho se sabe que los Australopithecus afarensis, tenían la capacidad de caminar erguidos, ahora un nuevo estudio, sobre restos de otros ejemplares ha llegado a la conclusión que también poseían la capacidad de tener un modo de vida parcialmente arborícola.

Una investigación que publica esta semana la revista Science revela que estos antecesores del género Homo tenían la articulación del hombro orientada hacia arriba, lo que refuerza la hipótesis sobre su comportamiento arbóreo y demuestra sus semejanzas con los simios africanos modernos.

La morfología del omóplato está relacionada con los hábitos locomotores. Así, para comprender mejor el crecimiento y el desarrollo del Australopithecus afarensis, los investigadores estadounidenses han estudiado sus huesos del hombro.

En concreto han analizado el caso de Selam, un ejemplar juvenil de Australopithecus afarensis de unos tres años de edad encontrado en el yacimiento de Dikika (Etiopía) en 2000. Selam es conocida como “la hija de Lucy” por la proximidad geográfica de ambos fósiles, a pesar de que los restos de la niña de Dikika, con 3,3 millones de años, son más antiguos.
 


En primer lugar analizaron el desarrollo y la evolución de la forma del omóplato de los homínidos existentes, lo que les permitió conocer las diferencias morfológicas entre los ejemplares jóvenes y los adultos. A continuación, los científicos compararon los restos fósiles de los extintos australopitecos con los de otros homínidos como el Homo sapiens, el Homo ergaster y los géneros Pan, Gorilla y Pongo.

“Analizamos el omóplato de ejemplares adultos y juveniles de estas especies”, explican. “Esta aproximación nos ayudó a comprender mejor la influencia del sistema locomotor en la anatomía del hombro de los australopitecos”, recoge el estudio. Los resultados mostraron que existen dos formas distintas del omóplato tanto en los homínidos existentes como en los extinguidos.

Omóplatos orientados hacia el cráneo


Los primates africanos se diferencian de los humanos por una concavidad situada en la cabeza del omóplato que está orientada hacia el cráneo. Esta característica responde a su necesidad de distribuir el peso sobre la cápsula de la articulación del hombro mientras trepan y cogen los objetos, especialmente cuando su miembro superior sostiene alguna carga.

“Nuestro análisis demuestra que los australopitecos también tenían la articulación del hombro orientada hacia arriba”, explican los autores. Esto les permitió evitar el desplazamiento del húmero cuando se colgaban de los árboles. “Se trata de un rasgo característico de los animales suspensorios, que se balancean de un sitio a otro”, asegura la investigación. En cambio, la orientación de las articulaciones de los Homo sapiens era lateral y, además, necesitaron más tiempo de evolución para conseguir ese enfoque craneal.

Además, el estudio demuestra que los homínidos arbóreos, como Selam, tenían una fosa infraespinosa (el área cóncava de la zona posterior del omóplato) más estrecha que la de los humanos, lo que les permitía estabilizar la articulación del hombro durante la suspensión. “Muy probablemente estos homínidos, pese a ser bípedos, participaron en estrategias de comportamiento en las que trepar a los árboles se unía a su condición bípeda”, concluyen los expertos.

miércoles, 24 de octubre de 2012

GESTANTES EN CONTEXTOS ARQUEOLÓGICOS.

A través de la lista PALEOPAT, nos han llegado dos interesantes artículos, referentes a gestantes en contextos arqueológicos, que compartimos con ustedes.

Death of Mother and Child Due to Dystocia in 19th Century Portugal.

C.B.CRUZ (1) AND S.CODINHA
(1)    Department of Anthropology, University of Coimbra, 3000 Coimbra Portugal

ABSTRACT

While historical documents indicate that complications during pregnancy, labour or soon after birth was a common cause of death in past populations, to date only a few archaeological cases have been reported. Here we present an example, unearthed in a small Portuguese churchyard, of an adult female buried with an infant at her pelvis. The pair appear to have died during labour, as the infant’s estimated age at death corresponds to a full term pregnancy, while the distribution of the bones at the adult’s pelvic girdle is consistent with birth positioning.

The association between the skeletons and their cause of death is analysed, discussed and compared with similar archaeological evidence.

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A Case of Maternal and Perinatal Death in Neolithic Southern Vietnam, c. 2100–1050 BCE

ANNA WILLIS (1) AND MARC F OXENHAM (1)
(1)    School of Archaeology and Anthropology, College of Arts and Social Sciences, Australian National University, Canberra, ACT 0200, Australia
ABSTRACT

Despite ostensibly elevated rates of young female mortality in the past, believed to be associated with the risks of pregnancy and child birth, surprisingly few cases of pregnant female burials are reported in the bioarchaeological literature. This paper describes and discusses the case of a young female who died and was interred with an unborn full-term breech foetus at the Neolithic site of An Son, southern Vietnam c. 2100–1050BCE. Her exceptionally poor oral health, evidence for cribra orbitalia, linear enamel hypoplasia, small stature and compromised gynaecological competence, contributes to a differential diagnosis that explores a range of additional complications that may have contributed to the death of both mother and unborn child. An examination and appreciation of this case contribute to our knowledge of the reproductive age and health of young females in Neolithic Southern Vietnam and the challenges they faced during pregnancy and childbirth.

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NUEVO ESTUDIO REAFIRMARÍA “HIPÓTESIS DE LA ABUELA”

Un nuevo estudio publicado hoy en Proceedings of the Royal Society B, entrega nuevos antecedentes y provee de un soporte matemático, que reforzaría la “hipótesis de la abuela”,  planteada en 1997, por Kristen Hawkes y según la cual nuestros ancestros incrementaron su esperanza de vida, gracias a la ayuda de las abuelas, que colaboraron en la alimentación de los nietos.


Según la autora principal, Kristen Hawkes, de la Universidad de Utah, las simulaciones indican que la ayuda de las abuelas pudo alargar la esperanza de vida en primates hasta una esperanza de vida humana en menos de 60.000 años. Las chimpancés hembras rara vez viven hasta los 40 años; mientras que las mujeres humanas suelen vivir varias décadas más allá de sus años fértiles. Los resultados mostraron que los cuidados de las abuelas a sus nietos pueden aumentar en 49 años la esperanza de vida de los primates, en un “corto” período de tiempo evolutivo.

Según la “hipótesis de la abuela”, cuando las abuelas ayudan a alimentar a sus nietos, después del destete, sus hijas pueden engendrar más hijos en intervalos más cortos. Al permitir a sus hijas tener más hijos, unas pocas hembras ancestrales, que vivieron el tiempo suficiente para llegar a ser abuelas, pasaron sus genes de la longevidad a sus descendientes.

Fundamento matemático

Hawkes propuso formalmente la 'hipótesis de la abuela' en 1997, y ha sido objeto de debate desde entonces. Una de las principales críticas fue que la hipótesis carecía de fundamento matemático, algo que el nuevo estudio pretendía suministrar. A medida que los ancestros humanos evolucionaron en África, durante los últimos dos millones de años, el entorno cambió, haciéndose más seco, y disminuyeron los bosques. "Así que las madres tenían dos opciones", explica Hawkes, "ir en busca de bosques con alimentos disponibles para que los bebés destetados se alimentaran solos, o seguir alimentando a sus hijos después de que fueran destetados".

Este hecho favoreció que algunas mujeres, cuya edad reproductiva estaba terminando, intervinieran desenterrando tubérculos y abriendo frutos secos de cáscara dura para ayudar en la alimentación de los hijos destetados. Los primates que se quedaron cerca de las fuentes de alimentos para que las crías destetadas pudiesen alimentarse "son nuestros primos, los grandes simios", afirma Hawkes, mientras que "los que comenzaron a explotar recursos que las crías pequeñas no podían manejar, evolucionaron, gracias a la ayuda de las abuelas, hasta convertirse en seres humanos".

Paper
http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/early/2012/10/18/rspb.2012.1751.full?sid=d0227120-fb7c-4a87-ac89-ecf886b91d7e

martes, 23 de octubre de 2012

CÉLULAS OSEAS DE DINOSAURIO

Fuente
http://www.examiner.com/article/dinosaur-bone-cells-confirmed-real-by-new-research


(Traducción libre)

Una nueva investigación publicada en la revista Bone y que fue hecho público en la web de la North Carolina State University, este 23 de octubre de 2012, confirma que las células de dinosaurios descubiertos previamente, son realmente células óseas de dinosaurios y no producto de contaminación.

Las células óseas de dinosaurio (osteocitos) se extrajeron, en del colágeno conservado en el tejido óseo de un Tyrannosaurus Rex de 67 millones de años en 2005 y de un Brachylophosaurus  canadensis, de 80 millones de años en 2007.

La Dra. Mary Schweitzer , profesora de ciencias marinas, terrestres y atmosféricas y terrestres del North Carolina Museum of Natural Sciences, dirigió el grupo que determinó que las células extraídas de la médula ósea son realmente células y no el resultado de la contaminación. Dr. Marshall Bern, desde el Palo Alto Research Center (PARC) fue responsable de la espectrometría de masas. El ex estudiante de doctorado de NC State Timoteo Cleland y asistente de investigación Wenxia Zheng también contribuyeron a la obra.

La confirmación se estableció en parte por el hecho de que las células óseas extraídas de dinosaurios reaccionar con un anticuerpo específico para las células óseas que se encuentran en las aves actuales.

Este descubrimiento también incluye la presencia de ADN en las células óseas. El ADN puede ser ADN de dinosaurio, pero no hay secuencias de ADN de dinosaurio para comparar.

Paper
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S875632821201318X
Authors: Mary H. Schweitzer, Wenxia Zheng, Timothy Cleland, NC State University; Marshall Bern, Palo Alto Research Center

North Carolina State University
http://news.ncsu.edu/releases/tpschweitzer-bone/

Fuente
http://www.examiner.com/article/dinosaur-bone-cells-confirmed-real-by-new-research