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jueves, 3 de diciembre de 2015

Australerpeton cosgriffi, anfibio de 260 millones de años, que parecia un cocodrilo.


Un grupo de paleontólogos realizó un nuevo y detallado análisis de una de las especies fósiles más interesantes de Brasil: el Australerpeton cosgriffi, un pariente gigante de los actuales anfibios que vivió en el período Pérmico, hace 260 millones de años. Pese a su nexo con los sapos y las salamandras actuales, este animal de hasta 2,5 metros de largo parecía más bien un cocodrilo, con su hocico delgado, que incluso poseía escamas en su cuerpo.

Esta nueva descripción de la especie, que hace hincapié en la peculiar morfología de su cráneo, salió publicada en Zoological Journal of the Linnean Society, y su primer autor es Estevan Eltink, quien cursó su doctorado en el Laboratorio de Paleontología de la Universidad de São Paulo en la ciudad de Ribeirão Preto, Brasil, con el apoyo de la FAPESP. Un trabajo anterior sobre fósiles recientemente descubiertos de este animal salió en mayo de 2014 en Journal of Vertebrate Paleontology.

Suscriben también el estudio Max Langer, de la USP de Ribeirão Preto –quien coordina el Proyecto Temático intitulado “El origen y la irradiación de los dinosaurios en Gondwana (Neotriásico - Eojurásico)” y dirigió el doctorado de Eltink–, como asín también Eliseu Dias, de la Universidad Estadual del Oeste de Paraná, Sérgio Dias-da-Silva, de la Universidad Federal de Santa Maria (Rio Grande do Sul), y Cesar Schultz, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.

Eltink comenta que el paleontólogo Mario Costa Barberena, de la UFRGS (ya fallecido), recolectó los primeros fósiles de la especie, oriunda de Serra do Cadeado, zona serrana del interior de estado de Paraná, a lo largo de los años 1970 y 1980. Costa Barberena realizó la primera descripción formal del A. cosgriffi en 1998, abordando justamente el cráneo del animal. Otros trabajos sobre ese material poscraneal (es decir, que va del cuello hasta la punta de la cola) salieron en la década siguiente.

Pese a que era un animal relativamente bien estudiado, la descripción de Costa Barberena era superficial y carecía de una revisión más profunda de la anatomía y la comprensión comparativa de las estructuras”, dijo Eltink. Asimismo, perduraba un misterio con relación a la posición de la criatura en el “álbum de familia” de los anfibios primitivos.

Para ser más preciso, la especie pertenecía al gran grupo de los temnospóndilos, animales que gozaron de un amplio éxito evolutivo y colonizaron ambientes terrestres y acuáticos durante más de 200 millones de años hasta desaparecer (pero no sin que antes un subgrupo de éstos les diera origen a los anfibios actuales, de acuerdo con la hipótesis dominante entre los paleontólogos).

El A. cosgriffi es el temnospóndilo más completo que se haya encontrado en América del Sur. Su hocico muy largo y fino –el término técnico es “longirrostrino”, se asemeja al de animales que existieron en la región de la actual Rusia.

Sin embargo, también existía la posibilidad de que el animal tuviera una ligazón más cercana con temnospóndilos contemporáneos de Sudáfrica, con morfología brevirrostrina, es decir, de hocico corto. Ésta fue la duda que los investigadores intentaron despejar mediante el análisis detallado de los cráneos de la especie descubiertos hasta ahora y de la comparación de su morfología con la de otros temnospóndilos.

Cuestión de oído

El análisis tuvo en cuenta un conjunto de 221 características del grupo. Sin embargo, la más importante para definir el lugar de la especie en el árbol genealógico de los anfibios primitivos fue la morfología de la cavidad del tímpano, que ayudó a clasificar a la criatura como pariente de las formas sudafricanas conocidas como Rhinesuchidae.

En tanto, las formas rusas, representadas por los Platyoposaurinae, de largirrostria [hocico alargado] bastante evidente, exhibirían esa característica convergentemente”, dice Eltink.

Es decir, se trata de un caso típico de evolución convergente, en el cual dos linajes de animales sin parentesco muy cercanos se ven llevados por la selección natural a desarrollar adaptaciones morfológicas muy similares.

La cuestión, por supuesto, es la siguiente: ¿una convergencia con qué fin? Tanto el formato de la bocona del A. cosgriffi como su dentición sugieren una dieta basada en peces, que también debe haber sido el caso de las especies rusas.

Un animal moderno que recuerda superficialmente a esa criatura es el gavial (Gavialis gangeticus), un cocodrilo de la India. En el caso de los gaviales, se sabe que el hocico delgado reduce la resistencia del agua a los movimientos del animal y le facilita así la captura de peces. “Pese a que los grupos son filogenéticamente muy lejanos, la morfología general del cráneo es similar”, dijo Eltink.

Vemos que los hábitos piscívoros desembocan a menudo en una morfología craneal bastante parecida. Entre los temnospóndilos, por ejemplo, esa morfología apareció en tres linajes distintos: Archegosauridae, Rhinesuchidae y Trematosauridae.”

Cuando observamos la historia evolutiva de los tetrápodos [todos los vertebrados menos los peces] como un todo, el alargamiento del cráneo aparece convergentemente en distintos linajes acuáticos y semiacuáticos. Por ende, esto parece ser algo bastante plástico”, dijo el paleontólogo.

Resulta evidente que un predador de este porte dependería de un escenario semiacuático igualmente grandioso. En la época en que esta especie vivió, los continentes estaban agrupándose para formar el supercontinente Pangea, con el cierre del pequeño mar que existía entre lo que vendría a ser América del Sur y la futura África.

En la época y en el lugar en que el A. cosgriffi vivía, el resultado de esos procesos fue la formación de un ambiente de transición entre áreas fluviales continentales y ambientes más áridos. Por lo tanto, es posible imaginar una región costera con dunas y lagos de agua dulce, que quizá se pareciera a la actual región de Lençóis Maranhenses, en el estado de Maranhão, en la cual el anfibio nadaba en busca de peces.

miércoles, 22 de julio de 2015

Combates de herbívoros en el Pérmico

Los combates entre machos de especies herbívoras a base de cabezazos y colmillos, como las representadas hoy por los ciervos, aparecieron por primera vez hace unos 270 millones de años.

Esto es lo que investigadores del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad Witts han concluido, tras actualizar y profundizar un estudio de un ancestro de los mamíferos herbívoros, el Tiarajudens eccentricus, descubierto hace cuatro años.



A través de este estudio, investigadores de Brasil y Sudáfrica pueden ahora presentar una descripción minuciosa del cráneo, esqueleto y sustitución dental de esta especie en Brasil. Y saben ahora que hace 270 millones de años, los combates interespecíficos que hoy vemos entre ciervos machos ya tuvieron su precedente entre estos precursores de los mamíferos. El estudio se publica en Open Science.

Cuando se descubrió Tiarajudens eccentricus produjo algunas sorpresas: a pesar de tener dientes caninos sobresaliente y postcaninos ocluidos era un herbívoro.

El descubrimiento de esta especie brasileña permitió un nuevo análisis de la especie sudafricana Anomocephalus africanus descubierta 10 años antes. Las dos especies tienen varias características similares que indican claramente que estaban relacionadas, pero las especies africanas carecían de los colmillos con dientes de sable de su primo brasileño

En el Pérmico Medio, la época en que estas especies vivieron, hace unos 270 millones de años, las primeras comunidades con abundantes terápodos herbívoros fueron evolucionando.

En la actualidad, los caninos de los ciervos se utilizan en los combates entre machos. Los grandes caninos en el T. eccentricus se interpretan como una indicación de su uso de manera similar, y es la evidencia más antigua de machos herbívoros que usaron sus caninos durante peleas con sus rivales.


En otro grupo de parientes mamíferos fósiles, los dinocefalianos, que vivieron al mismo tiempo que los anomodontes, algunos de los huesos estaban en sus frentes engrosados masivamente.



Esto se puede interpretar como que estaba siendo usado en combates a cabezazos, un comportamiento moderno mostrado por varias especies de ciervos en la actualidad.

jueves, 9 de julio de 2015

Tierra y océanos asolados en la Extinción del Pérmico medio


Un equipo liderado por la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica) ha obtenido muestras en rocas de un evento de extinción masiva que se produjo hace alrededor de 260 millones de años.

Este evento llevó a la desaparición de un grupo diverso de reptiles parecidos a mamíferos tempranos llamado dinocephalians, que eran los mayores animales vivos de la tierra de la época.


El proyecto fue dirigido por Michael Day, un becario postdoctoral en la Universidad de Wits, y los resultados están contenidos en el estudio titulado: "¿Cuándo y cómo se produjo la extinción masiva terrestre del Pérmico medio?". La evidencia del registro de tetrápodos de la Cuenca Karoo, Sudáfrica'. Se publica este 8 de julio en Proceedings of the Royal Society B.

El Karoo es muy rico en fósiles de animales terrestres de los períodos geológicos Pérmico y Triásico, lo que lo convierte en uno de los pocos lugares para estudiar los eventos de extinción en la Tierra durante este tiempo. Como resultado, la región de Karoo de Sudáfrica no sólo proporciona un registro histórico de cambio biológico durante un período de la historia de la Tierra, sino también un medio para poner a prueba las teorías de los procesos evolutivos durante largos períodos de tiempo.

Mediante la recopilación de fósiles, el equipo fue capaz de demostrar que alrededor 74-80% de las especies se extinguieron junto con los dinocephalians en un corto periodo de tiempo geológico.

La nueva fecha se obtuvo mediante análisis de alta precisión de la abundancia relativa de uranio y plomo en pequeños cristales de circón de una capa de ceniza volcánica cerca de este horizonte de extinción en el Karoo.

Esto proporciona un medio de vincular el registro fósil de Sudáfrica con el registro fósil en el resto del mundo. En particular, ayuda a correlacionar el Karoo con el registro mundial del medio marino, que también registra un evento de extinción hace unos 260 millones de años.

Un impacto mayor del pensado

"Un evento de extinción en el Pérmico Medio en tierra se conoce desde hace algún tiempo, pero se sospechaba que se había producido antes que en el reino marino. La nueva fecha sugiere que el evento puede haber afectado a los entornos marinos y terrestres al mismo tiempo, lo que podría significa que su impacto fue mayor de lo que pensábamos", dice Day.

La extinción del Pérmico se produjo cerca del final de lo que los geólogos llaman la época Guadalupiana, que se extendió desde 272,3 a hace unos 259,1 millones de años. Precedió a la mucha más famosa extinción masiva de finales del Pérmico en 8 millones de años.

"Las rocas Karoo de Sudáfrica albergan el registro más rico de los animales vertebrados terrestres que vivieron en el Pérmico medio. Este conjunto de datos, la culminación de 30 años de recolección de fósiles y el registro estratigráfico diligente de la información, por primera vez ofrece fósiles sólidos y datos radioisotópicos para explicar la ocurrencia de este evento de extinción en la tierra ", dice Day.



"La edad exacta de las extinciones marinas sigue siendo incierta", dice Jahandar Ramezani del Instituto de Tecnología de Massachusetts y responsable la datación de las rocas", pero esta nueva fecha de los depósitos terrestres del Karoo, apoyada por la evidencia paleontológica, representa un paso importante hacia una mejor comprensión de la extinción de mitad del Pérmico y su efecto sobre las faunas terrestres".

lunes, 9 de diciembre de 2013

Niassodon mfumukasi, NUEVA ESPECIE DE SINÁPSIDO DESCUBIERTO MOZAMBIQUE.

Un equipo internacional de científicos ha encontrado en la provincia de Niassa (Mozambique), una nueva especie y género de vertebrados fósiles, un pariente lejano de los mamíferos de hace 256 millones de años. Esta nueva especie pertenece a un grupo de animales llamados sinápsidos (“Synapsida”), que incluye una serie de linajes extintos que dominaron las comunidades de la tierra en el Pérmico Tardío (hace entre 260 y 252 millones de años).


Paleontólogos de nueve instituciones, entre ellos Kenneth Angielczyk, conservador asociado en el Museo Field de Chicago, en Estados Unidos, describen la anatomía de esta nueva especie en la revista científica “Plos One”. El fósil fue denominado Niassodon mfumukasi, que en el idioma local (chiyao) significa: la reina del Lago Niassa, en homenaje a la sociedad matriarcal Yao, a las mujeres de Mozambique y la belleza del Lago Niassa.

La investigación se llevó a cabo bajo los auspicios del Projecto PalNiassa, una colaboración científica internacional y multidisciplinaria que incluye más de dos docenas de científicos de tres continentes diferentes. El objetivo del proyecto es encontrar, estudiar y preservar el patrimonio paleontológico de Mozambique.

Niassodon mfumukasi, es el primer nuevo género (y especie) de un vertebrado fósil de Mozambique y su holotipo, es un raro ejemplo de un sinápsido que conserva el cráneo y gran parte del esqueleto juntos. Gracias a la tomografía microcomputarizada fue posible reconstruir digitalmente los huesos de Niassodon y construir un modelo virtual de su cerebro, revelando información sobre la anatomía cerebral de los primeros sinápsidos, que es importante para la comprensión de la evolución de muchas funciones del cerebro de los mamíferos.

La reconstrucción del cerebro y de la anatomía del oído interno de Niassodon es el más detallado presentado hasta la fecha para un sinápsido temprano, según los investigadores. Utilizando los datos digitales adquiridos en las tomografías, se pudo aislar todos los huesos individuales preservados para crear un nuevo código de color topológico, codificado matemáticamente, por los huesos del cráneo, lo que posibilitará estandarizar los colores utilizados en un modelo digital similar para otros animales.


El fósil se puede visitar en el Museo de Lourinh (Portugal) , pero pronto volverá a Mozambique, donde se convertirá en parte de las colecciones del Museo Nacional de Geología en Maputo. La muestra se recogió durante el trabajo de campo en el año 2009 con el apoyo del Museo Nacional de Geología (Maputo) y fue preparado en el Museo de Lourinh (Portugal), Instituto Gulbenkian de Ciência (Oeiras, Portugal) y la Universidad Metodista del Sur (Dallas), mientras la tomografía 3D se realizó en DESY-HZG (Hamburgo, Alemania).

[Referencia]
Rui Castanhinha, Ricardo Araújo, Luís C. Júnior, Kenneth D. Angielczyk, Gabriel G. Martins, Rui M. S. Martins, Claudine Chaouiya, Felix Beckmann, Fabian Wilde. Bringing Dicynodonts Back to Life: Paleobiology and Anatomy of a New Emydopoid Genus from the Upper Permian of Mozambique. PLoS ONE, 2013; 8 (12): http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0080974

[Fuente]